XXXV. Hermano.
—¡Tío! —Kian grita emocionado poniéndose de pie para correr con el irlandés.
—¡Mi Mendes favorito!
Observo también a Thea emocionarse, y justo como nuestro hijo se pone de pie, sólo que ella no corre para saludarlo. Bufo y sin más remedio también me paro, manteniendo mi distancia mientras Niall carga a Kian y le da dos vueltas haciéndolo reír, luego de hacerlo, lo baja y abraza a Thea.
—¡Mi dulce Té! —Le dice a mi castaña luego de besar su frente, tanta afección entre ellos nunca iba a terminar de gustarme, y a mi pequeño tampoco porque es cuestión de segundos antes de que ya se encuentre jalando el saco de Niall para alejarlo de su madre.
Niall se ríe y vuelve a cargar a Kian. —Eres igual que tu padre. —Dicho eso se acerca a mi, y golpea mi hombro con su puño izquierdo a modo de saludo, lo miro mal. —No pongas esa cara Shawn, que bien sabemos que me amas y mi presencia te alegra en sobremanera.
Me burlo de él. —Te aventaría a un foso lleno de leones hambrientos solo para no tener que soportarte. —Digo sin pensarlo, y de inmediato me arrepiento cuando Kian me mira con confusión. —Leones de peluche, como los osos en la alfombra. —Niall soltó una carcajada a la cual Thea se le unió, los miré mal a ambos, todo sea por mi pequeño. —Voy a mi despacho, no tengo ánimos de soportarte de momento. —Digo y revuelvo el cabello de Kian a manera de despedida, igual él estaba muy distraído con su tío Niall.
—¡Regresa aquí y ámame! —Lo escucho decir cuando ya me estoy alejando, esbocé una sonrisa sin que nadie se diera cuenta, Niall me era insoportable algunas veces, pero era mi mejor amigo.
Hago mi camino hacia el despacho, al entrar no me molesto en pasarle el seguro a la puerta albergando la esperanza de que a Thea se le ocurriera venir a buscarme en algún punto del día.
Voy a mi escritorio y me siento, reviso papel tras papel, unos más importantes que otros, pero igual pongo atención a absolutamente todo. Paso un par de horas analizando cada documento hasta que un par de golpes me distraen de mi acción.
—Adelante. —Digo y la puerta se abre mostrando a la reina.
Ella me sonríe mientras cierra la puerta para luego recargarse de esa misma. —¿Vas a almorzar con nosotros? —Pregunta mirándome, me pongo de pie y dirijo mis pasos para ir con ella, pero al momento me arrepiento y termino rodeando el escritorio solo para luego sentarme sobre este.
—Aún no tengo hambre, ¿ya van a comer ustedes? —Cuestiono y ella niega.
—No, pero igual quería saber si nos acompañarías más tarde, eso era todo. —Contesta para luego morder su labio inferior, luce un poco nerviosa y no sé a qué se deba.
—¿Sucede algo? —Pregunté y mi castaña negó.
—No, ¿por qué?
—Porque luces nerviosa, ¿estás bien? —Inquirí, ella asintió, pareció dudar en acercarse, pero al final lo hizo dando pasos lentos.
—En realidad hay algo que me tiene inquieta. —Me informa y la miro expectante a que continúe hablando. —Es Kian, ¿tú sabes algo sobre si tiene amigos imaginarios o algo así? —No, no tenía idea de lo que estaba hablando.
—No, nada, ¿por qué crees que los tiene? —Cuestiono viéndola sentarse también sobre el escritorio a mi lado pero manteniendo un poco de distancia.
—Es que hace rato él dijo algo sobre qué una "ella" le había dicho un par de cosas extrañas, y cuando le pregunté quien le enseñó el camino en el laberinto él respondió que si me decía, se iría. —Lo que dice causa desconcierto en mi, esto era extraño.
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G O L D |S.M.| #3
FanfictionLa crueldad y la maldad son las columnas que sostienen el castillo, y un Rey desquiciado es quien domina su destino. En un reino donde lo que se creía oro, terminó cayendo al suelo como simples cenizas de lo que alguna vez fue considerado un tesoro...
