Lena había estado al borde de la muerte.
No, me corrijo, había muerto. Técnicamente y según la doctora Corday había estado muerta durante tres minutos y no sabía cómo manejar esa información.
—¿Sigues aquí? —dijo la doctora al verme en el mismo sitio en el que había quedado ayer después de la recaída de Lena.
La verdad era que me había negado rotundamente a abandonar esa habitación. No me importaba si intentaban sacarme a rastras diez personas a la vez -aunque por supuesto no podrían-, nadie me iba a alejar de su lado y supongo que después de tanto intentar el esfuerzo fue en vano. Las enfermeras no volvieron a decirme nada y aunque algunos doctores se quejaron, al final sabían que no había manera de separarme de ella. Estaba demasiado asustada pensando en que seguro volvería a pasar.
Me separé de la ventana en la que estaba apoyada y pasé una mano por mi cabello.
—Estás agotada —me reprochó acercándose a la cama y mirando el monitor—. Son las cuatro de la mañana, Kara, tienes que descansar.
—Estoy bien.
—Hay camas disponibles, no me resultaría ningún problema si necesitas unas horas de sueño, puedo arreglar eso —siguió sin mirarme directamente y sacó una aguja del bolsillo de su bata.
—¿Usted alguna vez descansa? Quiero decir, va a su casa en algún momento ¿cierto?
Ante la pregunta me observó un instante pero sonrió.
—Soy feliz estando aquí, me gusta ayudar lo más que pueda durante todo el tiempo que pueda. Además nadie me espera en casa —al decir lo último su sonrisa flaqueó y por alguna razón me sentí mal por ella. Para no incomodarla cambié de tema.
—Gracias por salvarla anoche. Por intentarlo una vez más.
Con un gesto de la mano hizo como si no fuera nada.
—Es joven y fuerte, no exactamente sana justo ahora —murmuró mirando el rostro durmiente de Lena—, pero tiene la fortaleza suficiente para superar esto. Sé que sí.
—¿Cree que despertará?
—Debería hacerlo pronto dada su condición —reflexionó guardando algunas cosas en sus bolsillos—, esperemos que el universo así lo quiera. Debo visitar a otros pacientes ¿segura que no necesitas dormir?
—Estoy perfectamente, gracias.
La doctora me sonrió de lado, vencida, y con un gesto de la cabeza se despidió antes de salir por la puerta.
El estómago se me revolvió pero no de hambre. Podía sentir toda la angustia, me hacía querer vomitar pensar en todo lo que había ocurrido. Era una terrible sensación y ya no sabía cómo controlarla.
Entendí que necesitaba energías al comenzar a sentir frío pero no quería dejar a Lena y de todas maneras el sol todavía no salía.
—Me diste un susto de muerte —hablé mirando el suelo mientras me frotaba los brazos. Sabiendo que no obtendría respuesta levanté la cabeza. Tenía otra vez el respirador y le habían cambiado las vendas de la cabeza. Seguía viéndose tan... Tan frágil—. ¿Vas a despertar, Lena? ¿Vas a regresar?
El sonido que hacía el monitor indicando su ritmo cardíaco fue todo lo que recibí a cambio. Pero eso estaba bien. Era eso o nada.
Cuando ya habían pasado un par de horas desde la salida del sol, por mi propio bien y la insistencia de la doctora Corday, acepté ir a comer algo. Me aseguró que de todas formas tenían que realizarle más estudios a Lena, que la vigilarían y que de igual modo ningún problema se presentaría en mi ausencia.
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My Yellow Sun; Supercorp.
FanfictionHan pasado seis años desde que Kara Danvers llegó a la Tierra, después de que su planeta Krypton fuera destruido y ella fuera la última sobreviviente. Todavía está aprendiendo de sus poderes, aún sigue en etapa de controlar sus habilidades pero har...
