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Jimin entró con pasos lentos e inseguros y se dirigió hacia la cama, la cual se encontraba algo desordenada. Claramente Jungkook no sabía que ninguno de ellos iba a ir a verle. Menos que entrarían a su habitación. Luego de pensarlo por unos segundos, terminó dejando el regalo allí arriba.
Como en toda la casa, el olor del alfa se podía sentir, pero allí en la habitación se intensificaba más. A Jimin le gustaba mucho.

Cuando dejó el regalo, observó también la habitación. Habían varios pósters pegados en las paredes de personajes que él no conocía. En un mueble también habían más fotos de él.
Al rubio le sorprendía que tuviera tantas fotos. Cuando eran pequeños, Jungkook odiaba tomarse fotos y solo aceptaba que le sacaran si Jimin estaba a su lado.
Siguió mirando las fotos hasta que unas le llamaron la atención; las cuales se trataban de él y Jungkook cuando eran pequeños, y otras en las que solamente estaba Jimin.
Tomó una de las fotos y una sonrisa se asomó en su rostro pese a la dolorosa sensación en su pecho. En ese tiempo se veía tan feliz. Aún su vida no se había arruinado para siempre, aún su alma estaba intacta.

Sin poder aguantarlo más, las lágrimas pronto empezaron a caer por toda sus mejillas, para terminar su recorrido en el suelo.
Todo era muy doloroso para él, pero empeoró aún más al ver como en un estante— junto a más fotos— permanecía el peluche de un pollito, por lo que Jimin dejó la foto en su lugar y se estiró para agarrar aquel peluche.

Era el peluche que él una vez había intercambiado con Jungkook.

-Flashback-

Jimin se sentía solo, muy solo. Su madre había muerto hace unos días y él no dejaba de llorar. Además, su padre vivía encerrado en su habitación o estudio.

Sus amigos trataban de ir siempre a visitarle y hacerle saber a Jimin que ellos siempre estarían con él. Sin embargo, él sentía que los molestaba si iba todos los días a las casas de éstos para conseguir algo de consuelo.

Aunque era obvio que sus amigos jamás se sentirían así.

Aquel día Jimin nuevamente estaba llorando hasta que sintió como algo hacia ruido en su ventana.

Ya era de noche, por lo que el castaño tuvo bastante miedo de saber quien era. Tal vez podrían ser esas mismas personas malas que le arrebataron a su madre y hermano.
Con algo de miedo corrió la cortina y levantó la ventana para asomar su rostro con cuidado. Se sorprendió entonces al ver a su vecino ahí abajo tirando piedritas.
Jimin no dudó en bajar rápido las escaleras y abrir la puerta que daba al jardín trasero.

— ¿Jungkookie? ¿Qué haces aquí a estas horas? y... ¿Por qué estás tirando piedritas a mi ventana?— preguntó mientras sentía sus mejillas enrojecer. Se veía con todo el rostro hinchado debido a las lágrimas, así que le daba vergüenza que Jungkook le viera así.

— Quería verte— admitió con una sonrisa—. No encontré otra forma de llamarte sin despertar a alguien más. Además, vi que en las películas siempre hacían eso y terminaba funcionando— Apretó con vergüenza el peluche rosado de conejito que siempre llevaba con él—. ¿Estuviste llorando solo de nuevo, hyung? Te dije que cada vez que sientas ganas de llorar, vengas conmigo.

— N-no quería molestarte.

— Hyung jamás me molestaría— se acercó a él y dejó el peluche en el suelo para abrazar a su amigo, quien enseguida le correspondió el abrazo—. Tengo una idea, cada vez que te sientas solo o tengas ganas de llorar y no puedas venir a mi, abraza a BumBum— tomó el peluche del suelo y se lo dió a JiMin.

— Pero BumBum es tuyo...

— Como BumBum es alguien preciado, se lo doy a alguien preciado.

Mochi ❀Kookmin omegaverse Donde viven las historias. Descúbrelo ahora