Nota: cada vez que vean un número siguiendo al número romano, significa que habrá únicamente escenas sexuales, por lo que si desean brincarse esta parte, no habrá ningún problema, y no se perderán nada interesante o esencial para la historia.
XI (1). "Solo Pide."
—Maldición Thea, ¡si! —Exclamo al borde del éxtasis.
Todo en mi quema, y pese a que estoy disfrutando de ella moviéndose sobre mi, comienzo a frustrarme, realmente detestaba usar condón.
Clavo mis dedos en la piel de su cintura siendo yo quien marca el ritmo, mi castaña se queja, pero igual sigue moviéndose a como lo dicto, sin embargo, luego de tres embestidas mías, hace que me salga de su interior y se detiene.
—No-puedo-llegar. —Se queja torciendo un puchero.
—Me voy a quitar el condón y te voy a follar duro, bebé. —No pido su permiso para hacerlo, no lo necesitaba, sólo me había tomado la molestia de avisarle antes de quitar el preservativo con rapidez para consecutivamente arrojarlo al suelo.
Thea no dice nada, probablemente se lo estaba pensando, a mi no me convenía que lo hiciera pues llegaría a la conclusión de que esto no era lo que quería, por lo que no le doy tiempo a pensar más cuando hago que cambiemos de posición y ya conmigo encima de ella, me introduzco con fuerza en su interior.
Ambos gemimos audiblemente, la sensación de su piel con la mía sin absolutamente nada que nos separara seguía siendo tan deliciosa y exquisita como la primera vez. Thea tenía mi jodido paraíso entre sus piernas, de eso no tenía la menor duda. No me quería mover, y por la manera en la que me aprieta con sus piernas sé que ella tampoco quería que lo hiciera.
—Oh, Shawn... —Gime antes de morder mi hombro.
Gruño, su interior se sentía tan húmedo como lo recordaba, Thea y yo nos quedamos mirando por unos instantes, ambos con la boca entreabierta mostrando lo irregular de nuestras respiraciones.
Siento como el agarre de sus piernas se afloja por lo que sé que el momento de limitarnos a sentirnos ha terminado.
Salgo de su interior solo para volverme a hundir en ella sin ningún cuidado, Thea gime buscando mis labios, pero me niego a besarla cuando todo lo que quiero es seguir escuchándola gemir.
No estoy siendo nada delicado, y mi castaña no está siendo nada silenciosa, sus pechos se frotan en mi piel y siento la urgencia de atraparlos entre mis labios, pero el pensamiento es interrumpido cuando Thea gime mi nombre llegando al clímax. Continúo moviéndome hasta alcanzar mi propio orgasmo y al hacerlo termino dentro de ella, llenándola por completo de mi.
Por todo el maldito infierno, había vuelto a tocar la gloria.
Reposo sobre su cuerpo buscando fuerza alguna para quitarme de encima de ella, ruedo en la cama para recostarme de lado, recargando mi cabeza en mi mano para poder observar a mi castaña, Thea tiene esa bonita sonrisa de satisfacción plasmada en su rostro, una sonrisa que hacía ya bastante tiempo que no veía.
Paso mi otra mano trazando la curva de su labio inferior antes de comenzar a deslizar la yema de mis dedos hacia abajo, en un roce tan suave, tan delicado y paciente contrario a mi comportamiento anterior. Mi mirada sigue a mi toque en su piel, bajo por su barbilla, pasando por su cuello hasta llegar al medio de sus senos, me detengo, apreciando la perfección de estos, trazo con mis dedos el contorno de su pezón izquierdo antes de pellizcarlo logrando que Thea se quejara y al hacerlo lo suelto, prosiguiendo a cubrir su pecho con mi mano y apretarlo, en esta ocasión Thea jadeó. Paso a su pecho derecho y empleo exactamente el mismo procedimiento, al terminar, miro a los ojos a mi castaña antes de preguntar;
—¿Quieres que pase mi lengua por tus pechos, bebé? —Pregunto empleando el mismo apodo que anteriormente había usado.
Thea remoja sus labios antes de asentir. —Por favor. —Pide con su piel sonrojada.
