Cumplía quince años terrestres la primera vez que herí a alguien de verdad. Me sentía tan emocionada, contenta y feliz de que tantos estuvieran presentes en mi fiesta de cumpleaños que al momento de despedirme de uno de los niños le rompí varias partes del cuerpo. Pasé más de tres meses tratando de dejar atrás el miedo que me causaba siquiera tocar a mi madre o jugar con mi hermana. No había forma de que dejara que me abrazaran y tampoco tenía ganas de hablar del tema. ¿Qué les diría? Estaba aterrada de ser lo que era. Le dijeron a los padres del niño que solo fue producto de las píldoras que tomaba para mi hiperactividad, que de alguna manera algo no estaba balanceado. Oh, claro, las píldoras siempre te darán una pequeña fuerza bruta.
Era una noche de verano y recuerdo que Alex estaba aún en la piscina. Hacía mucho calor, todo se te pegaba al cuerpo y tenías que hidratarte constantemente. Al menos a mi familia. A mí tal aumento en la temperatura nunca me causó nada.
Yo la miraba desde mi cuarto en el piso superior, no con envidia o remordimiento, sino con mucha tristeza. Mi madre me tomó por sorpresa al entrar y sentarse a mi lado en la cama. Estuvimos así por lo que fueron unos cinco minutos hasta que ella suspiró, tomando mis manos.
—Desde que llegaste, Kara, supe que eras muy especial. No por el hecho de caer del cielo en una nave de compleja tecnología —sonrió—, tampoco por lo que supimos luego, cuando tu primo nos dijo quién eras y de dónde venías. ¿Pero sabes por qué eres especial?
Yo negué.
—El día que te encontramos te veías tan desorientada. Estabas perdida, claro, pero me sorprendió que en tus ojos se viera tanta determinación. Al abrirse esa cápsula estabas preparada, Kara. No conozco nada sobre lo que era tu vida en Krypton pero te aseguro que la manera tan desafiante con la que quisiste adaptarte a un nuevo lugar me sorprendió. Me dije en ese momento que si habías atravesado todo un universo, tantos planetas y estrellas para llegar hasta aquí entonces debías ser la niña más fuerte y capaz. Me di cuenta de que tu voluntad podría doblarse a veces pero nunca romperse. Yo sé que no eres una mala niña, eres dulce, especial y generosa. Jamás lastimarías a nadie. Perdonate a ti misma. Todo en esta vida se quiebra y se destroza de maneras imposibles y no puedes culparte por ello, Kara.
Después de esa conversación las cosas habían mejorado bastante. Permanecía el miedo latente pero ya no me preocupaba por tantas cosas. Lo que hice fue convertirme en alguien mejor. Busqué la forma de controlar mi fuerza, canalizar todo lo que ocurría en mi interior para algo bueno.
Lo logré. Realmente lo hice. Pero hay un límite y una línea muy fina donde tus peores temores salen a la superficie. En mi caso las pesadillas con herir a los que más quería siempre estuvieron ahí. Y por más de que la doctora me dijera que todo estaba bien, que nada se había roto y que con unas horas de reposo y los medicamentos adecuados el dolor se iría... yo seguía rehusándome a tocar a Lena.
—Kara, por favoooor —dijo mi novia por cuarta vez consecutiva, poniendo su mejor cara de perrito mojado—. Ven, acuéstate conmigo.
Debería darme un premio a mí misma por resistirme de esa manera a ella. El plan iba fenomenal. Yo en la silla reclinable junto a su cama leyendo un libro del que no podía sacar una sola idea razonable. El problema fue cuando dejó caer su cabeza contra el respaldo y la expresión más infantil se le plasmó en la cara. Cerré el libro rendida y me saqué parte de la ropa antes de acostarme a su lado.
Lena podía no llevar cabestrillo pero su brazo reposaba en la misma quieta posición, un ligero movimiento le haría revivir el dolor de nuevo así que procuré meterme bajo las sábanas con extremo cuidado. Ella sonrió.
—No me mires así.
—Deja de sentirte culpable, ¿quieres? Fue un accidente. Venías a mil por hora —dijo frunciendo el entrecejo, lo que hizo que su sonrisa se convirtiera en una graciosa mueca que quise besar.
—Lamento haber estado tan distraída.
—Yo era la apresurada, solo olvídalo y déjame disfrutar de tu increíble presencia.
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My Yellow Sun; Supercorp.
FanfictionHan pasado seis años desde que Kara Danvers llegó a la Tierra, después de que su planeta Krypton fuera destruido y ella fuera la última sobreviviente. Todavía está aprendiendo de sus poderes, aún sigue en etapa de controlar sus habilidades pero har...
