XLVIII. "El Cielo o El Infierno"
Segunda parte.
"¿Quién lastima a quién? ¿Quién destruye a quién? ¿Quién es más tóxico, ella o él?"
-GOLD.
2 Meses Atrás.
—No llores, cor meum. —Dije extendiendo mi mano y tomando la de ella para así jalarla hacia mi. —Siéntate en mis piernas y deja que te abrace. —Thea hizo un puchero pero se sentó echando luego sus brazos alrededor de mi cuello.
La abracé mientras ella se acurrucaba en mi pecho, su llanto poco a poco había cesado, suspiré y besé su cabeza.
Me quedé en silencio como últimamente lo hacía, notando como su respiración se alentaba al grado que creí que se había quedado dormida en mis brazos.
—Vas a ser papá otra vez. —Dijo luego de varios minutos claramente más tranquila.
—Lo sé. Otros dos preciosos bebés, quizá sean las niñas que tanto quieres. —Mencioné y ella se alejó de mi pecho ofreciéndome una sonrisa.
—Va a ser difícil, ¿no crees? Si un recién nacido requiere de mucha atención y cuidado, ahora imagínate dos. —Expresó y ahora fui yo quien sonrió acomodando un mechón de cabello detrás de su oreja.
—Pero para eso vamos a estar los dos, yo cuido uno, tú cuidas al otro. Aunque ahora que lo medito, probablemente te voy a dejar dormir mientras yo cuido de ambos, algo así como con Kian. No tendrás algo de que preocuparte.
—Siempre has sido un buen padre. —Dijo poniéndose seria.
—Y te prometo que siempre lo intentaré ser.
—No necesitas prometerlo, sé que lo serás. —Le volví a sonreír.
—Voy a besarte, ¿está bien? —Cuestioné y al ella asentir lo hice.
Moví mis labios sobre los suyos deleitándome en las caricias que nos brindábamos, poco después sentí su boca abrirse invitándome a profundizar el beso, y me fascinaba la manera en la que todo parecía encajar y estar bien a pesar de tanto.
Y amaba la manera en la que mi castaña se aferraba al saco de mi traje, la manera en la que se removía en mis piernas haciendo que mi erección creciera, amaba como jadeaba al apretar su trasero, la manera en la que simplemente seguía besándome mientras comenzaba a deshacerse de mi ropa.
Y la amaba a ella.
Porque pese a todo, una parte de mi la amaba tanto que quería perdonarle su engaño con Nash, ya que la seguía viendo como mi castaña, el amor de mi vida. Mía.
Mi comportamiento era bastante irracional en cuanto a ella se trataba, porque sentía odiarla, pero también amarla. Quería destruirla, pero también sanarla. Quería desecharla, pero también que fuera únicamente mía. Sentía matarla, pero también darle mi vida.
Jadeé cuando se comenzó a mover con más precisión sobre mi, el resto de nuestra ropa claramente ya estorbaba. Thea se quitó de mis piernas y se paró, acción que imité. Volví a juntar nuestros labios en un breve instante antes de comenzar a desnudarla con paciencia, con cuidado.
Mi castaña tenía tres meses y medio de embarazo, por lo que su vientre aún no se notaba mucho, pero la pancita ya estaba ahí, ligeramente más grande en comparación a la que tenía de Kian con las mismas semanas.
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G O L D |S.M.| #3
FanfictionLa crueldad y la maldad son las columnas que sostienen el castillo, y un Rey desquiciado es quien domina su destino. En un reino donde lo que se creía oro, terminó cayendo al suelo como simples cenizas de lo que alguna vez fue considerado un tesoro...
