—¿Lena, qué... ?
Tenía otra vez la mirada perdida en el techo pero sus labios seguían moviéndose, tratando de formular alguna cosa que escapaba de mi conocimiento. Pero la había escuchado.
Había nombrado a Supergirl y mi corazón estaba latiendo de manera insoportable.
¿Cabía la posibilidad de que la recordara a ella pero no a mí? No tenía sentido. Sabía a la perfección que Lena prefería pasar de mi alter ego, nunca en CatCo publicó nada con respecto a mí y si tenía en cuenta que solo nos habíamos visto una vez, al salvarla... Que dijera aquel nombre era lo más extraño que podía ocurrir.
La doctora Corday apareció al cabo de unos minutos. Mi reacción debía de ser bastante obvia ya que se detuvo en seco y me contempló medianamente alertada.
—¿Qué pasó?
—Acaba de hablar —se acercó a paso rápido y la miró. Lena mantenía la boca en una fina línea. Dudaba que volviera a decir más.
—¿Puedes escucharme? ¿Sabes quién eres?
Lena frunció el entrecejo y la observó también. El estado tan confuso en el que se encontraba me asustaba. ¿Y si nunca volvía a ser la misma?
Para mi sorpresa la ojiverde negó con la cabeza muy despacio. La doctora Corday reparó en mi expresión pero no dijo nada. Lo siguiente que ocurrió hizo que el corazón me rebotara en el pecho.
Lena movió unos centímetros el brazo y mi mano, que había estado desde un principio sobre la cama, quedó bajo la suya. No me pareció que era su intención tocarme, dudé que recordara que yo seguía allí, pero la sensación tan cálida que noté en todo el cuerpo al volver a percibir el contacto de su piel fue abrumadora.
Sus dedos se movieron ligeramente, acariciando con suavidad el dorso de mi mano y el pecho me estalló en miles de emociones. No estaba segura de si quería llorar, gritar de alegría o tal vez volar hasta la luna. A pesar de que Lena tenía los ojos puestos en un punto en el televisor, las cosquillas lentas sobre mi piel no cesaron.
La doctora Corday nos miró con una sonrisita y levantó el pulgar en mi dirección antes de inyectarle algo a Lena y retirarse en silencio.
Con el miedo de que si intentaba algo la iba a asustar o se alejaría, mantuve mi mano quieta y disfruté por un momento el recorrido lento de sus dedos por mi piel.
Los cortes en su cara se habían curado en su mayoría y los moretones ya no estaban tan presentes. Me permití sonreír; estaba viva. Sabía que recordaría quien era ella y quién era yo en algún momento, pero me pregunté si algo de ayuda serviría para aclarar su memoria. Traté con lo más liviano.
—Sabes, allá en National City todos están muy preocupados por ti—ninguna reacción, nada más que su mano sobre la mía haciendo formas irregulares—. Tienes... Varias empresas importantes. Ah, sí, también muchos millones y millones de dólares.
Mi risa nerviosa la hizo detener las caricias en mi piel, pero no se alejó.
—Has hecho muchas cosas buenas. Eres generosa, inteligente, desinteresada, muy herm...
La puerta de la habitación se abrió de golpe y no sé qué me pareció peor. La interrupción de Maggie o que Lena quitara su mano de la mía. Pero no fue todo. Me llamó la atención como la ojiverde la miraba, como sus ojos brillaron de manera extraña y también, de forma repentina, el monitor se alteraba. Sí, había escuchado su corazón cambiar de ritmo.
—Yo siempre supe que estabas loca por mí —dijo con una sonrisa Maggie después de cerrar la puerta y ver también la máquina conectada a Lena. Se acercó y luego se sentó en la silla frente a mí. Lena la seguía mirando—. ¿Me recuerdas?
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My Yellow Sun; Supercorp.
FanfictionHan pasado seis años desde que Kara Danvers llegó a la Tierra, después de que su planeta Krypton fuera destruido y ella fuera la última sobreviviente. Todavía está aprendiendo de sus poderes, aún sigue en etapa de controlar sus habilidades pero har...
