Desperté sobresaltada en plena madrugada, sudando frío, y con respiración agitada. Apenas lograba calmarme, se sentía muy real ese sueño, podía sentir en la punta de mis dedos el curioso tacto del terciopelo rojo que rondaba por la oscura habitación.
Luego de sentarme en la misma cama, logré relajarme lo suficiente para darle más cabeza a lo que no se almacenaba en mi mente, agudicé la mirada al final de la habitación, donde me parecía ver que algo se movía entre la penumbra. Pero de repente solo se esfumó la imagen, quizás solo estaba cansada y tenía la sugestión del sueño latente.
Solo pensaba en una frase mientras volvía a dormirme profundamente "Despiértame cuando esto termine".
. . .
Desperté y desayuné para luego vestirme y ver a Max; un pantalón holgado y de estampado blanco y negro, camiseta negra y converse rojas no quedaban mal. Tomé mi bolso y me despedí de mis primos para ir a la dirección acordada.
En el viaje vi a muchas personas algo preocupadas, debía ser día de paga. No me preocupaba mucho ya que el ánimo de la ciudad siempre era parecido al que tenía ahora mismo.
Llegué, verifiqué que en el papel que había llegado al lugar indicado. Era una casa grande, se veía espaciosa, color Beige, ventanas altas y un jardín pequeño. Toqué la puerta con un poco de duda.
Me abrió Max con una sonrisa de oreja a oreja.
-Bienvenida, Eva –me abraza rápido-
-correspondo dentro del poco tiempo que me dio- Gracias, Max
-Pasa por favor –se aparta un poco para dejarme paso-
Cuando entré me di cuenta que la casa era más grande por dentro, tampoco voy a exagerar, era espaciosa en comparación a mi departamento; tenía una escalera, al lado izquierdo una puerta donde quedaba la cocina, al fondo había una sala más grande, donde estábamos era el recibidor y tenía una mesa y otros inmuebles.
-Es muy linda esta casa –sonrío-
-Me alegra que te guste ¿Y qué dices? –se frota las manos- ¿Empezamos a trabajar?
-Vamos.
Hicimos alrededor de diez perfiles y los fotocopiamos, dijo que aquí se haría la selección y que debía estar ahí, pero había que encargarnos de poner los afiches en la ciudad o repartirlos para que haya gente interesada en participar.
Cuando terminamos, nos sentamos a charlar un poco, hacía mucho que no veía a Max y quería saber como iba todo.
Hablamos de Toronto y lo difícil que era venir de Canadá hasta Londres sin saber mucho, igual también hablamos del curso y de mis amigos.
-Ha sido una tarde divertida, Eva –dice Max, que me acompañó hasta la puerta cuando llegaba la hora de irme-
-Lo mismo digo, Max –nos abrazamos y vuelvo rumbo al departamento-
Cuando llegué a la puerta de el departamento, miles de luces impactaron en mi cara. Eran mis primos que cargaban linternas y globos.
-Felicidades, Eva –dicen a la vez- Sabemos lo del vídeo
-Gracias, chicos –los abrazo- Se los habría dicho antes pero andaba algo atareada –digo sonrojada-
-No te preocupes –dice Charlie, sonriendo-
-Estamos muy felices por ti –secunda Damian-
-Los quiero un mundo –tomo los globos, que, afortunadamente no eran muy grandes-
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Phantasiae
FantasyEva Collins, una chica de 16 años va a Londres para hacer un curso de fotografía y cine. Más adelante en su estancia, se entera de cosas sobre su familia y ella misma que la dejarán en gran duda sobre su origen. ¿Te atreves a acompañarla?