12.

14.5K 1.3K 363
                                        

El dinero que tenía ahorrado para las primeras semanas en la universidad se estaba acabando y como los billetes no caen de los árboles tenía que conseguir empleo cuanto antes. Era tarea complicada ahora que no dejaba de pensar en esas estúpidas maletas y los tipos que habían venido el día anterior. Quería salir de la universidad y ver qué podía encontrar para hacerme algo de dinero pero estaba insegura con el tema de dejar a Lena aquí. Así como esos hombres entraron, cualquiera podía hacerlo. ¿Pero qué había dentro de esas maletas? Fue un tema que me mantuvo despierta la noche anterior durante una hora entera. Más de una vez quise ir hasta su puerta pero, ¿para qué? No es como si fueramos las mejores amigas de repente. Aún así tuve que admitir que me preocupaba.

El teléfono sonó sobre la cama haciéndome olvidar mis pensamientos.

Desconocido: hola, extraña, ¿me recuerdas?
Kara: técnicamente no puedo recordarte si nunca te conocí.
Desconocido: ja, ja. No me ha causado.
Kara: ¿Qué querías?
Desconocido: sólo estaba interesada en saber cómo estabas.
Kara: ¿... Y eso a qué se debe?
Desconocido: ¿No puede importarme tu estado?
Kara: ni siquiera me conoces.
Desconocido: no necesito conocerte demasiado para preguntar.
Kara: ugh, estoy bien.
Desconocido: no te digo que confíes en mí a la ligera pero puedes desahogarte un poco si gustas.
Kara: suponiendo que lo hiciera... Y suponiendo que tengo una amiga que está estresada por tener que buscar un empleo... ¿Qué dirías al respecto?
Desconocido: diría que conozco a una persona que necesita de una empleada.
Kara: no es divertido que te burles de mí.
Desconocido: ¿Acaso ves que me esté riendo?
Desconocido: no, bueno, no me puedes ver.
Desconocido: aún así, se de alguien que tiene una cafetería a unas cuántas calles de la universidad, casi en el centro de Rhode Island. Y buscan alguien que maneje un poco la situación y ya sabes, venda un poco de café, lo usual.
Kara: ¿Hablas en serio?
Desconocido: si necesitas urgente el trabajo ve mañana a esta dirección, espera que te envío el link del mapa.

Me quedé viendo la pantalla de mi celular, confundida por la repentina ayuda. Cuando la dirección me llegó y ví el lugar en cuestión tuve que retroceder y bajar un poco mi emoción. Tenía que tener cuidado.

Kara: no estoy tan segura de si debería ir.
Desconocido: ¿A qué te refieres? Tú misma viste el sitio, es fantástico. Puedes ir con alguien si no te sientes segura de mí pero está en el mejor lugar de la ciudad, ¿por qué habría de mentirte?
Kara: ¿Cómo sabes qué necesitan a alguien?
Desconocido: soy algo así como una amiga de la dueña. Tú ve, mira qué tal es, si no te gusta te vas. Pero si quieres el puesto habla con la jefa y dile que vas de parte de DV.
Kara: okay... Me estás tomando el pelo. Nadie me tomará en serio si digo que voy porque DV me lo dijo.
Desconocido: ¿Te gustaría mejor decirles que Anakin te mandó?
Kara: ¿Ahora de qué cuernos hablas?
Desconocido: eres tan bobita, ja, ja. Confía en mí. Ve y luego me cuentas cómo te ha ido.
Kara: hay maneras de rastrearte si esto se trata de una broma de mal gusto.
Desconecido: bien, Sherlock, pero piénsalo.
Desconocido: debo irme. Suerte, Kara.

El aparato se deslizó nuevamente en la cama y consideré durante diez minutos enteros ir, decidiendo al fin que podría darme una vuelta mañana. ¿Qué perdería?

Después de pelear con la ducha por la falta de agua salí del baño. Hubiera preferido quedarme a acampar, a dormir incluso junto al retrete si eso significaba ahorrarme el trauma.
La primera imagen que vieron mis ojos fue la cabeza de mi compañera de cuarto entre las piernas de una mujer de cabello almendrado, la cual al instante se percató de mi perturbada presencia y golpeó a Maggie repetidas veces en el hombro. Aparté la vista con rapidez maldiciendo en voz muy baja.

—Kara, podrías haber tocado —dijo Maggie al tiempo que se pasaba la manga por la boca, la castaña parecía ser de nuestra misma edad y se veía tan avergonzada como la vez en la que yo caí a un charco de barro en la escuela y fui el tema de conversación tres días seguidos. Sí, la única vez en la que fui popular.
—¡Estaba dentro del baño, tú estás en medio de la sala!
—¿Qué tal si la próxima me prestas tu cuarto y te dejo mi bra favorito bajo la almohada?

My Yellow Sun; Supercorp.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora