Capítulo cuarenta y uno―. “El pedazo perdido de la bola de cristal”
*Narra Jorge*
Mi cabeza no dejaba de darse golpes a la asquerosa almohada de la poca cómoda cama de la cárcel. Suponía que estaría aquí tal vez hasta mañana y decidí acostarme ahora. Mejor empieza con algo que odias pronto.
No podía ver a nadie de mis amigos, mis manos ardían demasiado, mi ojo punzaba, estaba en una reja de la prisión, Clari me mataría al llegar a casa (o porque se entere de esto, o simplemente porque llegaré atacado a casa)
Perfecto.
Ah, agréguenle que mi papá estará en casa.
Maravilloso.
¿Pero saben qué? ¿Recuerdan cuando de pequeños en Halloween comían dulces como si no hubiera mañana y al día siguiente debían soportar con el dolor de muelas, visitas espantosas al dentista y todo eso? Disfrutabas el hecho de comer dulces, y te importaban muy poco las consecuencias. Y en realidad, tenías algo de dolor de muelas y eso pero JAMÁS aparecía por tu cabeza la sensación de culpa porque, el próximo año lo repetirías, es más, cuando se pudiera lo repetirías. Me siento como un niño que acaba de comer dulces.
Golpear a Diego fue algo de lo más relajante que he hecho.
¿Saben lo hermoso que es atacar a tu atacante? O bueno, en mi caso a quien una vez lo fue. Es hermoso y me desquité como nunca. Consejo: si quieren golpear a alguien simplemente recuerda lo que te hizo esa persona y saca la furia contenida. No creo que Diego quiera sonreír en público pronto. Creo que puedo morir en paz.
Escuché las rejas abrirse al momento en que abrí mis ojos.
Hablando de morir en paz…
―¡No puede ser que seas tan inmaduro para haber hecho eso! ― estaba en el asiento trasero del auto con un hielo en mi ojo, cabeza recostada hacia atrás, aguantándome los regaños de mi hermana.
¿No debería ser mi padre el que haga eso? No, él está conduciendo mientras tararea una canción de The Beatles.
¿No es raro esto?
―¿Debía encontrarme con la chica rubia castaña para que me dijera lo sucedido? ¿Pensabas quedarte en la cárcel toda la vida o qué demonios esperabas? ―seguía gritando. Espera, ¿qué?
―¿De quién hablas? ―me enderecé.
―Nos encontramos con Martina en la calle, le pregunté por ti y me lo dijo ―me gritó un poco ya más calmada. Con que así pasaron las cosas.
―Ah ―me terminé recostando de nuevo. Mi ojo duele.
―¿No le dirás nada, papá? ―le habló Clara a mi papá. Oh, nótese que Clara me odia.
―Es bueno verte de nuevo, hijo ―en tu cara, Clara.
―¿Le dirás eso? ¿Fuimos por tu hijo a la cárcel y le dirás sólo eso? ―se levantó de su asiento. Mi padre me ama, yo lo sé.
―Tú ya le dijiste hasta de lo que se va a morir, no creo que necesite más ―él seguía mirando hacia el frente. No sé qué haría sin mi papá aquí. Lo extraño en casa, extraño que él sea quien me regañe cuando me metía al cuarto de Clara a escondidas para leer su diario. Extraño que mi mamá me defienda cuando mi hermana me aventaba comida por meterme a su cuarto a leer su diario. Si aunque no lo crean Clari tenía un diario, su primer amor fue un tal Daniel Gonzales o algo así. Volviendo a mi vida actual…
―¿Y? Él se equivocó.
―Es adolescente, es la edad en que debe hacer estupideces y equivocarse todas las veces posibles, él sabe que eso estuvo mal ¿cierto Jorge?
―Sí, no necesito que me lo recalquen, me duele mi ojo ―eso no tenía nada que ver, pero…me duele mi ojo.
―Te lo mereces ―me dijo Clari sin siquiera verme.
―Gracias ―dije con sarcasmo. Espero el momento de llegar a mi casa y tomar un bistec para mi ojo.
Ahora estoy en mi cuarto con el bistec ocupando medio de mi rostro. Maldito Diego, ¿es boxeador o qué?
―¿Puedo pasar? ―tocaron mi puerta
―Pasa ―me enderecé para recibir a mi papá. Je. Es extraño, esto me recuerda cuando peleaba con mi mamá por cualquier tontería, me encerraba en mi cuarto y al rato mi papá venía a hablar conmigo y decirme que vaya y arregle las cosas.
Mi familia es como una bola de cristal. Hace años esa bola de cristal estaba intacta pero de repente un día esa bola se cayó, haciéndose trizas. Una pieza se perdió, con los años los demás pedazos se volvieron a conectar pero siempre faltando un pedazo. Si saben de matemáticas notarán que esa bola de cristal ya no es una bola. Notaran que esto ya no es una familia.
