Capítulo 25 — Amor
Tras días naufragando, la tripulación de Bödvar consigue llegar al reino de Sogn. El rey Harald I Cabellera hermosa les da la bienvenida, orgulloso por las hazañas que no habían tardado en llegar a sus oídos. Esa misma noche, decide proclamar un banquete en honor a las mismas y a todos sus guerreros. Sin embargo, la ausencia de Heleritz llama su atención.
Reposando en su trono, con Bödvar a su izquierda, eleva su cuerno para brindar con el berserker. Una sonrisa intrépida crece en los labios del rey, mientras contempla en la lejanía a Uxo, quien bebía en uno de los rincones, ensimismado.
— Y dime Bödvar, ¿Dónde está Heleritz?
— Heleritz... Aún tiene algo que resolver en Kattegat.
— Aceptaré su decisión por ser tu hija, sabio Bödvar. Sin embargo, no considero que quedarse en tierras ajenas pueda garantizar su seguridad si no dispone de ningún otro guerrero.
— Tranquilo, rey Harald, mi hija sabe defenderse mejor que cualquiera de estos hombres. — asegura el berserker contemplando como los guerreros, ahora borrachos, comienzan a pelearse para demostrar su valía.
El rey, había pensado en otro destino para la melliza, sin embargo, no había contemplado la opción que pudiese quedarse en Kattegat durante un tiempo. No entraba en sus planes, pero estaba seguro que ser paciente era la clave para el éxito. Ante todo, debía cuidar a Bödvar, el encargado de proteger sus espaldas.
Absorto y ebrio, Uxo decide abandonar el festín para perderse en la costa. Escuchando las olas golpear los barcos, y consiguiendo que el frío erice su piel. Toma asiento sobre la mojada arena y contempla el oscuro horizonte. Sus pensamientos se mantienen en blanco, vacíos, pero aún y así, la pena le invade.
— ¿Por qué siento tanto dolor? ¿Es que acaso he hecho algo mal? No siento más que vacío.
Se deja caer sobre la arena, observando ahora el cielo. Las estrellas junto con la luna, iluminan su entorno, creando un lugar mágico y melancólico. Frota con desesperación sus ojos y luego grita, descargando el aire de sus pulmones, volviéndose a poner en pie.
— ¡Odín! ¡No me vacíes para dejarme tirado en la arena, mátame, llévame contigo! — grita con desespero el mellizo comprendiendo que, la ausencia de su hermana comporta a una parte perdida de él mismo.
Sin embargo, toda pizca de aflicción e irritación es transformada en asombro. Una mujer surge de las olas del mar, embaucando por completo al mellizo. Sus pasos son firmes y una sonrisa se dibuja en su rostro al conectar con la mirada del mellizo.
Uxo jamás había contemplado tal belleza en otra mujer. Su piel blanca como la nieve, su pelo a conjunto siendo tan rubio que podía parecer blanco también. Sus ojos, azules intensos y sus labios rojos como los del mismísimo color de la sangre. Uxo había caído en las redes de aquella mujer y ni su nombre aún conocía.
Uxo no puede controlar sus pasos y se dirige a la desconocida mujer sintiendo admiración por tal encanto.
— Uxo, el protector. Te he estado esperando. — afirma cuando se encuentra cerca de él.
— ¿A mí? — pregunta encandilado.
— A ti... — susurra ella sobre los labios del mellizo.
Los besa con delicadeza, y tras separarse, parpadea un par de veces mirándole fijamente. Uxo puede ver su reflejo, igual que puede ver como su rostro se transforma vislumbrándole batallando con una joven. No parece estar enfadado, parece estar enseñándole. Y él, algo más envejecido, sonríe orgulloso.
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Northland (Ivar The Boneless)
FanfictionUxo y Heleritz, dos mellizos acostumbrados a convivir rodeados de la paz y tranquilidad que el asombroso reino de Sogn le proporcionaba, se ven envueltos en una fatídica lucha tras el pacto de unión de su actual rey, Harald I. Sus padres, dedicados...
