Capítulo treinta y cuatro—. “Do re mi fa… ¿Qué?”
—Jamás he escrito una canción… ¿Martina, la escribirías por mí, please? —acabando la clase de música todos empezaron a hablar sobre su canción, unos decían que ya tenían la idea, mientras que otros pensaban en engañar al profesor con una canción poco conocida…oye, buena idea esa.
—Mechi, así cuándo vas a aprender... —la reprendí con una mirada desafiante.
—Oye, a algunos no nos da escribir como a ti —y me hizo un puchero...
—No, Mechi. Si quieres te ayudo, pero no la haré por ti, aparte ni yo sé de qué tratará la mía —no mentía...ciertas personitas me distraen...
—Ash, de acuerdo, lo haré yo sola, te agradezco —y se fue una molesta Mechi por el pasillo.
—¡No te enojes, amiga! —le grité, pero para cuando lo hice, ella estaba cambiando de pasillo…al rato se le pasa.
—¿Ideas para la canción? —me sorprendió Cande por detrás.
—Estoy en blanco —bajé los brazos mientras caminaba con ella hacia su casillero.
—¿Tú en blanco? —me señaló— Wow, pero tú siempre escribes lindas canciones.
—Pues ahora no tengo inspiración, he estado muy distraída —sonreí al decirlo, adoraba al chico que me distraía.
—Uy sí... —miró hacia un lado— hablando del rey de Roma... —se hizo un costado para que Jorge estuviera enfrente de mí.
—Hola —dije sonriéndole.
—Hola —tomó mi mano....y me desconecté de todo.
—Adiós —escuché vagamente a Cande irse, no dejaría la dicha de observar el perfecto rostro de mi novio para ver el trasero de mi amiga retirándose.
—¿Tienes la idea de tu canción? —me preguntó con su hermosa voz…me pongo muy cursi a su lado ¿no creen?
—No —comenzamos a caminar por los pasillos, es increíble caminar a su lado y lo mejor…de la mano, este increíble chico es mío, sí, mi novio ¿escucharon chicas?— ¿Y tú? —pregunté volteándolo a ver.
—No, no soy de los que saben componer —admitió mirando un aviso pegado en la escuela.
—Puedo ayudarte si quieres —no me miren así, Mechi y Jorge son distintos, Mechi sí sabe componer un poco y Jorge…bueno, déjenme.
—¿Lo harías? —me miró a los ojos.
—Claro, ven —lo jalé a la sala de música, teníamos clase en…teníamos tiempo—. Ok, ¿qué instrumento tocas? —una vez en la sala de música le pregunté dejándolo libre para que tomara su instrumento.
—No soy fan, pero toco la guitarra —hizo una mueca.
—Ah, debí imaginarlo —me encogí de hombros.
—¿Por? —me sonrió.
—Los chicos guapos tocan la guitarra —admití poniéndome de pie y haciendo “caminar” a mis dedos por su pecho.
—¿En serio? Bueno —fue hacia una guitarra dejándome...sola con mis dedos que querían jugar—, era eso o reprobar música en cada escuela a la que fuera —volvió conmigo.
—¿Y? —me senté en un banco— ¿Me quieres demostrar que aparte de guapo eres talentoso? —le hice señas para que se sentara enfrente de mí y…empezara a tocar.
—No te burles ¿eh? —me dijo acomodándose para tocar.
—Adelante chico —y comenzó.
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Es por momentos que parezco invisible
y solo yo entiendo lo que me hiciste
mírame bien, dime quién es el mejor.
Cerca de ti, irresistible
una actuación poco creíble
mírame bien, dime quién es el mejor
Hablemos de una vez
yo te veo pero tú no ves
en esta historia todo esta al revés
no importa esta vez; voy por ti, voy...
Hablemos de una vez
siempre cerca tuyo estaré
aunque no me veas mírame
no importa esta vez; voy por ti, voy por ti
Sé que hay momentos que parece posible
una mirada, un gesto irresistible
mírame bien, dime quién es el mejor
No te das cuenta, no son compatibles
quita la venda que a tus ojos inhibe
mírame bien, dime quién es el mejor
Hablemos de una vez
yo te veo pero tu no ves
en esta historia todo esta al revés
no importa esta vez; voy por ti, voy...
Hablemos de una vez
siempre cerca tuyo estaré
aunque no me veas mírame
no importa esta vez; voy por ti, voy por ti
voy por ti, voy por ti...
—No soy nada comparado a como tú cantas —me dijo con una sonrisa. ¿Qué?
—Jorge, eso fue hermoso —no puedo dejar de sonreír.
—Equis, ¿no? —dejó la guitarra en su lugar.
—¿Equis? Si eso es ser equis, yo quiero ser equis, todos queremos ser equis entonces —me puse de pie para alegar y tomé su mano—. Deberíamos cantar los dos juntos algún día... —mi comentario no fue gracioso ¿Por qué se rió?
—Sí, como digas, linda.
—¿Por qué te ríes, eh? —hice un puchero.
—Por nada —miró su reloj—. No sé si sepas, pero tenemos clase.
—Ok, vamos, mi chico rockero. Pero aún así, tú y yo tenemos una plática pendiente.
—Vamos, guapa —y me guió hacia la salida.
—¿Aún quieres ayuda para la canción? Creo que tienes todo para componerla tú, esa que cantaste es tuya ¿no? —esa duda la tenía en mi cabeza desde que empezó a cantar.
—No, es de una banda, pero me gusta mucho —caminábamos de la mano hacia el salón de... ¿Qué materia nos toca?—. La busqué en internet y conseguí las notas.
—¿Por qué no me dijiste que tocabas la guitarra? Tocas perfecto —hice énfasis en 'perfecto', bueno, todo lo que él hace es perfecto.
—¿Por qué no me advertiste al acercarme a ti, que eres perfecta? —soltó mi mano y me dejó a medio pasillo sola, con el corazón brincando de mi pecho y mis hormonas revoloteando en mi interior ¿o son las llamadas 'mariposas'?
Guapo, canta lindo, divertido, hermoso, dulce, ¿necesita algo más para ser perfecto?
