Capítulo 10 — Kattegat
El padre no había podido retener a sus hijos en el reino de Sogn. Los cuatro habían pasado de un drakar a otro mientras estaban en movimiento, ayudándose de unas maderas a modo de puente que la misma Heleritz ya había planificado. Bödvar lucía nervioso y enfurecido y no quería que nadie le dirigiese palabra alguna. Le habían avergonzado ante su ejército y también ante sus aliados, además, había sentido la traición de su amigo momentos antes de enfrentarse a su pasado.
— ¡Eh, cojo! — grita Uxo acercándose a su padre. Este simplemente se dedica a ofrecerle un grito de su garganta que marca distancia, pero el rubio lo ignora. — Nos vimos obligados a hacerlo. No se lo tengas en cuenta al anciano. Tú ya sabías que él iba a ceder.
El berserker era consciente de ello a pesar de tener la efímera esperanza de que los mellizos no lo consiguiesen. Habían crecido durante muchos años con Orvar y éste en varias ocasiones ya había manifestado sus ganas por plantarle cara a la muerte. Quería volver a sentirse joven, quería acabar con aquel que mató a su hijo o bien, que lo matasen a él. Así pues, sabía que si estos le insistían aunque fuese un poco, acabaría cediendo. La única baza que Bödvar guardaba era poder partir antes de que ese momento llegara, pero los mellizos aparte de ser más rápidos, también habían sido más astutos.
— Hijos míos teníais que ser... — susurra el berserker algo más relajado. Sin embargo, el joven Bo cruza su campo de visión y el muchacho parece ser el foco de desfogue.
— No, padre. A él lo convencí yo. — Heleritz se interpone en el camino antes de que Bödvar acabe cometiendo el primer crimen del trayecto.
El berserker mira a Bo fijamente a los ojos durante unos segundos hasta que este le aparta la mirada. — Ni si quiera es valiente, hija... — acaricia su frente con desespero — ¿Cómo lo has elegido a él?
— Precisamente por eso, padre. — rie ésta. — No osaria plantarme cara.
Bödvar quiere esconder el orgullo que siente como padre, pero es imposible. Ha criado a dos jóvenes inteligentes y astutos, capaces de cubrirse las espaldas y valientes por luchar por sus objetivos. Él con su gran brazo, abarca a los mellizos estrujándolos en un gran abrazo. Orvar los contempla sentado desde la otra punta del drakar.
— ¡Eh, viejo! — grita Bödvar llamando su atención — No se te ocurra morir en esta batalla, cuando regresemos, tendrás que vértelas conmigo. — bromea el berserker ganándose una sonrisa por parte de su amigo y un gesto restándole importancia a sus palabras.
Los jóvenes Ubbe y Björn, habían pactado su regreso a Kattegat antes del anochecer del tercer día, tras ello y después de contemplar una astuta enfrontación, partirían hacia Trøndelag.
Heleritz y Uxo abandonan el drakar, adentrándose en Kattegat a las espaldas de su padre. Ambos notan las miradas incesantes de los guerreros, que lejos de intimidarles, les provoca curiosidad.
Por otro lado, Ubbe y Björn lideran el grupo, abriéndose paso entre la multitud, buscando a sus hermanos. Estos no han ido a recibirles, así pues, saben que están en la mesa principal donde solían reunirse, esperando su llegada para ir directamente al grano.
Harald I Cabellera Hermosa y su hermano Halfdan, junto con Bödvar y Orvar y los dos mellizos, se adentran en el lugar tras las espaldas de Björn y Ubbe. Uxo y Heleritz no pueden evitar contemplar la grandeza del mismo.
— Sentaos... — propone Ivar desde la parte opuesta de la mesa, presidiéndola. A su derecha Hvitsärk y manteniéndose en pie, en el fondo de la sala, Sigurd Ojo de serpiente, quien se desentendía de los asuntos estratégicos.
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Northland (Ivar The Boneless)
FanfictionUxo y Heleritz, dos mellizos acostumbrados a convivir rodeados de la paz y tranquilidad que el asombroso reino de Sogn le proporcionaba, se ven envueltos en una fatídica lucha tras el pacto de unión de su actual rey, Harald I. Sus padres, dedicados...
