Capítulo 34

1.6K 146 14
                                        

Londres - Siglo XIX

Estar afuera de este terrible lugar me retuerce por completo el estómago, y mucho más imaginar que Serenity estuvo internada aquí por cinco largos meses. ¿Qué habrán hecho con ella? ¿En qué momento su padre decidió trasladarla a un psiquiátrico? Ella misma dijo que intentó suicidarse una vez más... ¿será que su padre se dio por vencido respecto a ella? Entonces, ¿por qué la trasladó a Liverpool? Ahora que lo pienso, ese es el puerto más grande de Inglaterra en este momento, quizás... ¡Oh, Dios! ¿Y si se la llevó a otro país? Bueno, al menos eso descartaría a la mujer que tiene Diamante. ¡Qué terrible! Pareciera que entre más buscamos información, más nos hundimos en este pantano sin fondo, nada nos conduce a respuestas, sino a más interrogantes. ¿Cuándo se terminará esta tortura?

Para peor, Sir Haruka me ha pedido conversar a solas un momento, y aunque insistí en que podía decirme lo que fuera delante de Serena, ha dicho que es necesario aclarar algunas cosas en privado. Ella me dice que no me preocupe, entonces, lo sigo hasta la entrada de aquel horrible hospital. Un suspiro sale de mis labios cuando él me indica que debo entrar al patio donde veo gente paseando, conducidos por enfermeros a sus lados. Serenity estuvo aquí... es esas condiciones... ¿por qué? Mi corazón se angustia de sólo imaginarlo. La busqué por tantas partes, tantos lugares, pero jamás de los jamases pensé que estaría en un lugar como este. Tan ensimismado en mis pensamientos me encontraba que no me percaté del momento en que una de las enfermeras se acercó a nosotros.

—Vizconde Chiba, le presento a miss Saori, una de las enfermeras que atendió a Serenity —dice Sir Haruka, señalando a la joven que viste un largo traje blanco, mientras su cabello castaño permanece atado por completo. Parece tímida, pues mantiene la cabeza agachada, sin levantar la mirada.
—Buenas tardes —saludo con formalidad.
—Miss Saori, ¿podría responder las preguntas del vizconde? Él era el esposo de Serenity —le explica sonriéndole, acariciando levemente su mejilla y ahí me doy cuenta de cómo consigue información... seduciendo mujeres. ¡Qué ingenuas!
—¿Su esposo? ¿Es Darien? ¡Oh, perdón mi descortesía! —habla de pronto de forma atropellada, cubriendo su boca al final.
—Sí, soy Darien. ¿Usted conversó con ella? —le pregunto, ya que recordaba que lo último que leí en su diario decía que ya no podía hablar. Eso me había quedado dando vueltas sobretodo después de ver a la mujer que tenía Diamante en su burdel, ya que él mencionó eso de que era muda debido a sus problemas mentales.
—¿Conversar? Bueno... eso era difícil, pues ella no podía hablar, pero, lo escribió... en las paredes —reveló, mirándome directo a los ojos.
—Miss Saori, ¿podría decirme en qué condiciones llegó? Perdón, pero su padre se la llevó de nuestra casa y recién ahora me entero de que estaba en este... lugar...
—Eso fue hace más de un año ya, pero jamás podría olvidar a alguien como ella. Su locura, no era en verdad locura, en realidad una profunda tristeza la embargaba. Llegó llena de heridas en sus brazos, se notaba que quería morir, pero su padre... ese hombre se negaba a eso y nos obligó a... amarrarla... —relata la joven con evidente tristeza.
—Por Dios —susurro, pasando mis manos por mi cabello debido a mi frustración.
—Sin embargo, al pasar los días, encontramos la manera de que al menos tuviera deseos de comer. Fue cuando la llevamos a la sala de entrentención... ahí hay un piano y...
—Tocó...
—Sí... sus melodías eran tan hermosas. Nos llenó de sentimientos que cada quien interpretaba a su manera, yo creo que ella buscaba la forma de ser oída. Desde ese día, comencé a llevarle un lápiz y una hoja diariamente. Al principio no hizo nada con ellos, sólo miraba al vacío sin hablar, pero un día escribió en la pared su nombre, Darien, todos los días lo escribía, hasta que empezó a usar las hojas. Parecía que eso le devolvía la vida que había querido perder, sin embargo, su cuerpo estaba cada vez más débil. Aún así, al pasar los meses su vientre comenzó a hincharse y todos pensamos en la posibilidad de que estuviera...
—¿Embaraz...—quise preguntar, sin embargo la sola posibilidad me aterraba.
—Sí, pero su padre nos prohibió hacerle el examen correspondiente y luego pidió su traslado al hospital de Liverpool, diciendo que ellos vivían allá y que regresar a su pueblo la ayudaría a mejorar.
—¿Ella podría haber dado a luz un hijo mío? —pregunto con total asombro y terror. ¿Podría ser real esto que estaba escuchando?
—Su estado de salud era muy frágil, es por eso que su vientre tardó en crecer de acuerdo a las fechas que calculamos. Además, estaba anémica, por lo mismo se le insistió a su padre que no se la llevara hasta comprobar si estaba o no embarazada, porque no resistiría un viaje tan largo.
—Pero se la llevó igual... ¡Oh, Serenity! ¿Cuánto tuviste que sufrir?
—¿Entiende por qué es primordial que viaje a Liverpool? —me pregunta el detective.
—Por supuesto.
—No quise que Lady Serena escuchara esta conversación, creí que lo mejor era ser discreto.
—No había necesidad. Mi esposa conoce mi historia y todo lo que implica.
—¿Viajará con ella? ¿Que sucederá si Serenity está viva y tiene un hijo suyo en sus brazos? ¿No cree que eso le afectará?
—No, Serena sabe que es a ella a quien amo ahora. Serenity... ella me apartó de su lado mucho antes de que su padre se la llevara, fue su decisión alejarse. Además, nuestro matrimonio está disuelto ya.
—Pero, ¿un hijo no cambia las cosas?
—¿Qué busca, Sir Haruka? ¿Cree que soy culpable de algo? Sus preguntas... ¿a dónde quiere llegar con ellas?
—Sólo lo aconsejo, veo que tiene muchos problemas con los que lidiar y puede pasar por alto cosas muy importantes en su estado.
—Lo más importante para mí es mi esposa. Todo esto lo estoy haciendo por ella, para que se siente segura a mi lado. Deje de lado sus consejos y remítase a averiguar lo más posible.
—Está bien.
—Sus honorarios —le digo, entregándole un sobre.
—Mandaré a Miss Hotaru cuando tenga más información. Por ahora, debemos reunirnos a las ocho de la noche en Haymarket con Coventry Street.
—Perfecto. Ahí estaré.
—Disimule su apariencia lo más que pueda. No queremos que nadie nos vea, sólo seremos testigos de la redada, que esperamos salga bien. Aún así...

Atada a tíHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora