Capitulo XLIII | El titiritero.

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Alexei Vladimir.

Se sucedieron los hechos, hasta que por fin el patrullero que dirigía Vladimir, aparca en una zona bastante recodita. A la distancia, se apreciaba aquella enorme fabrica que hace años, dejo de funcionar como la misma.

En medio, la espesura de un campo dorado de hierba quebradiza y reseca, quemada ya por el frió y la escarcha. El cielo hoy se manifiesta tempestuoso y negruzco, logrando que un tono obscuro se apoderara de la escena, aunque no fuera especialmente tarde pues rondaban las siete. Aquellas nubes densas, se habían encaprichado de permanecer en los cielos haciendo resonar sus guturales y estruendosas voces sobre el campo. Encandilantes luces, que despuntaban de lo alto en el cielo eran quizás lo único que mejoraba la visión de la escena.

El pelirrojo era quien comandaba aquel operativo, inquebrantable y analítico había perfeccionado una estrategia de emboscada, donde las furgonetas blindadas hacían una aparición brusca por los laterales de la fabrica. La división especial de la policía federal rusa (tropas internas) obedecían y acataban cada orden del joven pelirrojo. Ahora, subirían en sigilo por el andamio, y bajarían por el cielo razo con cueras y fusiles.

Otra parte del grupo, esperaba en el perímetro de la zona para evitar las fugas de aquella importante banda. Resguardando, detrás de los patrulleros y apuntando en dirección al operativo se encontraban Avery egoyan, Svetlana, y León Reed. Pues, las ordenes por su comandante ojos turquesa eran las de proporcionar cubrimiento al grupo especializado.

—¡Oficial!, ¿A donde va?.—Inquirió de golpe Avery Egoyan, cuando de soslayo se percató de que Alexei comenzaba a alejarse.

—¿Que es esa pregunta?.—Alzó una ceja el pelirrojo, dándose la media vuelta con lentitud hasta enfocar su vista en Avery. La castaña, pareció durante un momento dudar de su actitud, pero aquellos sagaces ojos pronto lograron persuadir a la mujer.

—Nada. Disculpe, ¿Mantenemos nuestra posición?.—Inquirió en desconfianza.

—Nadie se mueve de esta posición.—Respondió él.—Su objetivo es cubrir a la infantería. No quiero a nadie con delirios de héroes y grandeza. Espero ser claro.-Reafirmó un temple inquebrantable.

—Como el agua.—Habló al instante Reed, con aquella su sonrisa de sorna, entre sus dedos se formaba un ademan circular que indicaba conformidad. Alexei,simplemente frunció el ceño cuando pareció comprender la actitud de su compañero.

(...)

Como era de esperarse, la infantería pronto calló por los tejados del edificio gritando su discurso bajo arresto.

Pero esos hombres no eran simples rufianes como en otras ocasiones, por ende se enviaba un grupo de hombres mucho mas calificados para cumplir el objetivo.

los perseguidos sin embargo supieron defenderse, y pronto hicieron uso de ametralladoras y escopetas de altos calibres, abriendo fuego contra el grupo especializado quien por su parte, respondía de la misma forma.

Una batalla campal dentro de aquella fabrica, enseñaba que aquellos hombres se encontraban muy bien preparados.

«Quizás demasiado.» No tardó en deducir el ojos turquesa, quien pegaba sus espaldas detrás de las paredes del andamio. El camino seria difícil, pues debía atravesar aquel campo de batalla si deseaba llegar a su objetivo.

Y fallar, nunca es una opción para él.

Cuerpos de ambos bandos se desplomaban en el suelo entre gritos de poder y dolor , distracción que nuestro audaz pelirrojo utilizó a su favor. En sigilo haciendo uso de su aguda vigilia, logró sorprender de una patada lateral a un enemigo quien gimió de dolor al verse sorprendido poco antes de sentir la suela del borceguí de Alexei sobre su cuello. No logró divisar en donde había quedado su arma desesperado, cuando un disparo sordo arrebató con frialdad su vida. Vladimír enseñaba aquellos ojos atroces, inexpresivos y potentes que parecían destilar brillos a en la penumbra. Mientras tanto, retiraba el dedo del gatillo con asombrosa naturalidad ante el hecho, para enfocar su atención nuevamente sobre su camino.

La ley del amor.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora