Capítulo 37 — Alianzas
Las noticias sobre el matrimonio de Heleritz ya habían llegado a Kattegat. El deshuesado desde hacía días había decidido permanecer sentado en su trono, contemplando y presuponiendo los diferentes desenlaces que podía tener la historia. Ivar no estaba dispuesto a aceptar ese matrimonio, así como tampoco, quedarse con los brazos cruzados.
Por otro lado, Bödvar había regresado a Sogn. El berserker aún seguía siéndole fiel a su rey, sin embargo, había limitado el contacto con su hija no saliéndose de lo oficial. No quería aceptar que aquella mujer que él mismo crio, estaba intentando tirar todos los valores que le inculcó por la borda. Bödvar era un hombre fiel y leal a su palabra y prometió cuidar del rey Harald en batalla, así pues, Bödvar se mantenía a su lado pues sabía que tarde o temprano todo acabaría así.
Björn y Lagertha junto a Ubbe y la tripulación que habían abandonado Kattegat en su momento, se habían instalado en Sogn, siendo aceptados por el pueblo a regañadientes. Los habitantes de Sogn no podían obviar el desconocimiento sobre la ubicación del mellizo y culpaban directamente a los nuevos intrusos que ahora caminaban con calma por sus tierras. Uxo había sido un hombre muy querido y su marcha, junto con la de la pequeña Gersemi, había empezado a crear bandos por el pueblo. La gente temía no tener la protección del elegido por los dioses y además, que aquella mujer que ahora había aceptado el trono, no pudiese vincularse en batalla para convertirse en una auténtica guerrera, inculcaba aún más pavor.
En el epicentro del pueblo, estaba situada la casa del rey. Dentro, abasteciéndose de cuantos manjares pudieran tener, se encontraba Heleritz reunida con la escudera.
— Entonces dime Heleritz, ¿aceptarías mi propuesta? — pregunta Lagertha desde el otro lado de la mesa.
— Lo haría encantada...
— ¿Pero? — Le interrumpe Lagertha con un cierto rastro de desconcierto en sus ojos.
La melliza se encontraba perdida sin su hermano. No era la primera vez que experimentaba ese sentimiento de desconsuelo, sin embargo, ahora que tampoco Ivar permanecía a su lado y su padre también había expresado su desconcierto, toda gravedad parecía aumentar. Si Heleritz aceptaba ese trato, sería por una sola razón, un pasatiempo envuelto de venganza y orgullo. No podía negar que Ivar había triturado su alma y por ello se encontraba sedienta de sangre, sin embargo, tampoco podía negar que el deshuesado era el único quien tendría ese poder bajo cualquier circunstancia.
— No, nada. Está bien, puedes contar con nosotros. Se lo comunicaré a mi esposo.
— ¡Skol! — grita Lagertha con orgullo.
— Skol.
Pero cuando todo parecía no poder sumergirse más en la oscuridad, el rey Harald irrumpe en el salón. Mira a la melliza con deseo y camina hacia ella con seguridad. Heleritz sabe de las intenciones de su marido y también es consciente de las pocas probabilidades que tiene de evitar la situación habiendo aceptado ser su reina.
— Esta noche. — sentencia la vikinga antes que el rey Harald diga palabra alguna. Una sonrisa traviesa nace en su rostro, mirando con lujuria los carnosos labios de la melliza y sin abrir su boca más que para besarlos, se retira de nuevo hacia sus aposentos. El rey se había convertido en un hombre de pocas palabras tras su matrimonio. Lo único que movía su mente era la posibilidad de traer un heredero al mundo y ya ni las conversaciones con su propio hermano parecían importarle.
— Dos lunas llenas... — susurra la vikinga intentando interiorizar las palabras de la escudera. Sólo ese era el tiempo que quedaba para el desenlace.
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Northland (Ivar The Boneless)
Fiksi PenggemarUxo y Heleritz, dos mellizos acostumbrados a convivir rodeados de la paz y tranquilidad que el asombroso reino de Sogn le proporcionaba, se ven envueltos en una fatídica lucha tras el pacto de unión de su actual rey, Harald I. Sus padres, dedicados...
