VII. Temor.—No deberías ingerir alcohol tan temprano. —Riño a Shawn al ver cómo se sirve una copa, apenas y eran las 10 de la mañana.
—Tus padres no tardan en llegar, créeme que lo necesito. —Bufo.
—Ni siquiera le hablas a mis padres o ellos a ti, no entiendo la razón de tu drama. —Digo acercándome a él para arrebatar la copa medio llena, Shawn se queja un poco, pero no batallo para quitársela de la mano antes de dejarla sobre la barra.
—Ellos me detestan y yo a ellos, lo cual hace de un ambiente bastante incómodo para mi. —Continúa quejándose. —¿Realmente quieres que Kian se vaya con tus padres? Aún estamos a tiempo para decir que no. —Shawn aún no estaba bastante convencido respecto a dejar ir a nuestro hijo, pero igual no pensaba dar marcha atrás, ya le había dicho a mis padres que si lo dejaría ir.
—No voy a cambiar de opinión. —Digo firme y él suspira asintiendo.
—¿Ya tienes listas las cosas que Kian se llevará? —Me pregunta, pero antes de que pueda contestarle un par de golpes en la puerta del despacho me lo impide. —Adelante. —Shawn habla y Enzo entra.
—Los padres de la reina han llegado, su majestad. —Avisa.
—En un momento vamos, puedes retirarte. —Shawn responde a lo que Enzo hace una reverencia antes de marcharse.
—Tenemos que ir a recibirlos. —Digo con la intención de comenzar a andar, pero siento su mano rodear mi brazo haciendo que me detenga. —¿Qué pasa? —Cuestiono al ver su rostro serio.
—Si algo malo le pasa a Kian, te advierto que yo mismo haré que lo paguen muy caro, sin importarme de quien se trate. Por mi hijo no me va importar derramar sangre, mucho menos la de tus padres.
Sus palabras me dejan atónita, suena tan frío y cruel que me recuerda cuando recién lo conocí. Si bien se estaba preocupando por el bienestar de nuestro hijo, la manera en la que se expresó logró que temiera.
Temí que el Shawn del pasado volviera.
—No me gusta que hables de esa manera. —Digo con la voz algo temblorosa, su rostro cambia a uno menos serio y su agarre se afloja con lentitud hasta que suelta mi brazo.
—Lo siento, pero se trata de Kian, mi único hijo, por él soy capaz de cualquier cosa. —Asentí, pero eso no quitó la opresión en mi pecho.
Shawn me tomó del mentón y se inclinó para besarme en un acto tan sutil que apenas y logré sentirlo, pero no se detuvo ahí, volvió a unir nuestros labios, esta vez con más fiereza.
—Necesitamos ir con mis padres, no podemos dejarlos esperando durante mucho tiempo. —Digo en cuanto sus labios abandonan los míos.
Shawn asiente sin muchos ánimos y entrelaza nuestras manos antes de salir del despacho.
No tardamos demasiado tiempo antes de llegar al salón principal donde mis padres se encontraban con Kian, quien parecía muy entusiasmado al mostrarles su oso de peluche.
Mis padres apenas y me sonríen cuando ven que entramos en la habitación, pasan su atención a Shawn y al mirarlo hacen una reverencia, él era el rey después de todo.
Estaba consciente de que mis padres sólo venían al castillo por Kian, no por mi, y eso me dolía, yo solía ser muy apegada a ellos, en especial a mi padre, pero ahora ya ni siquiera me pedía jugar al ajedrez con él.
Y mi padre amaba jugar ajedrez conmigo solo para ganarme.
—¿Cómo han estado? —Les pregunto siendo la primera en hablar.

ESTÁS LEYENDO
G O L D |S.M.| #3
FanfictionLa crueldad y la maldad son las columnas que sostienen el castillo, y un Rey desquiciado es quien domina su destino. En un reino donde lo que se creía oro, terminó cayendo al suelo como simples cenizas de lo que alguna vez fue considerado un tesoro...