Capítulo siete. —“Primera cita”
*Narra Jorge*
La primera cita...yo creí que mi primera cita sería algo más...preparado, yo quería que fuera algo más...especial *será especial, será con la chica que quieres* cierto subconsciente, que por cierto empezaré a llamar Yoyi ya que tiene "vida propia" y piensa distinto a mí "no tengo vida propia idiota, soy tú" como sea Yoyi, mi primera cita será perfecta, me encargaré que así sea...
Llegué lo más rápido que pude a casa, o diablos, ahí está Clari, en la cocina para ser precisos, traté de pasar desapercibido pero no...Soy malo en ello.
—Si creías que no te vería, estás muy equivocado —dijo Clari sin siquiera voltear a verme.
Oh gracias, ahora a empezar a "fatigarme con sus preguntas" eso sí, Clari es muy metiche y si quiere algo, lo tiene. ¿Qué cosas, no? Ella es firme en lo que piensa, si quiere algo no descansa hasta tenerlo, es ruda cuando debe serlo, y tierna cuando llega la ocasión, es la "líder" ¿y yo? Un insecto que no puede ni sostenerle la mirada a alguien que no sean mis amigos o mi hermana.
—Te veo diferente ¿Qué pasa? No es por Diego, tu aspecto no es de haberte peleado con ese —pff que gracioso que haya dicho “peleado” ya que yo jamás metía las manos—. Ya sé —dijo mi brillante hermana— tus amigos...¿te peleaste con Jerry y Lodo? —¿Cómo diablos dio con el clavo?
—Es una larga historia, Clari, el punto es que se enojaron conmigo porque... —frené un momento, sería extraño decir esa oración por primera vez en mi vida— ...saldré con alguien —Clari se quedó ahí, sin decir ni hacer nada ¿Qué pasa con ella? Al final después de como 20 segundos de silencio (bastante incómodos por cierto), habló.
—¿¡QUIÉN ES LA AFORTUNADA, HERMANITO!?
—Martina, una chica de mi clase —rápido Clari, tengo cosas que hacer.
—Ahh sí, ¿la chica de la que siempre hablas cuando duermes? —ok, esto es extraño ¿Cómo sabe de esto?
—¿Cómo sabes de...? —ella cortó mi oración.
—Cuando duermes hablas, ¿no sabías? De lo que me he enterado... —dijo de lo más alegre, ok esto ya se puso aún más extraño.
—Como sea, los chicos se enojaron porque creen que ella es mala, pero no lo es Clari, ella no es mala y los chicos, si son mis amigos deben apoyarme en esto que es importante para mí ¿no?
—Cierto, pero...Jorge, si ellos dicen eso, es por algo, ¿Por qué no hablas con ellos? No es bueno que estés enojado con tus amigos por una chica, habla con ellos que seguro te tienen una explicación. Jorge, sabes que te apoyaré siempre siempre siempre —dijo abrazándome—. Y sabes que te quiero muchisisísimo y me encantaría ayudarte con esto de la primera cita pero debo irme, nos vemos en la noche ¿sí? Mucha suerte, hermanito —y me volvió a abrazar.
—Sí, gracias Clari, ve no hay problema nos hablamos luego.
—Te amo hermanito —dijo, tomó sus cosas y se fue dejándome solo, a 1 hora con 20 minutos de mi primera cita. ¡A UNA HORA DE MI PRIMERA CITA! Debo arreglarme, o bueno, no verme taaaan mal.
El rato pasó y la hora llegó. No me hice gran cosa en realidad, debes ser uno mismo en el respecto a una relación y eso quiero hacer yo, ser lo que soy. Llegué a la cafetería y ni rastro de Martina ¿se habrá arrepentido? ¿Habría cambiado de opinión? ¿Habrá...y mi pregunta fue callada cuando la vi entrando a la cafetería, tan hermosa como siempre. Con un vestido, ni tan corto ni tan largo. Perfecto. Lo que usa es perfecto. Ella es perfecta.
—Hola Jorge —responde, Blanco.
—Hola, Martina.
—¿Qué cuentas? —ou ella se veía incómoda ¿o seré yo el incómodo?
—Ve a buscar una mesa si quieres, yo iré por algo para tomar ¿Qué deseas?
—Un frapuchino está bien, por favor —la damita quiere un frapuchino, yo se lo traigo.
—Ahora lo traigo —dije y sonrió. Fui por los dos frapuchinos (el otro para mí) y volví a la mesa.
—Toma —dije y se lo di.
—Gracias —y ahí tomé asiento. Ok, esto es raro y nuevo para mí, vamos Blanco dile algo, pregúntale algo.
—¿Ya acabaste la tarea? —“estúpido que no fueras, Jorge”; vaya, algo en lo que concuerdo con Yoyi.
—No tuve tiempo —dijo con una sonrisa.
—¿Te gustan Los Beatles? —una pregunta inteligente por fin.
—¿A quién no? Son los mejores —dijo Martina.
—Amo Let It Be, que significa...
—Dejalo Ser —dijimos al mismo tiempo.
—Te gusta...¿And I Love Her? —dijo la chica.
—A qué persona no le gusta esa canción, es muy hermosa.
—¿Te gusta Maroon 5? ¿Bruno Mars?
—Maroon 5 son genialísimos y Bruno Mars, ¿Qué digo? Un ídolo completo.
—Me encantan sus canciones, son tan bellas e inspiradoras.
—Lo sé.
—Tienes buen gusto, Jorge —dijo la chica ¿creía que me gustaba música sin sentido o qué?
—Gracias pero, para cada persona distinta son gustos distintos y creo que toda la música es buena, dependiendo del oído que la escuche claro, y debemos respetar lo que le gusta a cada quien y no hacer diferencias por el tipo de música que escucha —me salí del tema ¿no?
—Tienes razón, eres profundo ¿eh?
—Yo no me definiría profundo, solo analizo las cosas antes de decirlas porque eso podría herir a alguien —¿como te hieren siempre Blanco?
—Todos deberíamos pensar como tú —dijo casi susurrando.
—No gracias, me gusta ser único —dije bromeando.
—Enserio, apenas hablamos poco pero, se ve que eres una persona muy...muy...con una forma de pensar increíble —dijo al final.
—Gracias, yo sigo pensando que soy un idiota.
—Yo sigo pensando que aparte eres malo contigo mismo... Espera un minuto voy al tocador —y se fue.
El resto de la tarde se pasó así, la verdad fue la mejor tarde de mi vida, hablamos de un millón de cosas más, algunas tonterías y otras cosas más serias. Mis amigos estaban equivocados, ella no es mala, es muy dulce, divertida, es como siempre la vi: Perfecta. ¿Que Martina es mala? Sí, claro...
