LX. La maldita verdad.
Para el tercer día después del regreso de Shawn a Dinamarca, Cameron y Matthew se hicieron presentes en el castillo tal y como lo acordaron.
Y no llegaron ahí necesariamente por ser hombres de palabra, fue por no haber podido escapar ante los guardias que Dinamarca había dejado con ellos.
—El juicio se llevará a cabo en 7 días. —Shawn avisó, respetando los diez días luego de una acusación.
Fuera de esas palabras, no volvió a cruzar palabra con ellos... no hasta la noche previa al juicio.
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Con el transcurso de los días, exactamente el 13 de Agosto, Shawn había regresado a la recámara con Thea. Era algo extraño a decir verdad, porque si bien buscaba acercarse a su esposa, le resultaba difícil, quería decirle cosas lindas, pero terminaba sin decir una sola palabra. Se había vuelto frío con ella, más no quería ser así.
La única verdad era que ambos cada vez se distanciaban más, y parecía ser que el pequeño príncipe era lo único que los unía. Aún cuando no quisieran admitirlo.
Pero aún había esperanza para ellos, para Shawn.
—No quiero pensar en nombres hasta saber su sexo. —Thea le respondió a Shawn cuando este, intentando iniciar una conversación, le preguntó sobre si ya tenía ideas para nombrar a sus hijos. —¿Y tú has pensado en alguno?
Shawn asintió. —Si uno de ellos es niño, quiero que se llame Nash. —Respondió tranquilo, como si en realidad no le doliera en cada parte de su cuerpo la ausencia y mención de su primo.
Thea bajó la mirada por un instante. —No podemos hacer eso. —Dijo ganándose una mirada confundida (y algo irritada) de su esposo.
—¿Por qué no? —Cuestionó cruzándose de brazos.
—Porque Nash me hizo prometer que no lo haríamos, él no lo quiere. —Y eso fue suficiente para que Shawn asintiera entendiendo, él iba a honorar los deseos de Nash siempre que pudiera.
—Bien, entonces ya no tengo opciones de nombres. —Finalizó dirigiendo sus pasos hacia la puerta de la recámara. —Si me necesitas estaré en mi despacho. —Habló sin girarse, pero al momento de que su mano rodeó la perilla se detuvo y agregó;
—Por favor, necesítame.
—Te necesito ahora. Siempre te he necesitado.
La reina se puso de pie dejando la cama y guió sus pasos hasta donde el rey aún se encontraba inmóvil. Lo abrazó y besó su espalda para luego recargar su mejilla en esta.
Shawn suspiró y lentamente se giró abrazándola a ella también, besó su frente antes de recargar su barbilla sobre la cabeza de su castaña.
Thea se echó ligeramente hacia atrás para después atraer a Shawn y besarlo, juntó sus labios siendo correspondida casi de inmediato, descansó sus manos en los hombros de su esposo mientras que él la tomaba de la cintura, abrió su boca permitiéndole invadirla, sintió su lengua acariciar su labio inferior. Shawn jadeó cuando Thea llevó sus manos a su cabello y tiró de este, Shawn se apartó abruptamente.
—¿Qué? —La castaña preguntó con sus mejillas sonrojadas, mirando como las de su esposo estaban exactamente igual.
—Será una tortura si continuamos, no puedo tocarte como quisiera. —Contestó con honestidad, esperó que Thea asintiera, pero en su lugar miró como se volvió a acercar, atrayéndolo para comenzar a besar su cuello.
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G O L D |S.M.| #3
Fiksi PenggemarLa crueldad y la maldad son las columnas que sostienen el castillo, y un Rey desquiciado es quien domina su destino. En un reino donde lo que se creía oro, terminó cayendo al suelo como simples cenizas de lo que alguna vez fue considerado un tesoro...
