Una vez abrí el sobre la carta se deslizó entre mis dedos.
Reconocí al instante su caligrafía, la tinta negra formaba pequeñas palabras que intenté no leer antes de tiempo y que de todas maneras me ponían ansiosa. Así que respiré hondo. Respiré una vez, y de nuevo, hasta que el temblor de mis manos que hacía vibrar el papel no fue tan violento y comencé a leer.
La primer carta que escribí fue hace siete años y estaba dirigida a mi madre, había comenzado otro año en la universidad y me encontraba tan sola como triste. Había sido un día bastante malo entre los asuntos con mi padre y los constantes rumores en los pasillos, así que me senté bajo las gradas del campo de atletismo y le escribí a mi madre.
Pero ese día también entendí dos cosas. La primera, que escribir era una buena manera de separar el infierno que era mi realidad, de esconderme en un pequeño mundo donde nadie podría tocarme y que de hecho servía. La segunda, y la más increíble aunque no lo sabía, fue que al verte por primera vez regresó toda la esperanza que había perdido.
Y sí, te conocí ese mismo día.
Estabas con Maggie en la bienvenida de la universidad. Recuerdo aún que la rectora estaba dando su discurso y mantengo todavía en mi memoria tu expresión cuando todos comenzaron a aplaudir. Sin darme cuenta estaba sonriendo porque una completa extraña parecía ser sensible a unos acalorados aplausos.
Entonces recordé que eras la misma persona con quien había tropezado en la puerta de nuestra habitación, cuando te vi por un pequeño segundo intentando disculparte mientras juntabas tus cosas. Tendría que haber imaginado que serías todo un descubrimiento por el solo hecho de que me estabas pidiendo perdón a mí, una Luthor.
Luego se me ocurrió la cosa más descabellada de todas. Me metí a la oficina de la rectora y busqué tu número. Sé que habría estado mejor solo ir hacia ti y hablarte pero fui una tonta que tenía miedo de que pensaras igual que los demás. Pero estabas tan distraída con respecto a todo que... Pues era extraño. Porque siempre fuiste diferente. Todo era distinto contigo y no sabía cómo tomarlo.
Me asustaba estar cerca de ti y sentir que las cosas podían estar bien por un momento. Me aterraba no saber cómo alejarte porque al mismo tiempo solo quería que te quedaras. Y mi vida estaba tan llena de problemas, tan... Oscura, que esos rayos de luz que me regalabas eran de lo más extraños. Nunca me sentí tan bien como la primera vez que curaste mis heridas, te notaba asustada pero aún así seguías limpiando la sangre y colocando las vendas. Porque sí.
Sin juzgarme, o tenerme miedo o querer alejarte. Solo estabas ahí muy paciente y terca queriendo cuidar de mí. Tan dulce, amable y... Me enamoré tanto de ti. Me enamoré tan profundamente de ti que podría haberlo hecho todo con tal de tenerte por siempre.
Tal vez tardé mucho tiempo en confesar lo que sentía pero es que, ¿cómo iba a saber yo lo que pasaría? ¿Qué tal si te marchabas? Porque tal vez yo leía todo demasiado mal y tú me considerabas solo una amiga. Una amiga que te miraba demasiado tiempo con más interés del normal para ser solo eso.
Pero todo eso pasó. Todo se fue tan rápido que ni siquiera lo podía comprender.
Me pregunto muy seguido cómo habrían sido las cosas si me hubieras dicho que te ibas. ¿Te preguntaste alguna vez si te habría esperado? ¿Si habría sido paciente? Lejos de molestarme o enfadarme por cosas que ya quedaron en el pasado y han dejado de doler, siendo honesta, sé ahora la respuesta. Claro que te habría esperado. Habría esperado cada día con una sonrisa a que volvieras, habría estado impaciente por verte regresar mientras me recuperaba de mis propios problemas.
ESTÁS LEYENDO
My Yellow Sun; Supercorp.
FanficHan pasado seis años desde que Kara Danvers llegó a la Tierra, después de que su planeta Krypton fuera destruido y ella fuera la última sobreviviente. Todavía está aprendiendo de sus poderes, aún sigue en etapa de controlar sus habilidades pero har...
