Londres - Siglo XIX
Liverpool es una ciudad hermosa, con cierto aire costero, lo que hace que amanezca muy frío. Quiero conocer el mar, pero aún no puedo disponer del tiempo de Darien, ya que hoy ha estado ensayando todo el día con Michiru en el teatro. He estado sentada aquí la mayor parte del tiempo, ya que no conozco este lugar ni a nadie para que me dé un tour. Aún así, ha sido estremecedor escuchar a ambos interpretar con tanta belleza las piezas que escogieron para el concierto, pues son demasiado hermosas y llenas de sentimiento, tanto así, que en varias ocasiones he debido limpiar mis lágrimas.
Michiru se ha comportado a la altura, sólo se dedica a tocar su parte de forma sublime, lo que incrementa mucho su belleza natural, puesto que su cuerpo se mueve al son de la melodía y su cabello flota en el aire, dándole un toque casi angelical debido al vestido blanco que escogió para hoy. Darien me mira y sonríe entre partituras, mientras yo dibujo la escena en mi libreta que he traído para no sentir que pierdo el tiempo sin hacer nada.
—Bien. Ahora nos toca Ballade de Chopin —acota Michiru, mirando a Darien de reojo, el que se encoge en su asiento un tanto incómodo. Esa melodía es la que le pertenece a Serenity, lo sé, lo recuerdo de su carta, de la vez que yo también quise tener una melodía con él.
—Prefiero dejarla para el final...
—No puedes seguir evitándola, sabes que es una melodía compleja. ¿Qué te detiene? Ya estás mejor de tu herida...
—Es cierto —acepta con resignación, mirando hacia las teclas, que acaricia con suavidad—. Pero...
—Debemos ensayar todo el repertorio y esta melodía es la que más me complica. Por favor...
—Bien.. bien... —acepta resignado.
Veo su rostro y se nota complicado, ¿melancólico? Imagino que debe ser difícil volver a tocar una melodía que abrirá recuerdos que de seguro preferiría olvidar... recuerdos que me afectan a mi también, sabiendo que de seguro la verá en su mente sin poder evitarlo. La memoria es más poderosa de lo que a veces quisiéramos y puede hundirnos con sólo un aroma, un sonido, una melodía...
"Darien... no te alejes, por favor... Vuelve a mi siempre, no me olvides...", pido en lo profundo de mi alma.
La melodía es suave, hermosa y perfecta, tal como imagino que debe haber sido Serenity. Es como un vals tranquilo que podría bailar bajo la lluvia. Cierro mis ojos e imagino que Darien me toma de la cintura y me lleva dando círculos, danzando a través de un jardín de rosas rojas, sin embargo, la música sube de intensidad repentinamente, conduciéndome a un éxtasis maravilloso, acelerando mis latidos, tal como lo haría un apasionado beso suyo.
"Darien... Oh, Darien... ¿piensas en ella? Mientras te imagino conmigo, ¿la ves en tus recuerdos? Amado mío... no vayas muy lejos de mi, te lo ruego, te lo suplico...", susurro entre mis labios temblorosos.
—Vizcondesa de Chiba —escucho que me llama una voz de pronto, sacándome de aquellos tormentosos pensamientos.
—Si... disculpe, estaba muy concentrada en la melodía... —le respondo, viendo al representante del teatro de pie a mi lado.
—¿Puedo sentarme a su lado?
—Claro...
—Tocan espectacular —dice, mirando con seriedad a ambos, que aún están sumergidos en su interpretación, mientras cruza sus manos bajo su mentón, apoyando sus codos en sus piernas.
—Pienso igual... Darien llamó mi atención desde el primer segundo que lo escuché tocar el piano.
—¿Lo conoció en un concierto?
—Sí, el primero que dio en forma profesional.
—Qué suerte la de ambos. Él, un excelente músico, y usted, una mujer muy hermosa, con un bello talento —dice, apuntando mi libreta donde está el boceto a medio hacer de Darien tocando el piano.
—Gra-gracias, milord —tartamudeo debido a que ha visto mi dibujo, lo que me genera cierta vergüenza. No muchos han visto mi trabajo en bruto, evito mostrar lo que hago sin corregir.
—Seiya... mi nombre es Seiya —me recuerda sonriendo cálidamente.
—Milord Seiya, le agradezco sus palabras.
—De nada, el talento de ambos es evidente. Es un agrado tener personas así en el teatro. Es posible que esto dispare la carrera de su esposo, ya que Liverpool, al ser una ciudad portuaria, recibe gente de muchas partes, incluso del extranjero, sobretodo del nuevo mundo.
—¿El nuevo mundo?
—Estados Unidos, mayoritariamente.
—¡Oh! No lo sabía...
—Sí, vienen muchas personas y otras tantas se marchan con la esperanza de surgir.
—Si eso significa que tengan mejor vida...
—Creo que son más ilusiones que realidad... pero, ¿quién es uno para detenerlos?
—Tiene toda la razón.
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Atada a tí
FanfictionSerena está comprometida con Diamante, en un arreglo concertado por su madre para sacar a su familia de la anulación aristocrática y pronta bancarrota. Sin embargo, en un evento conocerá a Darien, un prodigioso pianista que pondrá su corazón a prueb...
