Uxo y Heleritz, dos mellizos acostumbrados a convivir rodeados de la paz y tranquilidad que el asombroso reino de Sogn le proporcionaba, se ven envueltos en una fatídica lucha tras el pacto de unión de su actual rey, Harald I.
Sus padres, dedicados...
Bödvar es consciente de todos los enemigos que caen víctimas de las flechas de su hijo. Hasta ahora, había sido la mejor estrategia pues el berserker no tenía que vigilar sus espaldas así como tampoco era importante el destinatario de sus golpes. Uxo podía atacar desde la distancia, controlando cada movimiento.
— Hvitsärk, no aguantará mucho más consciente. — avisa Ubbe.
La mirada del deshuesado totalmente enfurecida se dirige a ellos. — Llévalo al asentamiento.
Ubbe mira confuso a su hermano menor sin entender porque debía ser él quien le llevase.
— Debes ir por el bosque y el carro es un estorbo allí. — aclara la melliza quien desde el primer momento había podido entender las intenciones del deshuesado.
Ubbe vuelve a mirar a su hermano y acto seguido, con una mueca de resignación, pasa el brazo de Hvitsärk por detrás de su cuello levantándolo.
— Espera, te conseguiré un caballo. — afirma la melliza.
Corre ágilmente entre los cadáveres y se lleva algunas cuántas vidas con ella. Uxo contempla sus movimientos, observando como la melliza cada vez se acerca más al jinete enemigo.
— Enseguida regreso, padre. — avisa el rubio corriendo también en dirección al caballo. No podía permitir que su hermana corriese riesgos y enfrentarse ella sola sin siquiera permanecer a la misma altura, era un combate descompensado.
Heleritz intercambia un par de miradas con su hermano hasta que una sonrisa traviesa emana en sus labios. Uxo, mientras corre, dispara una de sus flechas en la garganta de uno de sus enemigos y al pasar por su lado, le arrebata el escudo. Volverse a manchar de sangre no es un impedimento para seguir corriendo.
Cuando está cerca de llegar, la melliza salta compenetrándose perfectamente con su hermano, quien derrapaba por el barro de tierra y sangre, sosteniendo el escudo con sus manos sobre su cabeza. La melliza pisa el escudo y consigue sentarse sobre el caballo, detrás del jinete, clavándole una daga por su nuca. Acto seguido, empuja el cadáver al suelo y Uxo sube al caballo, tomando las riendas del mismo. Igual que la habilidad de Heleritz nadando era indiscutiblemente superior a la de su hermano, la habilidad de Uxo en el manejo de los caballos era insuperable.
Desde donde se encontraban y con la habilidad de ambos por no dejar que nadie se acercase a tumbarlos, podían divisar la mayor parte del campo de batalla. Björn se había unido al grupo de Bödvar siendo totalmente destructivos incluso con sus propios cuerpos. Eran feroces como animales salvajes. Sin embargo, por una vez ambos mellizos coincidían. Aquel que más impactaba era Ivar. Su rostro totalmente desencajado por la furia de sus ataques, le hacían lucir aterrador. Golpeaba cada enemigo que se cruzaba en su camino de manera ansiosa y cruel. Conseguía que, a pesar de que Ubbe también estuviese luchando cerca de él, todas las miradas se dirigiesen a él.
— ¡Yo soy Ivar el deshuesado! — gritaba en cólera.
Uxo dirige el caballo hacia ellos
Y se lo cede Ubbe quien con ayuda de los mellizos, consiguen subir a Hvitsärk también. Ambos hermanos corren a lomos del caballo hacia el asentamiento con la esperanza de llegar a tiempo.
— Vuelve, padre te necesita.
Uxo asiente corriendo hacia su feroz padre y tumbando algunos guerreros con sus flechas.
Heleritz por el contrario, se mantiene con el deshuesado quien ha decidido sentarse sobre el carro, dejando sus piernas colgando del mismo en la parte trasera.
Lanza su hacha hacia sus enemigos, al igual que sus dagas, antes de que estos puedan alcanzarle. Mientras, guarda a sus espaldas otra de sus hachas por si llegan al mismo punto donde él se encuentra.
Heleritz se mueve ágilmente entre la multitud. Y entonces, consigue vislumbrar como uno de los jinetes enemigos, prepara su lanza para arrebatarle la vida al deshuesado. Un sentimiento de acongojo aprieta tu corazón. La pelirroja corre hacia Ivar, tirándose sobre este y debido a la poca estabilidad del mismo, caen ambos al suelo, esquivando la lanza.
...
¡Bienvenidxs vikings!
Siento mucho que los capítulos no sean tan largos como antes pero pienso que la acción para disfrutarla, hay que digerirla despacio jejej
Próximamente más, ya lo sabéis!!
¡Nos vemos!
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.