Capítulo 21

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Londres - Siglo XIX

¿Es cierto lo que acabo de oír? ¿Darien ha dicho que me ama? ¿Es eso posible? Mi corazón agitado no permite que pueda concentrarme en nada más que sus ojos sinceros y su expresión completamente decidida al decírmelo. En ese momento siento como sus manos toman mi rostro con suavidad, acelerando mi respiración ante el roce de su cálido aliento sobre mis labios, mientras sus iris centellean en diversas tonalidades azules, fijándome en ellos en búsqueda de la respuesta a mis dudas... y es en ese instante que encuentro lo que necesito, seguridad. Él está absolutamente convencido de lo que está haciendo y eso llena mi estómago de cosquillas que van extendiéndose poco a poco por mi cuerpo, el que tiembla ante la expectativa de lograr vivir a plenitud este sentimiento que nos ha invadido. Me ama y eso me eleva al cielo de solo saberlo.

Unos segundos después sus labios están sobre los míos, recorriéndolos con esa maravillosa habilidad que me derrite al instante. La forma en la que se desliza sobre mi boca me hace suspirar de inmediato, anhelando que no se detenga jamás. Intento seguir su ritmo, a pesar de que él me roba el aliento con cada nueva caricia que se aventura a darme, hasta que percibo su lengua rozar la mía con tanta sutileza que creo que me desmayaré ahí mismo ante la sensación tan abrumadora que me provoca. Mis manos se aferran a su camisa en búsqueda de un apoyo para mis débiles piernas que tiemblan cada vez más a medida de que el calor inunda mi cuerpo, y soy escasamente consciente del momento en que sus manos bajan hasta mi espalda, apegándome con fuerza hacia él. Siento un enorme placer subir por mi pecho, el que me obliga a separarme unos centímetros de su boca para suspirar e intentar recuperar el aliento. Mis mejillas arden y mis manos se sienten entumecidas sin ser capaz de soltarme de Darien, a la vez que las cosquillas en mi vientre aumentan, a pesar de querer controlarme.

-Serena... -me llama con suavidad y mi mirada le obedece de inmediato, alzándose hacia su rostro-. No lo olvide, por favor... yo la amo...
-Darien... ¿Es esto un sueño?
-No, no es sueño -me contesta risueño ante mi cara evidentemente incrédula.
-¿Me ama? -le pregunto y él asiente-. ¡¿Me ama?! -repito y Darien vuelve a mover su cabeza en forma afirmativa con una enorme sonrisa en su rostro.
-¿Cómo no amarla, Serena? Usted es única y fascinante, es hermosa y de buen corazón, es radiante y esplendorosa. Jamás he conocido a una mujer como usted y sería un estúpido si la dejara ir de mi lado.
-Darien... no sé qué decir. Ahora usted me ha dejado muda...
-No diga nada... sólo déjeme amarla...

Entonces, vuelve a juntar sus labios con los míos en un beso más tranquilo, como si quisiera reafirmar todas las palabras que acaba de decirme. Deja un sin fin de besos pausados que humedecen mi boca, apretando levemente mis labios entre los suyos con tortutadora paciencia, dándose el tiempo de explorar cada milímetro, mientras yo me deleito de su suavidad y dulzura. Creo que soy adicta a sus besos y me encanta...

-Serena, tengo más que claro que no puedo huir de mi pasado. Me he esforzado en ser lo más transparente posible con usted, pero no sé cuántas veces tendremos que vernos expuestos a situaciones tan desagradables como la que vivimos hace unos minutos, sin embargo, le prometo que nunca la dejaré sola e intentaré por todos los medios posibles alejarla de cualquiera que quiera lastimarla.
-Usted siempre fue muy sincero conmigo, Darien, jamás me ocultó su pasado y yo me enamoré precisamente por eso. No niego que me sentí atraída a usted desde el día que lo escuché tocar la primera nota en este teatro, pero a medida que fui conociéndolo y descubriendo su historia, no pude evitar amarlo. Mi único deseo es estar a su lado y ser su fortaleza cuando se sienta débil, acompañarlo cuando esté triste y disfrutar de su risa las veces que sea feliz. Darien... yo me esforzaré por reconstruir su corazón, se lo prometo.
-Eso lo hace cada noche cuando duerme a mi lado, Serena. Sólo su aroma a lavanda y la calidez de su cuerpo me han permitido dormir en paz, aliviando mi corazón y haciendo desaparecer poco a poco las fisuras que tenía. Por eso estoy convencido de este sentimiento que brota de mi pecho, jamás me aventuraría a decirle algo que no siento, eso téngalo por seguro.

Atada a tíHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora