Capítulo doce—. “Atando cabos”
*Narra Jerry*
La semana pasó y ya es el bendito viernes ¿qué ha pasado? En resumen:
Jorge sigue con Martina, han salido varias veces, todo igual con ellos.
Lodovica Comello, la "veloz", tarda años en conseguir la información con Ruggero, así que no pasamos de la II parte de la misión.
—A ti justamente te buscaba, Lodovica Comello —dije al verla llegar a la escuela, estaba lloviendo a cántaros afuera.
—¿Esperas a que me seque un poco, señor formalidades? —dijo divertida.
—Ven —la jalé a una esquina, nadie debe escucharnos.
—¿Por qué me jalas? —dijo soltándose.
—¿Por qué no avanzas con el plan? —pregunté sin rodeos.
—Es de tontos contestar una pregunta con otra pregunta ¿eh? —no pierde su sentido del humor por lo menos.
—No me importa si es de tontos o de listos, o de lo que sea ¿qué esperas?
—Si hablas de la "misión" no te preocupes, pronto tendré lo que queremos.
—¿Y mientras? Lodo, el tiempo corre, fue TU idea todo esto. No me digas que te gusta Ruggero —espera... ¿le gusta Ruggero? ¿A Lodo?
—No me gusta, tonto, pero...
—Pero nada, Lodovica. HOY mismo debes tener la información.
—¿HOY? No puedo.
—Yo lo hice en 10 minutos, podrás hacerlo.
—Tú no me mandas, ¿eh?
—Te recuerdo por qué hacemos esto; no lo hacemos por ti o por mí, lo hacemos por Jorge —para Lodo eso fue todo lo que debía recordarle, la conozco.
—Tienes razón, hoy mismo tendré la información que necesitamos.
—Eso es, Lodo —le dije, para después irnos a clases.
—Por el mal clima, la escuela cancelará sus labores del día, pueden retirarse a sus hogares, hasta el lunes —dijo una voz en toda la escuela, nos habían tenido 1 hora en los salones sin hacer nada y ¿para qué? Para nada, ya nos habían dejado ir...
*Narra Jorge*
Ya estaba recogiendo mis cosas cuando llega Martina.
—Hola Jorge, tengo un plan ¿te parece si vamos a la heladería? — los populares y la mayoría de los chicos de la escuela siempre iban a ese lugar, estoy seguro que media escuela estará allá.
—Debo ir a casa, mi hermana estará preocupada si se entera que salimos temprano.
—No debe por qué enterarse, aparte, una vez al año no afecta ¿o sí?
—Tienes razón, vámonos.
—Hey viejo, acompáñame a comprar unos discos —dijo Jerry cuando iba de salida con Martina.
—Iré con Martina a comprar helados.
—¿A Candy Ice Cream?
—Exacto. Vámonos, Jorge —habló Martina.
—El clima está horrible, ¿así irán?
—Sí, te veo luego, amigo.
—Adiós, Jerry —dijo Martina mientras me jalaba a la salida directo a Candy Ice Cream.
