And all my life I promise to keep runnin' home to you.
Nos encontrábamos viendo una serie de ciencia ficción en el televisor de la sala, compartiendo un bote de helado y robándonos besos cada tres minutos cuando nos mirábamos sin decir nada. Su sonrisa hacía que me inclinara y buscara sus labios una y otra vez, que degustara el sabor a frutos rojos de su lengua.
—Estás haciendo que le pierda el hilo al capítulo —ronroneó cerca de mi boca antes de darme otro beso.
—No puedo creer que esto esté pasando.
—¿Es muy descabellado?
—Es descabellado que tú... Bueno, que me sigas queriendo es increíble.
—Tenía miedo de aceptarlo —dijo dejando descansar la cabeza en mi hombro—. Después de tantos años sigues siendo tú quien causa tantas cosas extrañas en mí.
—Pues yo tenía miedo de que me echaras a patadas por la ventana solo por haberte besado.
Levantó la vista y frunció el entrecejo. Mi brazo rodeaba su cuerpo y al menos por el momento no quería dejarla ir. No es como si Lena diera señales de querer hacerlo de todos modos.
—Kara, quería besarte desde el día en que me pediste una oportunidad para solucionar las cosas.
—¿Qué?
—Soy buena para ocultar lo que siento —replicó alzando las cejas—, y por supuesto besar a mi ex no era de las ideas más acertadas cuando te miraba y quería golpearte cada cinco minutos. No podía creer que estuvieras trabajando en mi propia empresa ¿sabes? Al principio pensé que era una mala broma y que lo hacías a propósito, que querías verme enloquecer y... Vale, lo lograste.
Un par de besos más y Lena suspiró de satisfacción entre mis labios.
—De verdad no sabía que era tu empresa. Aunque es un poco tonto de mi parte si tenemos en cuenta que media National City es de tu propiedad.
—No solía frecuentar tanto CatCo —murmuró suavemente—. Tenía otros proyectos más interesantes. Por eso Sam se encargaba de la empresa la mayor parte del tiempo por no decir siempre.
—Pero si has estado todos los días...
—Desde que volviste —completó dejando caer de nuevo la cabeza en el hueco de mi cuello—. Tenía estas... Enormes ganas de ir a trabajar de pronto y al mismo tiempo me juraba a mí misma que tu presencia era intolerable, que ignorarte era lo mejor.
—Creo que nunca podremos separarnos del todo.
Mientras el cómodo silencio llenó la sala me inundaron los recuerdos de aquellos primeros días. Con Lena a cada momento en la oficina, sin mirarme ni una vez. Era extraño como todo había cambiado entre nosotras debido al tiempo y aún así estábamos de nuevo juntas.
Fue ese momento en el que estuve segura de que le diría toda la verdad. Le explicaría cada cosa por la que había pasado en Krypton, quién era, lo que había causado mi partida. Ya no más secretos por mucho que la comodidad fuera más llamativa. Se lo diría esa noche.
Unos cuantos minutos más tarde y para mi sorpresa Lena se había dormido. Así sin más.
Apagué el televisor y con mucho cuidado la levanté en brazos. Seguía sintiendo un pequeño dolor en los nudillos y mi brazo derecho no terminaba de sentirse igual de fuerte que siempre. Pero en vez de dejar que las preocupaciones invadieran mi nueva felicidad, alejé cada mal presentimiento y llevé a Lena hasta su habitación. Cuando la recosté en la cama parpadeó somnolienta.
—¿Te vas ya?
—No quiero que te canses tan rápido de mí —bromeé en voz baja. Lena gruñó en respuesta—. Tengo cosas que hacer en mi departamento pero podemos vernos esta noche si quieres. Podemos pedir pizza y... Mucha pizza.
Asintió, cerró los ojos y sonrió cuando la besé en los labios a modo de despedida antes de incorporarme y salir de su cuarto.
Si hubiera estado al tanto en ese momento de que esa noche ya no regresaría, me habría quedado a su lado sin pensarlo dos veces.
ESTÁS LEYENDO
My Yellow Sun; Supercorp.
FanfictionHan pasado seis años desde que Kara Danvers llegó a la Tierra, después de que su planeta Krypton fuera destruido y ella fuera la última sobreviviente. Todavía está aprendiendo de sus poderes, aún sigue en etapa de controlar sus habilidades pero har...
