Tatiana
—¿Oficial, Esta ahí?, ¡Oficial!.—El golpeteo de la puerta nos sorprendió a ambos, pero claro que MÁS A MI. Salte alejándome de él, agitando mis manos mientras miraba hacia los lados intentando hallar un sitio en el cual esconderme aunque el pelirrojo soluciono mis problemas, señalándome un sofá con la mirada.
—Dame un segundo.—Indicó sosteniendo el pomo de la puerta, haciéndome una seña para que me escondiera debajo y eso mismo hice. Alexei abrió la puerta a su compañero el cual se retiró tras una ligera conversación.
—Ufff...—No pude evitar soltar aquel suspiro satisfactorio, y cuando me disponía a salir de mi escondite (De hecho, con medio cuerpo fuera) me encuentro de cuclillas al pelirrojo observándome con aquella sonrisa.
—Bueno, ahora si vamos a ir al grano.—Determinó.
—¿Al grano?.—Inquirí confusa.
—Claro, el ''porque'' te deje en la escuela de castigo.—Mi curiosidad aumento considerablemente. Hasta entonces pensaba que lo hizo por mera maldad. El se puso de pie esperando a que saliera, y una vez me desempolve... prosiguió.
—Tomaras clases particulares conmigo, te voy a enseñar a defenderte mejor.—Propuso con total seguridad.—Serán clases de horas extra, pero te van a servir.—Aseguró.
—¿¡Y quien dijo que yo iría a aceptar que fueras mi maestro?!.—Al instante me voltee. «Aunque, lo he visto pelear...y se de sobra que podría enseñarme unas cuantas cosas.»
—Yo creo que deberías dejar de lado tu orgullo Kuznetsov y mira que soy orgulloso. Soy de Escorpio.—Aseguró, aunque el saber que era de escorpio me dejo aun mas intranquila.
—Ahhh con razón.—Analicé llevando la mano a mi mentón con un semblante pensativo.—Infiél por naturaleza.—Declaré.
—Oye oye, que sea de escorpio no significa que sea un idiota.—Alzó una ceja ofendido.
—¿Ah sí?, Entonces, ¿No has engañado a nadie, nuuuuuunca?.—Insistí acercando mi cara a la suya.
—...Bueno si. Pero tuve mis razones ¿Okey? además ¿Porque te cuento yo esto?.—Refunfuño, a lo que yo sonreí victoriosa. El resopla, haciendo un ademan de negación con el movimiento de su cabeza.—Te voy a entrenar. Conmigo vas a aprender más que en la escuela, o como mínimo añadirás conocimientos y eso te va a servir para defenderte mejor en tu carrera y en tu vida.—Sus palabras realmente lucían convincentes. ¿Como lo hace?.
—No lo se...—De todas formas, no estaba por completo segura de ello.
—¿No quieres ser la mejor policía?, para serlo, debes ser también la más fuerte, la mejor entrenada, la más preparada.—Persuadió cruzado de brazos enseñando un semblante serio y decidido.—Y bien kuznetsov; ¿Aceptas o no?.—Tenia un buen punto y un buen argumento. Me lo repensé unos segundos, y tras recordar el sucedo del año pasado... no lo dude ni por un instante. Levante la cabeza decidida, mirándole fijamente y con la tenacidad que comenzaba a brotar de mí en esa época, por un segundo el pelirrojo se sorprendió, pero al final pareció gustarle aquella actitud.—Entonces prepárate.—Asintió sonriendo con orgullo ¿De mí?.—Porque iniciaremos mañana temprano.—
(...)
Desperté cayendo de mi cama literalmente, puesto que me habré quedado ¿hasta las dos?¿...tres? hablando con el oficial, y debería despertarme a las siete del domingo para entrenar con el. Los golpeteos en mi puerta me llamaron la atención al segundo. Suspire y me puse en pie. Me duche en esos malditos cinco minutos y tras ello salí al patio donde me encontré al pelirrojo radiante cual flor de primavera a diferencia mía que frotaba mis ojos con ganas.
