Capítulo dieciséis—. “Escuela de onda y almohadazos”
—Por quinta vez, Jorge; solo sígueme —Jerry llevaba como 15 minutos explicándome cómo caminar "con onda" y ya estaba desesperado, muy desesperado.
—Es fácil solo debes actuar tranquilo y relajado, demuestra que la vida no te importa —dijo Lodo cómodamente desde MI cama, claro yo matándome por hacerlo bien y ella muy alegre criticándome.
—Ven tú y hazlo —reté a Lodo.
—Ash —dijo en un gruñido y se paró, lo hizo justo como según Jerry era.
—¿Ves? Jorge, si no pasas de esto cómo diablos pretendes hacer lo que sigue —Lodo tenía razón, si puedo con esto, debo poder con esto.
—¿Así? —dije y lo hice lo mejor que pude.
—Mira, no eres tan tonto después de todo —bromeó Jerry, sí me salió.
—Cállate idiota, y sigamos con lo que sigue —ordené
Eran las 4 de la tarde; las clases de “onda”, como dice Jerry, van bien. Después del asunto de caminar con estilo no tuve problemas tan grandes.
—Para hablar con las chicas, solo sé claro y preciso y...
—Sé un chico malo —completó Lodo lo que Jerry decía—. Para qué complicar todo, sé un chico malo, nadie se resiste a los malos.
—Martina no será la excepción —dijo Jerry seguro de lo que decía.
—Por ejemplo, imagina que Lodo es Martina y yo soy tú, así debes actuar, ¿ok? —propuso Jerry.
—Qué asco, prefiero ser Jorge —dijo Lodo con asco.
—Vamos, Lodo, es un juego. Tú mira y aprende, Jorge.
—Ya qué —dijo Lodo de mala gana.
—A ver, primero que nada, no hables con ella hasta que ella lo haga, que ella te busque ¿no? —buena idea, Jerry.
—Ah o sea que deberé actuar como una rogona —mencionó Lodo poniéndose de pie de la sala de mi casa.
—Tú llegarás a la escuela, llamarás la "atención" de Martina con tu actitud que optarás, se te acercará, ahí empiezas a ser... —Jerry ignoró por completo el comentario de Lodo.
—Un conquistador —completó Lodo.
—Ahí estará el problema, no sé cómo actuar frente a las chicas.
—Sólo sé tú mismo...no, mentira, Jorge ni modo que jamás en tu vida hayas visto una película o programa en donde salga un chico malo —dijo Jerry.
—Olvídate de la timidez, sé aventado, tú dijiste que Blanco murió, ¿o no?
—Sí, si quiero lograr lo que quiero debo hacerles caso, entendido —ellos tenían razón, desde ahora les haré caso en lo que me digan, algo que debí hacer desde un principio.
—Por fa Jerry no actuemos, no haré de Martina, no haré de esa —hizo un puchero Lodo, Jerry seguía insistiéndole que actuaran.
—No necesito verlos, ya sé cómo actuar —salvé a Lodo, lo sé.
—Bueno Jorge, ya acabamos con el curso de genialidad, pasaste —dijo Jerry como si fuera una "escuela" de lo que hablamos.
—Y son las...8:00 de la noche —dijo Lodo revisando su teléfono—. ¿Necesitas que nos quedemos? El tiempo se va volando y te recuerdo que es poco.
—Yo aunque Jorge no me invitara ya avisé a mi casa que me quedo —Jerry no necesitaba que yo lo invitara, él solía quedarse en mi casa cuando quisiera y yo en la suya, así somos los mejores amigos.
—¿Clari a qué hora llega? No es por nada pero estar con dos hombres por mucho tiempo no es divertido.
—¿Escuchas, Jerry? Lodo nos dijo aburridos —dije haciéndome el ofendido.
—No es por... —se escuchó la puerta, era Clari que interrumpió lo que Lodo decía, mi hermana fue directo hacia mí y me abrazó, apuesto que uno de estos dos ya le dijo.
—Hermanito primero que nada sabes que cuentas conmigo y esa Martina no te merece, eres muy valioso como para estar con ella —dijo mi hermana apretándome, digo abrazándome.
—Quién de estos te contó —le dije aceptando su abrazo.
—Yo soy de quien hablas, amigo —dijo Lodo levantando su mano, como si yo fuera el maestro y ella la alumna, ja, y las cosas son al revés—. Le conté todo por teléfono.
—El plan que tienes me encanta, esa maldita verá lo que se perdió y claro que te ayudo ¿empezamos?
—Ya tenemos algo, se supone que ya soy "genial" —mencionè, ey "genial".
—Los fines de semana descanso así que estoy dispuesta a lo que quieran —me dijo Clari alegre.
—No sé ustedes pero yo tengo hambre así que ¿cenamos? —Jerry con sus comentarios que ni al caso.
—Tú no dejas de comer ¿cierto? —le dije.
—Déjame en paz. ¿Trajiste comida, Clari? —se dirijo a mi hermana que solo mostraba una bolsa, sí, sí trajo comida.
—A las chicas nos gustan los chicos malos, bueno, con esa pequeña actitud de malos, tú sabes, decididos, aventados ¿entiendes? —dijo Clari ya en mi cuarto, eran las 10 pm y los chicos se quedarían a dormir.
—Pero también debes ser tierno —dijo Lodo.
—A ver, ya decídanse, ¿tierno o malo? —les dije algo enfadado, ya tenía claro todo, me confunden las mujeres.
—Ambas —dijeron al mismo tiempo.
—Jorge tú escúchalas, aparte, has visto miles de películas, una idea tienes —se metió Jerry.
—Sé decidido, aventado; malo, en simples palabras. Pero en momentos sé dulce, una vez que ya la tengas babeando por ti por supuesto ¿así o con manzanitas? —dijo Lodo lo último hablando como si yo fuera un bebé.
—Con manzanitas por favor —bromeé con ellas, ya entendí lo que querían decir. Recibí de su parte unos almohadazos así comenzando una "pelea de almohadas".
—Buenos días —dijeron las chicas en cuanto llegaron a mi cuarto donde estábamos Jerry y yo. Lodo durmió con Clari. Habíamos pasado 3 horas hablando y hablando del plan así que dormimos tarde, y eran las 8 am, de un sábado ¿porque diablos nos despiertan? ¿Qué pasa por su cabeza?
—Son las 8, por Dios váyanse a dormir —rogó Jerry aún acostado.
—Al rato vamos —dije sin abrir los ojos.
—Jorge hoy tú vas a cambiar de look, ¿no estás emocionado? —olvidé que Clari dijo que hoy iríamos a miles de millones de tiendas a conseguirme “nuevo look”.
—Allá voy —dije poniéndome de pie—. Jerry, levántate —golpeé a Jerry con una almohada—. Despierta —otro golpe—. Despierta —uno más—. Despi...
—Ya ya, ¿feliz? —dijo parándose de mala gana.
—Estoy feliz gracias, vámonos a desayunar que hoy creo que caminaremos demasiado.
