Me desperté temprano y le preparé un desayuno a mi hermana, huevos revueltos con tocino, pan tostado, chocolate caliente y por otro lado, bananas picaditas con manzana y fresa y un jugo de mandarina delicioso.
Bueno, en realidad preparé para los dos, así que llevé primero lo de ella, toqué la puerta y como no me abrió, recosté una rodilla contra la pared, puse encima la bandeja con el desayuno y con la mano libre giré la manilla de la puerta, la abrí y casi me voy de cara.
Un almohadón chocó contra mi cara haciéndome casi perder el equilibrio y soltar la bandeja con el desayuno.
-Buenos días hermana, noto que aún estás ofendida conmigo - dije al sonreírle socarronamente.
-Buenas serán para ti, idiota, ¿Qué haces en mi cuarto? – dijo volteándose para darme la espalda en la cama.
-Amanecí bien gracias a Dios, con mucha salud, muchas ganas de ir a cuidar enfermitos y de ayudar a mujeres maltratadas a abandonar a los idiotas de sus maridos antes de que las maten – dije y me senté al lado de ella poniéndole de frente la bandeja con comida para que la observara.
Me quitó la bandeja, comenzó a comer y no me dijo ni una sola palabra, así que con la mirada de ella me paré, fui por mi bandeja de alimentos y me senté de nuevo a su lado en la cama.
-¿Cómo pasaste la noche? – le pregunté mientras me metía un pedazo de pan a la boca.
-Mal – contestó sincera - ¿Quieres casarte conmigo, tener hijos y vivir juntos para siempre? –preguntó esta vez ella metiéndose un pedazo de tocino en la boca.
-Ehh, pues, ¿Estarás de acuerdo en que no duerma aquí en las noches que me toca guardia y que muchas mujeres anden detrás mío porque soy un papacito? – mi hermana golpeó el brazo.
-Eres un idiota egocéntrico – dijo ella tomando un poco del chocolate que preparé.
-Gracias, pero acepta que el chocolate quedó delicioso – ella asintió con la cabeza pues tenía la boca ocupada. - ¿Sabes qué el agua hirviendo también me queda deliciosa? Sé preparar 6 tipos de arroz – ese chiste ella ya se lo sabía y por eso viró los ojos – de todos modos te los voy a decir.
Arroz quemado, arroz salado, arroz insípido, arroz crudo, arroz pegado y arroz volado.
No importaba cuantas veces le contara ese chiste a mi hermana, ella siempre se reiría, amaba hacerla reír y me aproveché de eso. En medio de su risa le tomé la barbilla con dos de mis dedos.
-Perdóname - le dije mirándola a los ojos – no quise ofenderte. Te amo – me quedé mirándola y luego agaché la cabeza.
-No te preocupes, yo te ofendí, perdóname tú a mí, Te amo Brooks, eres mi vida – habiendo dicho esto me abrazó y se quedó ahí como por 30 segundos.
-Oye, - dijo cambiando de tema - cancela todo eso que dijiste ahora rato porque tengo planes y desde anoche te lo había dicho - buscó en su bolso su celular y empezó a marcar un número.
Aló, amiga, soy yo, estoy en el país, tenemos que vernos y tengo que presentarte a mi hermano, vámonos de compras – me paré inmediatamente de la cama a lo que mi hermana tomó mi brazo en el aire y me enterró las uñas – tú no te mueves de aquí – dijo – y sí, en el centro comercial de siempre, ya sabes, lleva tu tarjeta porque vamos a comprar hasta no poder más – esto o había dicho para ella mientras me sostenía con su mano, que digo con su mano, con sus uñas enterradas en mi piel.
Colgó y me miró, levantó las cejas y yo solo sonreí y salí del cuarto. Me bañé, me vestí y me arreglé, no sin antes haber llamado a la clínica y haber dicho que cancelaran mis citas porque no iría hoy.
Salimos del edificio y conduje hasta un centro comercial, estaba en una cafetería con mi hermana y tomábamos algo mientras vi a la chica del museo que me regaló la pintura acercarse con una sonrisa, pensé que venía a saludarme ya que nos veíamos de nuevo en corto tiempo, pero su acto me dejó completamente mudo.
