—¿Está segura?
Si bien yo sabía que Lena tenía un tatuaje así, el miedo me hacía dudar. La mujer tragó saliva de nuevo y me sentí bastante mal por la manera en que la había tratado.
—No puedo llevarla a que la vea ahora, señorita, debe entender. Pero le prometo que me haré cargo de que un médico hable con usted ni bien termine en urgencias —iba a reprochar pero no me serviría de nada. Ya bastante la había asustado.
—¿Puede al menos decirme si está bien?
—Está viva.
Su manera de decirlo fue tan vacía que si me hubiera dicho que estaba muerta no sería ninguna diferencia. Mi teléfono comenzó a sonar en uno de mis bolsillos y la mujer me pidió que esperara fuera antes de retirarse. Al atender era Maggie.
—Rubia, me tenías asustada. No contestabas.
—Ah, lo siento —murmuré dejando urgencias. Tenía varias llamadas perdidas suyas ahora que miraba la pantalla—. La encontré. Está en un hospital fuera de Londres.
—¿En serio? Oh, gracias a dios —suspiró aliviada, su interés casi haciéndome sonreír—. ¿Cómo está, te dijeron algo?
Escuché sonidos en el fondo, me pareció que era la voz de mi hermana.
—No pueden decirme nada todavía. Solo... Solo sé que está viva y... Rao, Maggie, esto es difícil —me dejé caer sobre mi hombro en una pared alejada de los demás familiares que esperaban. Quitándome las gafas para secarme los ojos el nudo en mi garganta se hizo más grande—. No pude salvarla. Es Lena. Es Lena y no pude hacer nada. ¿De qué me sirven los poderes si no puedo salvarla?
—Kara, tranquilízate ¿puedes hacer eso? —pocas veces me llamaba por mi nombre, únicamente en momentos en los que apenas podía conmigo misma—. Ahora mismo tienes que ver el lado positivo. Sé que siempre te fastidio por hacerlo, por ver las cosas buenas, pero ahora necesito que lo hagas. Está viva ¿de acuerdo? Aferrate a eso, sabes que si sigue aquí es por una razón.
—Maggie...
—Y tú estás ahí. No debería decir esto pero es tu segunda oportunidad para no ser una cabeza hueca así que tienes que decidir.
—Está bien.
Ya no lloraba pero la tristeza aún se sentía en mi pecho. Maggie respiró hondo y volvió a hablar después de un largo silencio.
—¿Quieres hablar con Alex?
—No, no ahora. Solo dile que estoy bien —aunque las dos sabíamos que eso no era cierto, no podía pensar en nada más. Pensaba en colgar cuando recordé algo—. ¿Puedes hacer algo por mí?
—Lo que sea.
—Tienes que decirle a Sam que encontré a Lena. Pero no ahora, pasaron veinte minutos desde que la dejé en CatCo, sería muy sospechoso. Tal vez en una hora pero hazte pasar por mí, tú pensarás en algo.
—Lo tengo bajo control, rubia. Tú hazte cargo de mantener la cordura y avísame si hay noticias ¿quieres?
—Gracias, Maggie. Te debo una grande.
—Una gran botella de vino.
—Anotado.
—Cuídate, rubia.
Una hora más tarde luchaba con las ganas de usar mis rayos equis para revisar todo el hospital en su búsqueda. Necesitaba verla como necesitaba respirar. Desde que Sam me dijo sobre el vuelo no encontraba forma de sentirme bien. Mi cuerpo estaba lleno de emociones tóxicas, como si el humo del accidente se hubiera metido en mi interior y no me dejara recobrar el aliento. Estaba nerviosa, al borde de que mis sentimientos explotaran.
Frotaba mis ojos por quinta vez, cansada en demasía, cuando la misma mujer de horas antes salió de la sala de urgencias. Venía acompañada de alguien más, una doctora, según decía su identificación en la bata blanca. Tenía el cabello rojizo y rizado, no pasaría de los cuarenta pero se mantenía en forma. Indudablemente venían hacia mí.
—Ella es... La mujer de la que le hablé.
La médica me estrechó la mano con una sonrisa cordial y miró la tabla en sus manos.
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My Yellow Sun; Supercorp.
FanfictionHan pasado seis años desde que Kara Danvers llegó a la Tierra, después de que su planeta Krypton fuera destruido y ella fuera la última sobreviviente. Todavía está aprendiendo de sus poderes, aún sigue en etapa de controlar sus habilidades pero har...
