LIV

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LIV. "Una Última Vez"







Thea recorrió el pasillo hasta llegar a la celda, con cada paso que daba haciéndose más pesado que el anterior.

Vio a los guardias custodiando la celda y extendió su mano, los hombres entendieron que quería las llaves y se las entregaron sin que ella tuviera que decir palabra, ella era la reina, y ellos unos guardias que habían entendido a no cuestionar al rey, y por ende a su reina.

—Márchense. —Pidió sintiendo el frío del metal en sus manos y los guardias obedecieron.

La celda de Nash había sido "mejorada" por órdenes de Shawn para que su primo estuviera cómodo, la cama dura de piedra ahora tenía un suave colchón y almohadas, incluso había puesto dos sillas y una pequeña mesa donde pudiera comer decentemente, y el baño, Shawn no iba a denigrar a su primo de tal manera, por lo que había intercedido para dejarlo subir a una de las habitaciones para usar el baño y bañarse, por mencionar lo más importante. También le había llevado libros.

Nash estaba acostado, dándole la espalda a la reja de la celda, Thea sintió su corazón oprimirse y ahogó un sollozo en su mano antes de abrir la reja, Nash escuchó tal acción, y dedujo que era Sophia volviéndolo a visitar.

Y entonces escuchó su dulce voz. —Nash... —Había pronunciado en un susurro.

El rey de las Netherlands se incorporó de inmediato mirándola tan hermosa como siempre, con esa barriga grande que de alguna manera la hacía lucir más bella de lo que ya era. Se puso de pie y se acercó a ella quien continuaba inmóvil, parada frente a la reja ya cerrada.

Thea lloró cuando Nash la abrazó, se aferró a ese abrazo sin quererlo soltar nunca. El rey de las Netherlands besó su cabeza conteniendo sus lágrimas, queriendo ofrecerle el consuelo que ella necesitaba.

La dejó llorar en su pecho, y ella que siempre encontraba sus abrazos reconfortantes, esta vez no fue así, sentía la pérdida en estos.

—¿Por qué lo hiciste? —Había preguntado sintiéndose destrozada sin dejar de abrazarlo.

Nash no le respondió, y ante eso Thea se alejó de él, y lo que vió Nash en ella le partió el corazón, el azul triste de los ojos de Thea le llegaba al alma.

—No estés triste cariño, todo va a estar bien. —Le dijo hablándole luego de varios días, su voz había sonado algo rasposa.

—¿Cómo puedes decir eso? Nada va a estar bien, porque vas a morir por mi culpa. —Nash frunció su entrecejo.

Él no estaba de acuerdo en que Thea dijera que era culpable, si, ella había sido quien le entregaba el veneno al entonces rey, pero no fue porque lo hubiese planeado, ella sólo recibía órdenes de su primo y obediente obedecía por la simple razón de que era una empleada en el castillo de su primo. Thea no tenía la menor culpa, en si, la culpa la compartían él y Shawn, pero Nash estaba dispuesto a cargarla por si solo, ya que como le había dicho a su primo, no tenía nada que perder.

—No es tu culpa, así que quítate esa idea de la cabeza. —Habló firme, queriendo hacerle comprender que ella sería la última culpable de esto. —No es la culpa de nadie, es solo el destino otorgándome por lo que tanto le rogué.

Thea negó. —No se suponía que fuera así, tu libertad debería ser en vida, no en muerte. Se suponía que ibas a ser feliz, qué harías cosas que te alegraran... se suponía que estarías siempre aquí.

Nash le sonrió. —Fui feliz con Shawn, fui feliz al conocerte, fui feliz al cargar a Kian. Eso es en lo que te deberías enfocar, en las cosas que me hicieron feliz, no en las que lo harían. Y así es como quiero que te acuerdes de mi; por lo que tuve, no por lo que perdí.

G O L D  |S.M.|   #3Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora