Cuando toca la manija de mi puerta, el nudo pesado en mi garganta se acentúa un poco más. Tanto que creo no podré si quiera emitir una palabra de despedida. Estoy demasiado angustiada, destrozada y bastante enojada por lo que sucederá en unos minutos. No es fácil imaginar a la persona que amas a lado de alguien más. Y peor aún, cuando sabes que aquella ha sido una parte importante de su vida.
En cuanto me decido a girarla para abrir la puerta, Marlon coloca una mano en mi brazo. Se ha mantenido en silencio desde que pronuncié la frase: Has lo que tu corazón desee. Así que es muy obvio que el suyo decide estar callado e ir al encuentro de Marie. Lo entiendo, me cuesta, pero lo hago. Después de todo, no puedo comparar una relación de veinticuatro horas con una de años.
— Espera un poco. Antes de que te vayas, quiero decirte algo.
Su mirada está posada en la cerámica gris de la entrada de mi casa y sus rizos han caído en los costados de su cara. No puedo ver su expresión, pero sé que está tan triste como yo.
Oh, al menos es una buena señal.
Nuestras miradas logran encontrase cuando decide levantar su rostro. No lo esquivo, todo lo contrario, quiere leer cada gesto de él con atención. Necesito ver algo de arrepentimiento y quizá pesar en la decisión que ha tomado.
— Quiero saber si estás cómoda con esto. Es decir, quiero saber que estarás bien y que nada cambiará.
— ¿Por qué tendría que hacerlo? —inquiero, luego emito una sonrisa falsa para esconder la terrible sensación avasalladora en mi pecho.
Doy unos cuantos pasos y cierro los ojos por un par de segundos para tomar el valor suficiente. Finalmente, estoy frente a frente. Marlon sigue en la entrada y yo sostengo con una mano el borde de mi puerta. Dando la clara señal de que él no ingresará y de que estoy dispuesta a dejarlo ir.
— No tienes de qué preocuparte, tú ya los ha decidido —pronuncio. Siento una media sonrisa aún en mis labios y doy gracias por ello. No me gustaría tener las cejas curvadas y los labios en un puchero.
No más Michi débil.
— No he decidido. Ya te he elegido a ti, incluso antes de conocerla a ella —dispara.
Asiento sin decir nada. No es de mi agrado escuchar una frase tan rimbombante para una acción que dicta todo lo contrario. Debo ser honesta conmigo misma, Marlon no dice lo que hace. Nunca lo ha hecho.
— Seguro que sí —llevo una mano a mi frente y froto la zona por un momento. No quiero que él vea mis ojos enrojecidos ahora mismo.
— Michi, eres demasiado importante para mí.
Decepción.
— Claro, lo sé —vuelvo a asentir. Una de mis manos lo señala mientras mi ceño empieza a fruncirse —. Créeme lo has repetido miles de veces todo el camino. No tienes por qué darme más explicaciones. Entiendo perfectamente que deseas cerrar un círculo en tu vida antes de iniciar algo conmigo. Te comprendo, pero por favor, no trates de aliviarme porque no pasará. Me he sentido terrible desde que te oí decir que irías con ella.
— ¿No mejorará?
— Ni un poco. Así que ahora ve — señalo hacia adelante —. Ve con ella. No necesitas preocuparte por mí —sonrío y sin esperarlo una lágrima rueda por mi mejilla. La quito con molestia.
Marlon, trata de acercarse a mí, pero yo lo detengo. Ahora estoy punto de cerrar la puerta en sus narices, pero no quiero hacerlo. No es correcto, no quiero lucir como una tonta chica dramática.
— Déjame darte un beso.
Parpadeo un poco, mi vista queda clavada en el suelo y mis labios semiabiertos. Quiero negarme, quiero hacerlo con todas mis fuerzas. Pero no puedo, es imposible para mí rechazar algo que he deseado por largo tiempo.
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WHEN SHE WAS HIS FRIEND.
Novela Juvenil*Lista corta de los Wattys 2018 Él está confundido. Él es un poco idiota. Él está ciego. Él no olvida. Él está desilusionado. Él está enamorado. Él... Él es real. ¿Y yo? Yo siempre seré su amiga.
