Capítulo veintidós.

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Capítulo veintidós—. “Celos y agendas”

*Narra Martina*

De acuerdo. Me gusta Jorge. Es que, ¿a qué clase de chica no le podría gustar? Es el típico chico malo que toda chica sueña conocer y, el momento de yo conocer al mío llegó.

—¿Qué onda contigo y el nuevo, eh? —llegó Mechi con una sonrisa pícara. Pasé casi todo mi día escolar junto con Jorge y admito que me la pasé increíble, aunque haya tenido dos exámenes, uno de trigonometría (que eran cosas que no entendía y no me importaba) y otro de historia pero no me importó. Fue un gran día para mí y aún no acaba, falta 1 hora y me largo de esta escuela.

—Me encanta, Mercedes, me encanta —admití en un susurro con una pequeña sonrisa... de acuerdo, no era taaaaan pequeña.

—Lo sabía… ¿Y qué diablos esperas para invitarlo a salir?

—Lo acabo de conocer hoy, Mer, no lo invitaré a una cita. Apuesto a que diría que no.

—Martina, a ver, ¿Jorge es sexy? —no pude evitar reírme al escuchar esa pregunta, que debería ser una afirmación.

—Sí, no hay duda de eso.

—Exacto; chico nuevo, guapo, malo… ¿entiendes? —ah, ya veo a dónde va esto.

—No tengo de que preocuparme, Mercedes, escucha: yo…

—Espera, ¿no tenías de qué preocuparte? Mira tras de ti, tu “galancito” charlando con Sandy.

—¿¡Qué?! —volteé a donde Mechi decía que estaba Jorge y lo vi platicando con Sandy. Maldita.

—¿Qué esperas? ¿Que alguien te lo gane? ¿Por qué no lo invitas a la fiesta que haré este viernes en mi casa? —Mercedes hacía unas increíbles fiestas y sí, me agrada esa idea de invitarlo a la fiesta.

—De acuerdo —dije y me paré muy decidida en camino a Jorge.

*Narra Jorge*

¿Cuánto tiempo lleva Sandy coqueteándome? ¿10 minutos? No quiero ser mala onda con ella, pero diablos, ya me hartó; ella y todas las chicas que se me han estado acercando solo para intentar ligar conmigo.

—Jorge, ¿Qué cuentas? —llegó mi salvación, es decir, Martina.

—Hey Martina, muy bien ¿y tú? —me aleje un poco (discretamente) de Sandy.

—¿Acaso estas ciega para no ver que está hablando conmigo? —dijo Sandy molesta.

—¿Acaso estás sorda para no escuchar las plegarias que Jorge hacía de que te largaras? —se defendió Martina.

—Sandy, nos vemos después ¿sí? —era echarla o ser testigo de una pelea de chicas.

—Nos vemos, Jorge —se fue (molesta) dejándome solo con Martina.

—Me debes una —habló Martina una vez que Sandy se fue.

—Te debo lo que quieras, linda.

—¿Coqueteando conmigo, Jorge? —preguntó Martina. 

—Tómalo como gustes. No ya, en serio gracias, no quería ser malo con ella .

—Me cae pésimo esa tipa. 

—¿Celosa? —pregunté con una sonrisa (coqueta, obviamente).

—Sigue soñando, Vargas. Oye, venía contigo para invitarte a... 

—¿Una cita? ¿Me estás invitando a una cita? 

—A una fiesta en casa de Mechi, el viernes ¿no estás ocupado? 

—Si tuviera, solo por ser tú la cancelaría. Luego quedamos bien, ¿ok? 

—Por supuesto.

—Te veo mañana, tengo clase —dije alejándome de ella para irme.

—Hasta mañana, guapo —gritó Martina. 

—Ah —volví a donde estaba con ella— no te pongas celosita de todas, ya le eché el ojo a alguien y créeme que conseguiré algo con ella —dije y le guiñé el ojo dando por terminada la conversación. ¿De dónde salió mi lado galán? Quién sabe.

*Narra Jerry* 

—¿Cómo vas, Blanco? —le dije a Jorge una vez que llegué a su casa, debíamos hablar de qué tal con su día ya que no pude hablar con él en la escuela. 

—Le gusto, es obvio —me dijo Jorge con una sonrisa de orgullo.

—Maldito con suerte, tu primer día en la escuela y tienes a todas babeando.

—¿En serio? 

—En serio, idiota. ¿Y yo? Soy más guapo que tú, llevo años en la escuela, y nada. Sigo soltero.

—Ya quisieras ser más guapo que yo —bromeé con él.

—En fin, ¿novedades con Martina? 

—Me invitó a una fiesta el viernes. 

—Maldito, a mí jamás me invitan, eres un maldito con suerte —dije fingiendo estar molesto. 

—Oye, ¿pasó algo entre Lodo y Ruggero que deba saber?

—Ah sí, la semana pasada, cuando estabas obsesionado por Martina y ni nos pelabas, ella se acercó a Ruggero para sacarle información.

—¿En serio? Wow, así que así se enteró. Y la pregunta es... ¿a Lodo le gusta? 

—Supongo, no conozco mucho sobre amor, ya que... como has visto, estoy soltero. A mi punto de vista, algo.

—¿Y, ya sabes, después de todo esto, Lodo sigue saliendo con él?

—Creo que lo mandó por un tubo. Dice que ella no puede estar con un chico que atacaba a su mejor amigo. 

—Ruggero en sí sólo hacía caso a las órdenes de Diego, él jamás me quiso atacar ni nada. 

—Conoces a Lodo, no perdonará al chico tan fácil.

—Hablaré con ella después…

Después de platicar de Lodo volvimos a lo que casi siempre hacíamos con Jerry: jugar videojuegos, ver la tele y burlarnos de las películas románticas. Siempre salen con sus estupideces del amor y todas esas cursilerías, y en este momento de mi vida no quiero escuchar la palabra “amor”. ¿Las razones? Pff, ya las saben. Mi hermana llegó a casa, me preguntó cómo me fue, esas cosas típicas de ella, Clari siendo Clari simplemente. Lodo me habló por teléfono pero no quise hablar de Ruggero y ella por teléfono, no era lo mejor hablar eso así, lo mejor era en persona. Mi día acabó después de hacer la tarea y quedé completamente dormido. Nada mejor que descansar en mi cama después de un día con un nuevo yo.

Opuestos Pero PerfectosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora