Capítulo 15

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Londres - Siglo XIX

Todo es tan irreal, es como estar viviendo en un sueño. Había sufrido tanto por no poder elegir con quien casarme y ser obligada a aceptar el marido que escogieran para mi, que jamás esperé que al final terminaría al lado de Darien... de ¡Darien! ¡Oh, Dios! Esto es demasiado abrumador, ya que me estaba preparando mentalmente para rechazar por completo a mi esposo por seis meses, para luego regresar a casa sin problemas. Pero, las cosas cambiaron de forma radical cuando fue él quien entró a la habitación.

Primero, sentí una horrible decepción al imaginar que sólo me había amarrado a él por su recuerdo de Serenity. Incluso, cuando me explicó que era su padre quien estaba detrás de todo esto, me sentí desilusionada, pues eso me demostraba que no tenía ningún interés en mi. Lo sé... estoy siendo contradictoria, pero es que ni yo misma logro entenderme. Me siento tan confundida, que hoy he decidido no salir de este cuarto, aún cuando sé que es el de Darien y eso sólo complicará más mis sentimientos.

Anoche, después de bañarme, me enrollé en la cama, sin poder conciliar el sueño de solo saber que estaba acostada en su cama. Me abracé a su almohada, aspirando el leve aroma que aún tenía, hasta que oí la puerta abrirse. Me quedé paralizada, sin saber qué hacer, ya que de sólo imaginar que estaba ahí dentro del cuarto me erizó la piel por completo, haciendo enrojecer mis mejillas. Lo escuché entrar al cuarto de baño, para luego caer sobre el sillón, y ahí recién pude soltar el aliento que estaba reteniendo de sólo pensar que se acercaría a mi. Pero como no lo hizo, me dejé llevar por el sueño hasta el día siguiente. Cuando desperté esta mañana, ya no estaba y me sentí sola, abandonada a mi suerte en esa casa desconocida. Esperaba ilusamente que me acompañara ese día para sentirme más cómoda, pero salió sin decir a donde iba. Llena de sentimientos encontrados, le digo a Rei que permaneceré en el cuarto y que, si es posible, me suban la comida. No quiero ver a nadie, pues estoy al borde del colapso emocional, y sé que ante cualquier pregunta lloraré a mares sin control. Y así lo hago, pero en la soledad del cuarto de Darien. Perdida en mis pensamientos, ni siquiera escucho cuando él abre la puerta hasta que me llama por mi nombre. Después de una breve conversación en la que acepta contarme acerca de Serenity, temerosa de escuchar su historia aún, le pido que toque para mí, deseosa de llenarme de su habilidad para hacer salir los sentimientos más escondidos con su melodía.

Me pierdo en las notas que salen del piano, volviendo a llorar con tristeza hasta que me pongo de pie para apreciar más de cerca su increíble habilidad para mover sus largos dedos por las teclas del piano que ceden tan fácilmente a su toque, emitiendo un sonido perfecto y estremecedor. Cuando se detiene, se gira a verme y quedamos unos segundos mirándonos a los ojos, perdiéndome en sus profundidad azulada y me siento tentada a tocarlo, por lo que deslizo mis dedos por su frente, arrastrando sus suaves cabellos negros que caen desordenados sobre ella.

Sólo hay gratitud de mi parte, ya que se ha tomado el tiempo de compartir conmigo un momento y de dedicarme una melodía tan bella, pero de pronto me doy cuenta de que la situación es más comprometedora, cuando toca mi mejilla, llenándome de sensaciones maravillosas, erizando mi piel y hechizándome con sus ojos. No soy consciente de nada, hasta cuando él ya me ha atraído hasta su boca, que con osadía se desliza sobre mis labios, bebiendo y recorriéndolos sin detenerse siquiera a respirar, lo que me sofoca y me deja sin aliento, haciendo arder mis mejillas, y acelerando mi corazón a mil. Aunque he perdido la compostura ante su actuar, en cuanto se aparta, reacciono y sin pensarlo, mi mano se mueve contra su mejilla, en una bofetada llena de indignación.

Puedo escuchar mis latidos desbocados golpear mi pecho sin querer aminorar su fuerza, mientras descargo mi molestia sobre Darien. ¿Cómo se atreve a besarme de esa manera? ¿En verdad cree que puede tomarse esas atribuciones así tan fácilmente, sin siquiera preguntarme? No, no puedo permitir que me vea así de ligera, yo no soy un reemplazo de nadie, no estoy aquí para que se aproveche de esta situación conociendo mis sentimientos hacia su persona. Eso debe quedarle bien claro, por lo que me marcho lo más rápido de su lado, encerrándome en su habitación, para peor. En esta casa no puedo huir de él.

Atada a tíHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora