XIV

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XIV. "Rumores de Guerra".






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—Hay algo más, la esposa del rey de Bélgica dio a luz hoy por la mañana, su alteza.—Uno de los integrantes de El Consejo me informa.

—¿Y? ¿Qué es? —Presiono al ver que se habían detenido.

—Es otro niño, su majestad.

Maldita sea.

—Eso es malo su alteza, el rey Cameron ya tiene tres hijos varones, lo que le da estabilidad y poder a su reino, mientras que usted solo tiene uno, a todos nos preocupa que el rey de Bélgica o alguno de sus herederos reclamen el trono de Dinamarca, ellos son los siguientes en la línea hereditaria, debido a que la madre de Cameron era hermana de su padre, el antiguo rey. —Otro de los presentes habla y vuelvo a maldecir, ya había pensado en eso antes, pero no le di tanta importancia, pero ahora era diferente, Cameron ya tenía tres hijos, todos varones.

—Pero su falta de hijos con la reina no es el único motivo de preocupación, su majestad, tampoco el hecho de que puedan reclamar a Dinamarca, también es de nuestra preocupación el príncipe Kian, su seguridad, él es hijo único, por ende el único heredero y obstáculo para obtener la corona después de usted. Hace años alguien intentó hacer lo mismo y terminaron en la trágica muerte de sus primos y hermana, que en paz descansen. Todos en El Consejo nos tememos que algo así pueda volver a suceder.

Me sentí palidecer, mi estomago se revolvió, la sola idea de que algo le pasara a mi pequeño me enfermaba. Nunca permitiría que algo malo le pasara, la historia no se volvería a repetir.

Primero mato a todos antes de que alguien le ponga un solo dedo encima a Kian.

—El rey de Bélgica no ha dado indicios de querer hacer algo contra usted alteza, sin embargo Cameron no es la única amenaza, como cualquier rey, él tiene seguidores fieles, seguidores tan leales que harían lo que fuera para ver a su rey obtener más poder. —Hace una pausa. —No buscamos preocuparlo, su alteza, esto no es seguro, es solo una posibilidad, pero lo que si pedimos es que esté alerta, no deje pasar por alto nada sospechoso. La seguridad de Dinamarca y de su  heredero están en riesgo, quizá sólo estemos adelantándonos a algo que probablemente nunca suceda, pero le recomendamos incrementar la seguridad en el castillo, así como tener a una nana y alguien armado siempre cerca de su hijo, de momento no hay más motivos para alarmarse, pero...

—Son rumores de guerra. —Lo interrumpo. —Con eso basta para que esté alerta.

—Su majestad, tiene que concebir más herederos, eso equilibrará la balanza y hará que las probabilidades de un ataque bajen, y si la reina se niega a darle más hijos, podemos conseguirle una demanda de divorcio aceptable para que así busque a alguien a quien si le importe Dinamarca. —Rasco mi barbilla.

La idea de un divorcio nunca había atravesado mi mente por el simple hecho de que no planeaba divorciarme de Thea nunca, solo muertos saldríamos de este matrimonio. Hasta que la muerte nos separe, como es comúnmente dicho.

—Eso no será necesario, la reina entenderá. —Contesto y El Consejo da un asentimiento.

Me pongo de pie, y el resto imita mi acción antes de hacer una reverencia. —Pueden retirarse. —Los despido y observo cómo uno por uno abandonan la sala de reuniones.

Me vuelvo a dejar caer en aquella silla semejante a un trono, por primera vez me sentí mentalmente agotado, todo lo que El Consejo había dicho me dejó mal, temía que me arrebataran a Kian, a Dinamarca, lo que más quería en la vida se veía por primera vez amenazado.

G O L D  |S.M.|   #3Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora