Desperté al día siguiente, con una sonrisa que no me cabía en el rostro. Hoy tenía una gran idea.
Llamé a una persona que me iba a ayudar a materializar eso.
-¿Eva?
-Si, quería proponerte algo.
-Cuéntame
-¿Tienes las cámaras a la mano todavía?
-Ya sé a dónde va esto. ¿Qué tema?
-Súper Poderes.
-Interesante, llamo enseguida a los camarógrafos.¿ Nos vemos mañana a las cuatro? Para planear todo y me dices de una vez la idea en sí.
-Seguro, hasta mañana Max
-Hasta mañana Eva
Desayuné feliz y llamé a Aby, decidí contarle todo a ella primero, para que los chicos lo tomen de sorpresa.
-¿Me lo dices en serio? –decía mientras tomaba un sorbo de té, había venido al departamento- Sabía que el curso daría frutos, pero tu mente está volando a unos niveles inimaginables –sonríe-
-Gracias Aby. Ya sabes, ni una palabra a los chicos, quiero que sea sorpresa todo –decía emocionada-
-Y dime ¿Cuánto teimpo apróximadamente llevará todo eso? –apoyaba los codos en la mesa-
-Quizás unos seis meses, máximo un año. Es una idea pequeña, puesto que es un videoclip –explicaba-
-¿Y con quién lo harás? –alza ligeramente la ceja-
-Max Cooper, un chico que conocí hace unos años. Ya ha hecho vídeos y está dispuesto a ayudarme –sonrío más-
-Interesante, tomando en cuenta el tiempo y que harás el vídeo con un chico, va a ser más difícil ocultarle todo a los demás –se rasca la barbilla, pensativa-
-No te preocupes, ya veremos qué se hace –chocamos las manos-
Mientras me contaba Aby una cita con Ted (todavía no entraré en detalles acerca de eso), escribía más o menos el guión para la conversación acerca de ello, mañana. Escribí sobre personas que eran de color, mientras las demás eran blanco y negro, esas personas eran Superhéroes. No voy a decir mucho porque se me va el hilo del asunto pero si que me gustó el resultado. Y por lo que veo, a Aby igual.
Estuve trabajando duro en el guión, para que los encargados en realizarlo no tuvieran problemas al momento de grabarlo. Después de dos horas y cuatro tazas de café, terminé mi pequeño trabajo, estaba cansada al igual que Abigail así que decidimos hacer una pijamada y contar cosas recientes.
-Y entonces Ted y yo fuimos a bailar, con la intención de dejarlos sin remedio a Steve y tú, pero cuando empezamos a seguir la canción. Fue como un hechizo –decía embobada-
-Aby, admítelo, te enamoraste –me río-
-Bueno, quizás se me hace algo lindo –se rasca el brazo, sonrosada-
-le tiro una almohada- Te pusiste roja, no lo niegues.
Y así, de verdad que narrar el resto de la conversación no es de tanto valor, básicamente Aby y yo correteábamos por el departamento para darse cuenta que le gustaba Ted.
Nos dormimos mientras veíamos una serie, que sinceramente, si mis párpados no hubieran parecido ladrillos al momento de verla, la seguiría viendo.
Nos levantamos porque había que ir al curso por las notas finales. Si lográbamos un diez, teníamos posibilidad de una beca.
Íbamos extremadamente nerviosas, quería esa beca más que nada. Era otra cosa que quizás me emocionaba de estar en Londres, que pudiera tener una posibilidad universitaria buena.
Aunque la universidad local no estaba para nada mal, igual ya veremos lo que pasa. Llegamos al sitio donde habíamos pasado noches de estudio y mañanas de práctica, donde tal vez nos esperaba el futuro.
Pasamos la puerta de el Director Smith; un hombre canoso, con grandes ojos amarillos con marrón, lentes cuadrados y gran bigote plateado. Nos miraba sonriendo, era buena persona y muy cálida si tenías algún problema.
-Señorita Evans, Señorita Collins –dice feliz- Las he esperado, quería felicitarlas por su desempeño en el curso, han sido quizás las mejores alumnas. Atentas y muy creativas, si señor –nos guiña un ojo- Tomen sus papeles, Y –dijo en un tono más alto, lleno de regocijo- Sus becas –nos da un sobre amarillo, con un sello azul marino-
Aby y yo nos miramos, sin creer lo que pasaba, nos abrazamos, felices.
-Gracias, Director Smith –dijimos al mismo tiempo-
-Se las merecen, si tienen alguna duda o necesitan ayuda en su trayecto. Son bienvenidas –nos estrecha la mano-
Salimos sin decir nada más, solo sonreír como nunca. Apenas salimos del despacho del Director chillamos, felices.
Enseguida llamamos a los chicos y acordamos vernos dentro de quince minutos en una pizzería cercana.
Yo estaba analizando el sobre, amarillo y azul, estaba sosteniendo mi futuro y mis posibles logros, todo eso en la simple palma de la mano. Debía llamar a mi madre y contarle todo, además debería ser pronto porque dentro de unas horas tengo la cita con Max.
Cuando llegaron, nos miraron con una sonrisa oreja a oreja, tenían en sus manos un sobre parecido al nuestro, nos llenamos de emoción, de felicidad. Nos abrazamos entre nosotros, íbamos a estar en la misma carrera, en la misma universidad, a seguir nuestra pasión en común.
Comimos pizzas mientras contábamos que día iban a empezar las inscripciones en la universidad y que debíamos vernos un día antes. Pensaba darles a cada uno un regalo, no sé bien qué, pero si estaba segura de que algo estaría en sus manos antes de las clases.
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Phantasiae
FantasyEva Collins, una chica de 16 años va a Londres para hacer un curso de fotografía y cine. Más adelante en su estancia, se entera de cosas sobre su familia y ella misma que la dejarán en gran duda sobre su origen. ¿Te atreves a acompañarla?