Mi hermana se encontraba de espaldas hacia donde ella estaba, así que de repente la chica salió corriendo y le tapó los ojos, abrí la boca y la volví a cerrar ya que esto estaba siendo demasiado extraño.
-Bianchiiiiiiiii – dijo la chica. Acto seguido mi hermana se puso de pie y literalmente se le tiró encima.
-Amigaaaaaa- tenia tantas ganas de verte, ¿Cómo has estado todo este tiempo?
Ya se imaginarán lo que pasó después, esas dos mujeres parecían cotorras desatrazándoce de un año y medio sin verse, hablaron, rieron, lloraron y yo mientras tanto a ratos escuchaba y a ratos pensaba en muchas cosas, entre esas estaba Nhalinie.
Cuando las chicas decidieron que era hora de ir a comprar cosas, todo tipo de cosas, empezaron a caminar por todos los centros comerciales, todas las tiendas, los buties y lo peor de todo era que yo cargaba las bolsas.
Llegamos a un lugar y era como un salón de belleza, me hicieron poner todas las bolsas en el suelo y luego me sentaron en una silla, llamaron a unas chicas para que una me arreglara el cabello, otra para las uñas de las manos y la verdad, pensé que era otra para que me arreglara las uñas de los pies, hasta que escuché su saludo.
-Hola guapo – era un hombre, definitivamente era un hombre, aunque tuviese cejas pintadas y perfectamente arreglados, aunque tuviese las uñas más largas que las de mi hermana y la otra chica que viendo bien, ni el nombre me sabia, pero ese era un hombre y yo era otro hombre que no iba a dejar que ese man me arreglara.
Que me arreglen las mujeres, él que vaya y arregle chicas.
Me paré inmediatamente de mi asiento y las chicas me detuvieron, les hice saber lo que pensaba y quería y les afirmé que no lo iba a permitir. Así que solo me quedó tranquilizarme cuando el man ese se paró de la banquita y me dio una mirada que le daría mi hermana a una chica a la cual le tuviera rabia y se fue.
Llegó otra chica y ahí sí me relajé, cerré mis ojos y disfruté de algo que nunca había hecho, pero que me estaba gustando.
_________ * _____
-Crees que me queda bien este vestido o el que me medí hace rato – preguntó la muchacha amiga de Bianca.
-Eh, pues, creo que este te queda bien – ni había reparado como le quedaba ese vestido, ni tampoco el anterior, yo estaba con un millón de bolsas en las manos y con mis pensamientos en otro lugar, más exactamente estaba pensando en Nhalinie.
-¿Y los zapatos? ¿Crees que este vestido me queda mejor con estos zapatos o con estos otros? – no soporté más.
-Creo que es a mí a quien deberías preguntarle, espera a que mi hermana salga del vestier y le preguntas a ella. Voy a dejar las bolsas aquí, voy un momento a aquella joyería. No esperé a que me contestara y salí de ahí.
____ * ____
-Hola señorita, quisiera mirar un collar de oro para mujer – la chica me sonrió muy amablemente y me trajo varios, algunos no me gustaron mucho en realidad, pero cuando vi uno que estaba hermoso, lo levanté y cuando doy media vuelta para mirar como se ve en contra luz, casi me choco con la amiga de mi hermana mirando el collar expectante, pero eso no me mataría la cabeza si más atrás de ella no hubiese visto como me miraba aquella peli castaña.
La chica en frente mío me hablaba, pero yo no le escuchaba, estaba concentrado intentando descifrar la forma en la que Nhalinie me observaba, era extraño, se supone que ella me colgaba las llamadas por estar con el enmascarado.
Pero, ¿Por qué me miraba así? Intenté sonreírle pero ella sin saludarme dio media vuelta y se fue. Sentí que algo se rompió dentro de mí, al menos no había visto el collar, yo lo había comprado para ella.
YOU ARE READING
Vida Clandestina
De TodoDe día es la mejor de las psicólogas, te atiende, te da consejos y escucha con atención cada uno de tus problemas, pero de noche, su vida es completamente diferente, nadie la conoce por su nombre real, nadie sabe que es psicóloga, ella es... Nani e...
