«Fuiste mi último te amo, y cabe mencionar que no fuiste el gran amor de mi vida, pero si el que más me afectó y lo recordaré, porque fue el que más quise, no sé a quién engaño, aun te amo.»
—Gracias por traerme, Estefan —sonrío mientras caminamos por el pasillo, mis pasos resonando en el silencio del edificio como si fueran ecos de una decisión que aún no termino de tomar. Al llegar a mi puerta me detengo, esperando unos segundos mientras observo al chico castaño hacer el amago de irse, aunque algo en su postura me dice que tiene otros planes.
—No importa, el gerente de ese lugar es un... —lo detengo con un gesto antes de que pueda soltar el improperio que seguramente tiene en la punta de la lengua. Se remueve el cabello con esa torpeza encantadora que tienen los hombres cuando intentan disimular su enfado. Está claro que no le simpatizó lo más mínimo el trato que Arquímedes me dio hoy. —Soy bueno con las vibras de las personas, pero las de él están muy turbias —comenta, y no puedo evitar pensar que esos ojos grises que menciona son como destellos de estrellas perdidas en medio de una tormenta: hermosos, pero peligrosos.
Esa hora extra no solo me robó tiempo, sino que se llevó hasta mi apetito. Arquímedes me estuvo enviando de un lugar a otro sin propósito alguno, como si mi frustración fuera el combustible que necesitara para funcionar. Me mandó a buscar a un tal Martín Escobar, y después de una hora de recorrer medio edificio, caigo en la redundante conclusión de que no existe ningún Martín Escobar en la empresa. Lo que me enojó aún más fue la forma en que se rio al percatarse de que me había dado cuenta, sin siquiera molestarse en disimular su diversión.
—Obstinado —termino por él, evitando que suelte la vulgaridad que seguramente tenía preparada. Castillo suspira con un toque de diversión mientras abro la puerta de mi nuevo departamento y le hago gesto de pasar. Hay algo en su actitud desenfadada que me hace sentir menos tensa, aunque no lo suficiente como para bajar completamente la guardia.
—Bueno, lo que sea —masculla con jocosidad mientras dejo mi bolso en el sofá oscuro que parece absorber toda la luz de la habitación. — ¿Fumas? —pregunta de pronto, llamando mi atención. Sacude la cajetilla de cigarros con una expresión entre incrédula y divertida.
—Sí, cuando estoy muy tensa —asumo mientras trato de hacer tronar mi cuello para eliminar la tensión acumulada por el enojo. Arquímedes Bernat iba a conseguir que desarrolle una tortícolis crónica si seguía así.
—Y al parecer no lo has estado porque está llena —observa con ese tono juguetón que parece ser su marca personal. Sus gestos me relajan de una manera extraña, tan diferente a las charlas de Samara sobre el cáncer y la adicción. Aunque debo admitir que últimamente lo estoy dejando, el cigarrillo, no a Samara.
—Puede ser, esta semana se me facilitó mucho y en parte gracias a ti —agradezco mientras me siento, observando sus movimientos con discreta atención. Cualquier acto raro y llamo al 911 sin pensarlo dos veces. —Por el lugar —aclaro, dando por hecho que entenderá a qué me refiero.
—Digamos que me lo agradecerías más si saliéramos a cenar —lanza al aire como si fuera la propuesta más natural del mundo, mientras se cruza de brazos dejando al descubierto unos bíceps trabajados, pero no demasiado, como si el gimnasio fuera un compromiso a medias que no terminaba de convencerle. Soy pésima socializando y haciendo amistades nuevas, las cicatrices del pasado son un lastre difícil de ignorar.
Me río, pero noto cómo su escrutinio se vuelve más latente, más curioso, y eso me tensa de nuevo. No habla, esperando una respuesta que se me atraganta en la garganta. Solo lo conozco desde hace dos semanas, y no quiero coserme alas imaginarias ni sembrar ilusiones donde no las hay. Ahora no. No después de todo.
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Giros Del Destino
Romansa"Para que nada nos separe, que nada nos una" -Pablo Neruda. Arquímedes Bernat un déspota, calculador en sus pasos, el mundo para él es como jugar al ajedrez, siempre va a ver un jaque mate y es él quien va a mover la primera pieza. Ve a las mujeres...