—Despertaste, bella durmiente.—Indico riendo. Me esperaba con una sudadera, agua y miles de objetos de entrenamiento diferentes.
—¿Y todo esto?...—Musite sorprendida, a lo que el simplemente se volteo tomando algo y se giró arrojándome unos guantes de artes marciales mixtas.Los observe incrédula.
—Son de color rosa. Asumí que te irían bien en ese color.—Comento poniéndose los suyos que denotaban un intenso color negro, marcados con las siglas ''Everlast'' al igual que los que yo portaba.
—Gracias...—Susurre sin caer en cuenta del todo aun de su nueva actitud.
—De nada.—Se acercó a mi tras colocar su mano sobre mi cabeza haciendo diferencia en nuestras alturas, el sonrió con picardia una vez mas.—Todo para la pequeña.—Añadió en una risa.
—No soy pequeña.—Nuevamente me quite la mano de encima frunciendo el ceño.
—Bien, ya vamos a empezar. En guardia... Kuz-net-sov.—Deletreó en silabas mientras se encogía levemente cerrando así su defensa.
(...)
Algunos meses han pasado, a decir verdad mi habilidad física mejoro más de la cuenta. El entrenamiento que llevaba a cabo con Vladimir si que era efectivo y había dado buenos frutos.
—No puedo creer que entrenas con Alexei Vladimir desde lo que sucedió aquel día... ¡Que puta envidia!.—Señalo Tasha con un sollozo.
—Es solo entrenamiento Tasha. Nose que entrenamiento haya tenido ni en donde pero...—Observé las palmas de mis manos, abriendo y cerrando pensativa en mis ultimas palabras sobre Alexei. Mis yemas lucían curtidas de tanta práctica y combates, pero era un pequeño precio a pagar por algo más grande.
—Oye Tiana...Dime la verdad. ¿No ha pasado nada... con el oficial?.—Inquirió ella dando leves codazos a mi persona.
—¿Eh?... N-NOO CLARO QUE NO.—Respondí con ardor en mis mejillas «Lo cierto es que... además de esa actitud que él tiene siempre, no ha sucedido algo más.»
—Pues es raro. Oye ¿No has pensado que quizás le gustas?.—Se preguntó llevándose la mano al mentón con mera sospecha.
—¿Y por qué debería gustarle? No lo creo Tasha. No...—Y por alguna razón, un suspiro nostálgico se me escapo, pero Natasha no lo dejo escapar a el.
—¿Y a ti te gusta Vladimir?...—señalo alzando una ceja, con esa mirada de ella que decía ''Te he atrape''.
—Pues... No, ¿Claro que no? A quien le podría gustar ese... ¡insoportable, Molesto, Irritante, Creído!.....¿Orgulloso?.—Y poco a poco me iba quedando sin pretextos.
—Ajá, solo te falto decir ''Guapo, Tierno, Lindo, pelirrojo ardiente que robo mi corazón apenas lo vi en la presentación de la unidad''.—
—Oye no. Eso no paso, no me robo el corazón el primer día.—Indiqué un tanto mosqueada, dándome la media vuelta con los brazos cruzados.
—No no, al primer día no. Pero, ¿Si a las dos semanas verdad?...¡¡AY Oye!!.
—Le había dado un pequeño golpe en el hombro por lo cual ella se quejó.
—Que no me gusta.—Volví a insistir «Solo me cae bien... No lo voy a negar pero a veces también lo odio, es extraño.»
----------------------------------------------------
ND/A: Como siempre, espero dejen sus comentarios~ (? y agradezco a todo quien este leyendo esto :D
ESTÁS LEYENDO
La ley del amor.
Roman pour AdolescentsNuestra historia comienza en Rusia, San Petersburgo donde Tatiana Kuznetsov, una bella joven de dieciocho años está lista para dar sus primeros pasos en la la vida. Escogiendo una vocación por desicion propia, peca de inocencia pues ignora todo lo q...