Tomo una mejor compostura para así acercarme a su pecho izquierdo, lo beso primeramente antes de sacar mi lengua y pasarlo sobre su pezón, mi castaña gime cundo lo llevo a mi boca succionándolo y mordisqueándolo, paso los siguientes minutos dándole atención y no me detengo hasta que Thea se queja en dolor, solo entonces dejo su pecho izquierdo algo brilloso debido a mi saliva y sigo con su pecho derecho haciendo lo mismo que en el anterior.
Cuando termino de darle atención a sus pechos Thea se encuentra jadeando en excitación, en las mujeres es más común el multiorgasmo, a diferencia de los hombres, que generalmente a mi, me tomaba de 10 a 15 minutos para volver a tener otra erección. Quería tomarme mi tiempo para tocarla, para consentir su cuerpo debidamente, después de todo no siempre contaba con el tiempo para hacerlo.
Me separo un poco de ella y frunce su ceño, probablemente pensando que la iba a dejar así, pero sólo me estaba acomodando para tener libertad para volver a pasar mis dedos por su piel, iniciando desde sus pechos y bajando con lentitud por su vientre, deteniéndome donde iniciarían sus bragas si las tuviese puestas. —Te voy a dar opciones cor meum; puedo masturbarte, hacerte sexo oral o un poco de ambos. —Digo mirándola y su sonrojo natural debido a la agitación anterior sólo incrementa. —Tú solo pide lo que quieres, y te consentiré.
Thea me mira en silencio, como si buscara valor para decirme lo que quiere, y cuando finalmente parece encontrarlo, habla. —Usa tus dedos. —Responde en un susurro, y yo asentí.
Me siento en la cama, Thea me mira con algo de confusión. —Siéntate entre mis piernas dándome la espalda.
Mi castaña no dice nada, pero se acomoda tal y como se lo había pedido, acaricio sus muslos antes de hacer que separe sus piernas y que las flexione, al ya tenerla así de expuesta procedo a acariciar superficialmente su entrepierna, sintiendo el poco vello púbico que comenzaba a crecer en la zona, mi castaña ya no se depilaba con la misma frecuencia que antes, sinceramente a mi no me importaba. Continúo acariciando sutilmente, decido que no debía torturarla mucho tiempo por lo que introduzco un dedo en su interior ganándome un gemido como respuesta, Thea recarga su espalda en mi pecho, con mi brazo libre la sostengo por debajo de su senos mientras continúo introduciendo mi dedo en ella haciendo que gima pidiendo por más.
Introduzco un segundo dedo, los saco a un ritmo consecutivo, sin llegar a hacerlo demasiado rápido, Thea se retuerce haciendo que su trasero se mueva sobre mi miembro, jadeo, a este paso no tardaría en tener una erección. Continúo tocándola, deslizando mis dedos dentro y fuera de ella, cuando su orgasmo se aproxima separa aún más sus piernas y me veo con el deber de acelerar mis movimientos, ella gime mi nombre una última vez antes de tensarse y obtener su orgasmo en mis dedos.
Escucho su respiración inestable mientras ella reposa recargada de mi buscando recuperase del agotamiento sufrido, saco mis dedos de su interior y jadea por lo bajo. Thea eventualmente recupera su aliento, y cuando lo hace, se mueve, hincándose entre mis piernas para verme a la cara.
—Tienes dos opciones, rey mío; puedo masturbarte o hacerte sexo oral. Tú sólo pide y lo haré.
Maldito infierno.
Hola, pecadores. Debido a sus comentarios decidí darles gusto como siempre xdxd así que aquí está su dosis de smut, puerks xdxd. Los amo, y nos vemos pronto en el infierno. ⚡️
*QUE VIVA YO, MI APÁ, LA CHONA, Y MEXICO, WUUUUUUU.
*Also, hoy se cumplen 4 años del concierto donde conocí a mis 1D, por lo que hoy ando toda bipolar haha, no estoy llorando. 09/16/2014. Best day of my life. ♥️
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G O L D |S.M.| #3
FanfictionLa crueldad y la maldad son las columnas que sostienen el castillo, y un Rey desquiciado es quien domina su destino. En un reino donde lo que se creía oro, terminó cayendo al suelo como simples cenizas de lo que alguna vez fue considerado un tesoro...
