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Al día siguiente a las seis de la mañana, Jimin despertó a todos golpeando una espátula de madera contra una cacerola, a su lado Yoongi lo observaba con unas ultras ganas de asesinarlo, ya era un milagro que no hubiese dado una patada cuando lo despertó con sacudidas.

— Estás haciendo el ridículo, además a Cebollita no le está gustando para nada el ruido.

Jimin se acercó a él rápidamente para acariciar el vientre abultado, murmurando palabras sobre que su bebé entendería el porqué del ruido y que lo apoyaba, tonterías así.

Cebollita entiende lo que le digo.

Su novio rodó los ojos y le dio un leve golpe en su frente, le sonrió con cariño, le arrebató la espátula y la cacerola para comenzar a golpear.   Lo observó sorprendido por unos segundos, sin embargo, ni bien lo asumió sonrió extremadamente feliz y apoyó aplaudiendo.

— Si Cebollita te apoya, yo también.

Jimin no podía evitar morir de ternura, podría hacerlo ahora mismo, pero observar el rostro maquiavélico de Yoongi le causaba mucha, mucha ternura.

— ¿¡Qué mierda!? ¿¡Yoongi!? ¡No jodas que eres tú! — chilló Jungkook.

— No jodas tú cabrón, levanta tú trasero para prepararte para la excursión, — refutó Yoongi golpeando más fuerte la cacerola.

— ¿Qué excursión?

— ¿Qué demonios sucede? — gruñó Seokjin desde la puerta de su tienda de acampar.

— ¡Vamos de excursión, el que no levanta el trasero a tiempo se queda con los osos a jugar el solitario! — gritó Jimin.

Dentro de unos veinte minutos más, el grupo de amigos estaba gimoteando sobre dormir más y que querían colchones ortopédicos portátiles.

— Estoy seguro que esta excursión nos servirá como reflexión, — comentó Namjoon soltando un bostezo.

— Comiencen a ordenar sus cosas para irnos en diez minutos, — finiquitó Yoongi.

Jimin lo abrazó por detrás apoyando su mentón sobre su hombro.

— Te amo.

— Yo algunas veces también.

— Eres muy malo conmigo, — se quejó ejerciendo un poco más de fuerza en su agarre.

— Solo algunas veces.

— Que pesado, — bufó dejando caer sus brazos, le fulminó con la mirada y se fue hacia la tienda.

Ya listos, y con kilos de bloquear solar sobre cada uno, emprendieron marcha hacia a donde sea. Jimin iba tomado de la mano de su novio, unos pasos más adelante que él para verificar el camino.

— Creo que no fue una idea venir, — le susurró a Yoongi.

— No, no Jimin. No vamos a volver, olvídalo.

— ¡No, no iba a decir eso! Solo que, no pensé bien en las consecuencias negativas para tí sobre la excursión.

— Estoy bien, tenemos bastante agua y comida, no voy a sufrir tanto.

— Pero tropezar con cualquier cosa y caerte, incluso ¡a que algo te pique, una serpiente quizá!

— No seas tan dramático, ya estamos aquí, así que mejor cierra esa linda boquita y aliméntame.

CebollitaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora