Haeri estaba dando patadas al aire observando como sus padres jugaban con su talco, llevó su puño a la boca.
—¡No, para! El talco lo compré con descuento—, Jimin pudo esquivar un tiro de talco que apuntaba a todo su rostro—, ¡es el único que no le irrita!
Yoongi dejó el talco sobre la cómoda de su bebé, le dio un pequeño beso a su novio mientras este intentaba escaparse de sus brazos riendo.
—Nos queda media hora para la cita médica, —se quejó Jimin entre besos-, estamos llenos de talco, no podemos ir así.
—Debo de admitir que me sorprende tu insistencia.
Se ducharon por turnos, ya que no querían que Haeri se quedara solo. Cuando estaban todos listos solo quedaban 10 minutos para que llegaran a la cita. Yoongi quiso a una velocidad imprudente, pero se abstuvo por obvias razones. Al llegar, corrieron con el bebé en brazos que sonreía no entendiendo que tenía unos padres que no eran puntuales, y que probablemente iba a heredar eso.
—¡Min Haeri! —el pediatra llamó desde el marco del consultorio.
—¡Aquí! —gritó Jimin en medio del pasillo, apresuró el paso y los tres entraron a la consulta—, lo sentimos, había mucho tráfico.
—No se preocupe, —el pediatra obviamente no se lo creyó—. Hola Haeri-shi, ¿estás listo para tu revisión? —fue impresionante para la pareja como el médico podía pasar de una mueca de disgusto hacia Jimin a una enorme sonrisa para el bebé. Yoongi comenzó a sospechar, estaba apunto de decir que dejó la estufa encendida, pero eso sería muy irresponsable de su parte y ya lo había sido suficiente para ese día. El bebé sólo sonreía a lo que le decían.
—¿Es normal que sonría por todo? —preguntó Jimin mientras ayudaba quitando el abrigo que llevaba su hijo para dejarlo en la balanza pediátrica.
El especialista anotó el peso y estatura, antes de contestar—. Es un reflejo, no tienen que preocuparse.
Jimin comenzó a tener muchas dudas sobre qué tipo de reflejo se refería el doctor.
-—¿Y cuándo va a sonreír de verdad?, —fue el turno de Yoongi hablar.
—Alrededor de los ocho a doce meses de vida los bebés comienzan a comprender ciertas cosas de su entorno.
—Toma nota de eso Jimin.
El doctor esboza una pequeña sonrisa, acaricia la mejilla del bebé-, ya está Haeri puedes volver a vestirte. La revisión terminó, está todo bien, le falta la vacuna de los cuatro meses, así que deben ir al vacunatorio.
Jimin comenzó a vestirle de nuevo, se despidieron del pediatra y volvieron a su casa.
Haeri ya estaba llorando porque tenía hambre y Jimin también. Yoongi se llevó a su hijo para alimentarlo.
—¡Yoongi cocina tú!
—Te toca a ti desgraciado, yo cociné ayer y anteayer, ahora cállate que no me puedo concentrar en darle de comer a mi hijo.
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Cebollita
Fan-FictionMin Yoongi es todo un hombre duro y fuerte, con los brazos más cálidos para proteger a su novio del malicioso mundo, hasta que por la culpa de su mismísimo querido novio, Jimin y su jodida insistencia, cambian de posición. De ahí aparece una Cebolli...
