XXXI

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XXXI. Noticia.






Thea me sonríe antes de adentrarse a la camioneta, sostengo bien a Kian ya que lo tenía en mis brazos y con cuidado me adentro también al vehículo.

Sabía lo que se avecinaba, al llegar al castillo tendría que contarle a Thea lo que realmente había sucedido. Sabía que le dolería y probablemente me odiaría al percatarse de que no le había avisado antes, y si eso no era suficiente, me odiaría cuando se enterase de que su abuela ya había sido sepultada y que había ordenado a sus padres marcharse de Dinamarca alegando que era por seguridad propia, cuando a mí eso era lo último que me importaba, pero tuve que hacerlo para que dejaran de interferir en nuestras vidas. Ahora que lo pensaba, ojalá los hubiesen matado a ellos en lugar de Ofelia.

Y aún así, Thea era la última que me preocupaba, mi mayor preocupación era Kian, ¿cómo le iba a explicar a él que su nana ya no estaba y que nunca regresaría?

Abracé a Kian en silencio durante todo el largo camino de regreso, limitándome a escuchar algunos pequeños comentarios que hacía respecto al paisaje, en cuanto visualicé el castillo a lo lejos suspiré en alivio al ya estar de vuelta, la camioneta continuó avanzando hasta detenerse completamente frente a la entrada principal del castillo, ambas puertas traseras fueron abiertas por mayordomos y tanto Thea como yo salimos de aquel negro vehículo, ante tan largo trayecto, Kian eventualmente se había vuelto a dormir por aburrimiento, por lo que continué sosteniéndolo con cuidado, esperé por Thea antes de subir los escalones, y con un asentimiento de cabeza le indiqué que avanzara ella primero.

Los guardias no se hicieron esperar al hacer sus respectivas reverencias, Kian se removía al estarse despertando, honestamente me puse nervioso, pues continuaba inquietándome el saber la noticia que pronto tendría que darle a mi primogénito, pero antes que a él, tenía que dársela a Thea.

—Ve directo a nuestra alcoba y espérame ahí, te alcanzo en un momento. —Ordené con voz firme a mi esposa para que así no me cuestionara y acatara mi mandato, ella se limitó a asentir mostrándose extrañada, pero obedeció.

Me dirigí a la habitación de Kian, en el trayecto me topé con Enzo. —Sígueme. —Pedí cuando él hizo una reverencia.

Escuché sus pasos seguir los míos, Kian ya se había separado de mi hombro al haberse despertado completamente. —¿Estamos en casa? —Preguntó mirando a su alrededor, reconociendo inmediatamente el lugar volvió a mirarme sin esperar una respuesta. —¿Y mi mami? —Cambió de pregunta.

—Mami fue a dormir a la recámara, también se cansó del viaje. —Mentí y él asintió creyéndome.

—¿Y tú papi, también vas a dolmil? —Continuó con su preguntas, y para poder hacerme de tiempo para hablar con Thea, volví a mentir.

—Si. —Le dije en el momento que entraba a su recámara, la cual lucía tan ordenada dejando en claro la ausencia de Kian en estos días. —Tu mami y yo vamos a dormir un rato, ¿me prometes que te vas a quedar aquí en tú habitación sin salir? Enzo va a estar afuera, y si quieres algo se lo pides a él, ¿está bien? —Hablé dejándolo sobre su cama, y tal como lo esperé, mi pequeño asintió.

—Lo plometo. —Dijo, remarcando como siempre su dificultad para pronunciar la letra "r".

—Cuando despierte, vendré a buscarte, ¿de acuerdo? —Cuestioné y él volvió a asentir. —Te amo Kian. —Dije abrazándolo.

—Yo también te amo papi. —Respondió devolviéndome el abrazo.

Y en ese momento quise llorar, porque nunca había amado tanto como amaba a Kian, él era mi punto más débil, y temí, no por mi o el reino, temí por él, porque mi hijo era realmente lo que más me importaba. Y me replanteé, que yo por Kian, mataría y destruiría todo.




G O L D  |S.M.|   #3Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora