Alexei Burian Vladimir
9 de junio de 2011
Aquella morena latina causó revuelvo con su historia en la comisaria.
Vladimir, no tardó en pasar sus informes al jefe Schell. ''Victima de trata'' secuestrada de su país de origen bajo un engaño de trabajo bien remunerado.
Al pasar las horas, cada oficial de policía regresaba a sus respectivas tareas. Incluido, ese incomparable cabello azafrán que sensación causaba en su impecable manera de actuar en la adversidad. Aquello, siempre fue una cualidad destacable a respetar por sus compañeros e incluso, superiores.
Siempre centrado e inamovible. Incapaz de ser tomado por sorpresa, cada movimiento y detalle plenamente calculado antes de cualquier ataque. ¿Quién podría?, resolver con tal eficiencia en la comisaria., ¡Que osadía! Quien siquiera se atreviera a desafiar su valía.
Sin lugar a dudas se encontraría, sublevado ante su competente aura.
—Y bueno, ¿Qué sabes ya?.—La solemne sombra de Leon Reed hacia aparición detrás del implacable pelirrojo, quien continuaba caminando con el castaño a sus espaldas.
—Lo que sé, es lo que le dije a Schell que sé.—Explicó sin inmiscuir demasiado a Reed en el asunto, en cambio el castaño resoplaba en decepción.
—Escuché que Schroder vino a verte.— Develó, deteniendo así el andar del pelirrojo, creando un ambiente algo más incómodo.
De todas formas, lejos de incomodar a Reed, este sonrió con lascivia al ver confirmado el estado de su compañero, quien se volteó hacia atrás hasta con lentitud, hasta quedar cara a cara junto al ojos azules.
Reed fingía el no sentirse intimidado por esa magnética presencia, con aquella su sonrisa cínica.
—No te metas donde no te llaman, ¿Bien?, bien.— Y nuevamente se volteó a continuar su camino. Reed lanzó un siséo mientras sus distancias aumentaban.
—Tic tac, tic tac.— Murmuró León. — El tiempo corre, tic tac. —Alexei nuevamente detuvo su andar, donde crispó los puños. El castaño ahora se volteó en la dirección opuesta a su superior. —Pronto, saldrá el pajarito a cantar las doce, Alexei ''Cu cu''. — Se mofó con una leve risa ahora desapareciendo del lugar, dejando a un impotente pelirrojo en medio del pasillo. Quizás, había contenido su rabia en aquella única cámara que vigilaba el pasillo.
Pero sin duda, las mofas del castaño sacaban a relucir sus verdaderas preocupaciones.
Por qué Reed tenía razón.
Pronto el reloj daría las doce.
Y la magia que daba vida al hechizo, acabaría.
(...)
Tatiana Kuznetsov.
—¡Bien!, sugiero un infiltrado.— Propuso Larry, contentado como si aquella idea fuese la solución a todos nuestros problemas. León ahogó una risa y Larry al instante se cruzó de brazos ofendido.
—¡Idiota!, ¿Exactamente a donde enviamos el infiltrado Si NO sabemos en donde se ocultan el rojo y su banda?.—Articuló con cizaña.
—Tampoco así...¿Cuándo te volviste tan impertinente?.—Inquirí con sospecha sin desdibujar mi sonrisa triunfal.
—No es eso, ¡Bah!, la idiotez me malhumora.—Desvió su mirada fingiendo ofensa. Por mi parte, lo hacia a sabiendas. Cuando conocí a León, era todo un caballero inglés. Pero, ahora siento que realmente lo conozco mejor. —Era broma.—Admití palmeando su hombro, con la intención de apaciguar la situación.
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La ley del amor.
Teen FictionNuestra historia comienza en Rusia, San Petersburgo donde Tatiana Kuznetsov, una bella joven de dieciocho años está lista para dar sus primeros pasos en la la vida. Escogiendo una vocación por desicion propia, peca de inocencia pues ignora todo lo q...
