Londres - Siglo XIX
La calidez de Serena me ha enceguecido... me he dejado llevar por su fragancia y me he sumergido en el profundo color celeste de sus ojos. Sus labios me han invitado a probarlos y yo no me he negado... lo peor es que sé que no podré olvidarlos.
—Su esposa... —me dice en cuanto se aleja. Ella debe sentirse mal por lo que acaba de suceder, pues le he recalcado en varias ocasiones que soy casado. ¿Qué clase de esposo soy? ¿Qué pensarás de mi Serenity? ¿Era esto lo que esperabas? ¿O te he traicionado?
—Ella no regresará —respondo, bajando mi mirada hacia el suelo para evitar sus ojos tan poderosos, que me hacen doblegar.
—Pero, ¿está casado aún...? —me consulta con voz temblorosa.
—No lo sé. Sus padres se llevaron todo y arrojaron su sortija a mis pies —revelo, apretando entre mis manos su anillo que cuelga de mi cuello.
—Darien... yo...
—Lo siento, Serena... estoy muy confundido. No quiero lastimarla, perdóneme —le digo con toda la sinceridad que puedo demostrarle. ¿Cómo decirle que me atrae, cuando sabe que hay otra mujer en mi vida? ¿Cómo revelarle que creo que es la mujer más hermosa, sin que piense que la estoy comparando? Hasta para mí es demasiado abrumador...
—Me gusta, Darien... usted, me gusta —me dice con tanta seguridad que me sorprende y abruma a la vez.
¿Le gusto? ¿Qué ve en mí, Serena? Sólo soy el despojo de lo que quedó de mi... mi alma está rota y tengo claro que no merezco su atención. Usted es una mujer digna de alguien entero, cuyo corazón no esté hecho añicos como el mío. ¿Quién soy para siquiera aspirar contemplar su belleza? Le he arrebatado este beso sin pedir su permiso, y ahora me doy cuenta de que me he equivocado garrafalmente. Usted no merece atarse a alguien como yo... no, no lo merece... Quiero decírselo, pero la voz furiosa de su madre nos interrumpe. Sus gritos y su desdén me hacen revivir la misma sensación que me hacía sentir el padre de Serenity y eso me causa un nudo en el estómago. La felicidad no está de mi lado, definitivamente. Le pido perdón a Serena, y me marcho, sin siquiera tener la oportunidad de responder a tan hermosa declaración, la que recordaré por siempre.
La nieve ha caído incesante ya por tres días, aún así me han contactado del Teatro para que realice una serie de conciertos, muy bien pagados. Al parecer mi primera presentación dio sus frutos y ahora han solicitado mi actuación por varios fines de semana. Ha venido a casa un periodista que me entrevistó para el diario local, mientras un dibujante hizo una ilustración mía tocando el piano.
Llega el día de mi concierto y antes de ingresar recuerdo los hermosos ojos de Serena que vi por primera vez ahí, en primera fila. No debería pensar en ella, no ahora que decidí alejarme de su lado para que pueda ser feliz con quien ella realmente merece. Además, se supone que hoy debo tocar para Serenity y para que me escuche donde quiera que esté, si es que aún está en este mundo. Así, dividido como me siento, salgo a escena, consciente de que mi presentación tiene un propósito, pero que este se ha desviado de dirección. Entonces, mi primera partitura descarga todo el dolor que llevo dentro de mi alma rota, tocando con mis sentimientos a flor de piel, dejando que las notas floten en el aire, llevándose con ellas mi sufrimiento, esperando que lleguen a los oídos y el corazón correcto.
Son varias melodías las que interpreto, hasta que finalizo con una más alegre para relajar el ambiente tan cargado de nostalgia y melancolía, no quiero que el público que asista salga más triste de lo que entró. Camino entre la multitud que me felicita y agradecido de sus muestras de afecto, los saludo y me detengo a conversar con algunos presentes. Veo a mi padre a lo lejos conversando con Diamante y me causa un dolor de estómago el sólo recordar que es el prometido de Serena, pues ella merece algo mucho mejor que él, lo sé. De pronto, me hace unas señas y tengo que acercarme a su lado, aún cuando no quiero interactuar con el Lord.
—Hijo —me dice, alejándose del hombre que me provoca desazón, para hablarme más confidencialmente, algo que me extraña de su parte—. Lady Serena estaba aquí hace un momento —prosigue y siento como mi corazón salta de emoción al sólo imaginar que ella estaba ahí, quizás escuchando mis melodías—. Ella ha salido del Teatro recién, pero vi que no llevaba paraguas y ahora está lloviendo...
—Padre, ¿usted quiere que...
—Sí, hijo, te enseñé a ser un buen caballero —me susurra, palmeando mi brazo para que me vaya.
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Atada a tí
FanfictionSerena está comprometida con Diamante, en un arreglo concertado por su madre para sacar a su familia de la anulación aristocrática y pronta bancarrota. Sin embargo, en un evento conocerá a Darien, un prodigioso pianista que pondrá su corazón a prueb...
