BROOKS
-¿Crees que algún día podrás sentir algo por mí? – Le pregunté a Nhalinie.
De un momento a otro había sentí su respiración bajar de ritmo, y al agregarle su silencio ante mi pregunta, entendí que se había quedado dormida.
Ella tenía una mano por encima de la mía y con mucha suavidad se la bajé para separarme de su cuerpo, con mucho cuidado me despegué y bajé de la cama, me di la vuelta para observarla de frente, cuando la tuve de frente sentí un nudo en el estómago, sentí miedo de que se despertara y me encontrara observándola, temeroso por aquello me puse de pie dispuesto a irme, pero algo me lo impidió, así que me devolví y me acuclillé para mirarla de cerca.
Sus ojos estaban cerrados tranquilamente, sus pestañas eran espesas, sus cejas se veían hermosamente arregladas, sus labios eran entre delgados y carnudos, una combinación bastante hermosa.
Miré sus uñas, estaban pintadas de un transparente sencillo, no sé si era su personalidad o por su carrera, pero ella casi nunca tenía las uñas pintadas de colores o figuras y en realidad, eso me parecía hermoso.
Me gusta que las mujeres se arreglen, pero no me gusta que lleguen al punto de pintarse como si fuesen un cuadro o como cuando a alguien no le gustó su tatuaje e intenta montar otro encima para cubrirlo.
Me gusta Nhalinie porque a mi parecer, se acepta como es, no es la típica chica que parece modelo de revista, no, no voy a decir que no es hermosa, porque lo es, pero su belleza es sencilla, sus curvas son sencillas, su manera de vestir es hermosa, siempre anda con jeanes y un blusón larguito.
Me gusta que no le guste presumir sus senos, al contrario, son tan preciados para ella, que los guarda solo para quien los merece. En ese momento envidié a mi mejor amigo, estaba seguro de que él los conocía y a la perfección, pero yo quería cumplir mi promesa y para eso, debía insistir, pero no quería llegar al punto de fastidiarla, quería que poco a poco, ella llegara a sentir algo más que una amistad por mí.
Se removió en su sitio y mis piernas temblaron, me sentí caer y efectivamente, caí de para atrás sobre mi trasero.
La miré para ver si me había visto, pero por suerte, ella seguía profundamente dormida.
Tomando aquello como un aviso del destino, fui hasta otro cuarto, tomé unas sábanas y vine de nuevo hacia donde ella se encontraba.
Descalcé sus pies, pero la dejé con las medias, en cuanto a la ropa, la dejé como estaba, no quería ser grosero con ella, además me he caracterizado por ser bastante respetuoso.
Puse los zapatos al pie de la cama, desdoblé la sábana que había traído y la extendí suavemente sobre su cuerpo, di un casto beso en su frente y me encaminé hacia la puerta jurándome a mí mismo que, un día, Nhalinie Kea estará durmiendo conmigo en esa cama, desnuda, como que me llamo Brooks Lerma.
Apagué la luz y cerré suavemente la puerta. Me dirigí hasta el cuarto de invitados, cuando abrí la puerta, sentí el frío aire que caracterizaba ese lugar al mantenerse la mayor parte del tiempo deshabitado, me tiré boca arriba sobre la cama, luego de dos minutos en esa posición, me levanté, quité mi suéter, mi vaquero, mis zapatos, y me quedé en bóxer para dormir.
El clima era agradable, así que tomé mi celular, puse una alarma a las 5am para despertar a Nhalinie y llevarla a su apartamento para que de allí se dirigiera a su lugar de trabajo.
____ * _____
Las cinco de la mañana habían llegado y junto con ella, las ganas que tenía de seguir acostado.
Ese día me había despertado con unas inmensas ganas de volverme a acostar.
Sin embargo, hice mi mayor esfuerzo y me senté sobre el agradable colchón, me puse mis chanclas y me dirigí al baño, me di una ducha rápida de 15 minutos, me envolví en la toalla sin nada debajo y fui hasta mi cuarto para sacar el uniforme; una vez llevase a Nhalinie a su apartamento, me iría al consultorio.
Abrí con cuidado la puerta del cuarto para no despertarla. Lo logré. La observé por 30 segundos que casi me permití contar y me di media vuelta para buscar en el closet mi uniforme, no me quedé más tiempo observándola porque estaba boca abajo y sobre la sábana se notaba una curva más pronunciada que nunca, eso era peligroso para mis emociones y no me podía hacer ese daño.
Levanté mis manos para buscar un par de medias en la parte de arriba del closet cuando escuché un pequeño estruendo, me giré de rapidez y no caí en cuenta de que la manilla de abrir el closet tropezaría la toalla que tenía envuelta y me vi mirando a aquella peli castaña hermosa que había tumbado sin querer la lámpara tratando de alcanzar su celular.
Ella me miró y se puso tan roja que me estremecí. Su mirada viajaba de mis ojos a la parte de debajo de mi cuerpo, una y otra vez en menos de 2 segundos, hasta que fui consciente de lo que pasaba, una vez que la vi taparse los ojos con sus manos y entreabrir sus dedos para observar qué reacción tomaría yo, o bueno, creo que para eso intentaba ver entre sus dedos
-Oh, lo siento, lo siento, lo siento, no me di cuenta – dije y sí, se supone que las mujeres son las que se sonrojan, pero el que me sentí morir en ese momento fui yo.
Me agaché, tomé rápidamente mi toalla, la envolví de nuevo en mi cuerpo, tomé el uniforme y me direccioné a salir de aquella habitación, a mitad de camino fruncí mi ceño al recordar que gracias a lo ocurrido, no terminé sacando las medias, así que me tocó devolverme sin mirarla, y con la mano izquierda que era la que sostenía mi uniforme aguanté mi toalla y con la derecha, me levanté un poco en mis talones y alcancé por fin el par de calcetas.
Salí como alma en pena de ese cuarto y antes de cerrar la puerta le dije sin mirarla que en 10 minutos la llevaría a casa, a lo que ella hizo un sonido con su boca como asintiendo todavía con vergüenza. Cerré la puerta y me fui a vestir.
Solo a mí me pasan estas cosas...
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Vida Clandestina
AcakDe día es la mejor de las psicólogas, te atiende, te da consejos y escucha con atención cada uno de tus problemas, pero de noche, su vida es completamente diferente, nadie la conoce por su nombre real, nadie sabe que es psicóloga, ella es... Nani e...
