San Petersburgo, Avenida Konstantinova y prospekt Nauki, 2234, Enero 15/2009
Tatiana
—¡¡¡SUELTALA!!.—Arremetí tras observar a Nat inmovilizada por un tercer y cuarto delincuentes.
—Deja el arma en el suelo, policía...—
—NO LO HAGAS TATIANA.—Articuló con dificultad la morocha
—HAZLO O SE MUERE.—Amenazó el otro delincuente llevando el arma a la cien de la ojos castaños. Llegue a tiempo de pedir refuerzos, antes de que uno de los sujetos disparara y destruyera la radio.«Mierda!, no tengo opción...» Me encontraba a punto de dejar el arma en el suelo, no me arriesgaría a que Natasha sufriera lesiones.
—¿Estas sorda?, ¡TIRA EL ARMA AL SUELO!.—Ordenó, forzando más el agarre de Natasha. Chasque la lengua con impotencia, apreté la quijada y crispe los puños. Los otros dos delincuentes se hallaban en semicírculo, todos rodeándome.
—No tengo opción...—Susurré agachando la mirada con desanimo, esto causo una sonrisa triunfante en el victimario.—¡AGACHA!.—Indiqué en un movimiento rápido, tras arrojar el arma sin cargador hacia donde el sujeto y natasha se encontraban. La segunda al oír mi grito, ladeo la cabeza permitiendo que el objeto impactara de lleno en el rostro de aquel hombre calvo, forzándolo así a soltar por inercia a la ojos morenos, quien reacciono a prisa tras dar un codazo al diafragma del sujeto el cual, se impulsó varios pasos hacia atrás liberando a Tasha. Saque de mi cinto, un cuchillo de hoja gruesa adicional, mientras que Natascha recupero su propia arma que había perdido en el suelo momentos atrás.
—¿Estas bien?.—inquirí con seriedad, ambas apuntábamos con la vista a los sujetos los cuales comenzaban a acercarse con lentitud tras el calvo comenzó a recuperarse.
—No te preocupes.—Comentó tras frotar su muñeca contra aquel hilo rojo de sangre que brotaba de su boca.
—Muy mal pequeñas policías, se metieron con la banda equivocada...—Reía el mencionado seguido de los demás.—Schell debería meterse en sus asuntos.—Expresó, tras dar un escupitajo a un lado. Natasha me guió de manera que volviéramos a subirnos al móvil, pero tras aquellas palabras un gran estallido nos causó la desorientación. El móvil había explotado, producto de los balazos que le habían proporcionado con esa intención.«¡Mierda!»Pensé apretando la mandíbula.
—No tenemos otra opción Tiana....¡Tendremos que luchar!.—Se convenció la morena, y acto seguido ambas nos incorporamos «¡Necesito recuperar mi arma!» Puesto que con el arma blanca, solo podría luchar cuerpo a cuerpo. Y me encontraba en clara desventaja respecto a los demás.
—Tu, ve del otro lado. Yo me encargo de los que están armados.—Dictaminó con su mirada fija en la situación.
—¡Pero Nat!.—
—¡VE.!.—Ordenó con firmeza, a lo que acabe aceptando muy a mi pesar,
—Ten cuidado.—Supliqué antes de irme,escabullirme por la derecha. El objetivo era separarnos y acabar cada una con dos de ellos. El primero no fue difícil, se hallaba un tanto distraído intentando buscarnos, y en cuanto paso cerca de mi escondite lo tome por detrás, y con un movimiento rápido lo espose a una viga de hierro, aunque el escándalo que comenzó a hacer pronto trajo al siguiente, con el cual forcejeamos durante unos segundos, ganándome así un corte en el brazo por su parte. El hombre intenta actuar por segunda vez con el cuchillo, aunque soy capaz de desviar su ataque utilizando mi antebrazo, aislando así el impacto causando que cerrara su guardia, aquello me dio acceso para proporcionarle un puñetazo de lleno en la parte baja axial causándole una parálisis inminente.
Una vez en el suelo adolorido y casi a proseguir para atarlo, un grito femenino me desconcierta.
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La ley del amor.
Teen FictionNuestra historia comienza en Rusia, San Petersburgo donde Tatiana Kuznetsov, una bella joven de dieciocho años está lista para dar sus primeros pasos en la la vida. Escogiendo una vocación por desicion propia, peca de inocencia pues ignora todo lo q...
