Capítulo 26

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Londres - Siglo XIX

Estoy inquieto y camino de un lado a otro de la sala de ensayo, sólo espero que todo salga bien este día. He planeado esta sorpresa para Serena desde hace varias semanas, pero aún así no sé cómo lo tomará ella, todavía no entiendo como no se ha dado cuenta de las cosas que le faltan...

Desde que me contó de su condición médica, hace dos días, siento que la confianza entre nosotros ha crecido aún más. A pesar de que ella sufre por eso, tengo la esperanza de que todo se solucionará de alguna forma al final; nos amamos demasiado para que nos separen. Creo que debemos enfrentar esta situación más unidos que nunca, solucionando todas las cosas que podrían afectar nuestra relación a futuro y eso significa que debo terminar de leer el diario de Serenity, para enfrentar la verdad de su intento de suicidio.

Serena es tan distinta a ella... me ha demostrado su confianza, se ha apoyado en mi y estoy seguro de que ella ve nuestro matrimonio como un trabajo en equipo. Aunque al comienzo mantuvo en silencio su condición, entiendo plenamente porqué lo hizo, debe ser muy difícil revelar una información de ese tipo y aún así confió en mi, me contó todo y descargó su tristeza delante mío sin ninguna vergüenza. Amo eso de ella... que sea tan natural y espontánea, me demuestra que es sincera, honesta, transparente y que sus sentimientos son completamente verdaderos.

Miro la hora y considero que ya estamos muy justos para llegar, así es que voy a buscarla a su habitación. Subo las escaleras y cuando me acerco a la puerta, veo que el cuarto de Serenity está abierto. ¿Por qué? Mi padre me había dicho que estaba con llave. Entonces, ¿quién está adentro?

No sé porqué me pongo nervioso, algo me indica que esta situación no es normal ni positiva. Abro la puerta y veo que Serena no está en nuestro cuarto, y una punzada atraviesa mi corazón. ¿Estará ahí? Oh, Dios, por favor, que no sea así... ella... ella no puede ver eso...

Mis pies se mueven a toda prisa hacia la habitación que no había visto desde el primer día que di un concierto, eso hace unos seis meses ya. ¿Por qué está abierta justo hoy? Con la respiración acelerada llegó hasta la puerta abierta y el aroma a rosas típico de Serenity llega a mis narices, inundándome por completo. El sol que entra por la ventana me encandila por unos segundos y sólo logro ver una silueta femenina de espaldas que está a contraluz... es delicada y su cabello cae con docilidad en alborotados risos dejando ver su delgado cuello. En cuanto mi vista se acostumbra a la luz, distingo aquellos colores que le dan tanta vida a mi esposa.

—¿Qué haces aquí, Serena? —la interrogo, ya que el último lugar en el que podría imaginarla, sería precisamente ese. Además, no puedo dejar que lo vea, no le haría bien.
—Perdón, joven Darien —me dice Setsuna y recién ahí me doy cuenta de que también está en el cuarto.
—¿Setsuna? ¿Qué haces aquí?
—Limpio la habitación, tal como usted ordenó.
—¿Aún lo haces? Ha pasado tanto tiempo...
—Darien...
—Serena, es mejor que salgas de aquí. Estamos atrasados ya —la insto con urgencia.
—¿Estás molesto? —me consulta sin moverse, lo que empieza a ponerme más nervioso.
—No... es sólo que...

En ese momento me doy cuenta de que ya es tarde, ella ya ha visto lo que no quería... sus ojos se abren en señal de asombro y comienza a caminar hacia la pared que está a mi lado, junto a la puerta. Mantiene su boca abierta y la vista inclinada hacia arriba hasta que se detiene frente a aquel enorme cuadro. Yo sólo atino a cerrar los ojos, lleno de confusión.

¿Por qué no eliminé nada de Serenity? Porque no tuve tiempo. En realidad, me había propuesto encontrarla, convencido de que aún estaba viva, por eso mantuve todo intacto, solicitándole a Setsuna que se encargara de la limpieza. Sin embargo, todo cambió cuando llegó su acta de defunción. Creo que visité la habitación un par de veces, confundido por lo que comenzaba a sentir por Serena y acostumbrándome a la posibilidad de que en realidad Serenity había muerto. Así fue hasta que mi padre me prohibió el ingreso y después me olvidé de todo lo que aquí permanece.

Atada a tíHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora