Capítulo 31 — Cambiante
2 años más tarde
Kattegat había cambiado considerablemente. El nombre de Heleritz estaba totalmente prohibido pues el pueblo sabía de la poca cordura que mantenía el deshuesado y el detonante que provocaba decirlo. Incluso Hvitsärk se había distanciado completamente de él. No podía confiar en su hermano tras los ataques de cólera que no dudaba en mostrar.
Los vikingos celebraban la victoria del ejército de Kattegat tras la conquista de Skagen dando paso a un gran banquete. Ivar aguardaba en su trono, contemplando la situación y experimentando una vez más, el vacío que la pelirroja había dejado en su interior. Había pasado mucho tiempo y ninguna otra noticia había recibido de ella y tampoco, había podido ser capaz de olvidarla. Ivar había entregado su cuerpo y alma a aquella muchacha y a pesar de amarla incondicionalmente, no podía evitar sentir el dolor que le provocaba la traición de la misma.
Sin embargo, una mujer rubia estaba dispuesta a ocupar el lugar de la vikinga. Desatar el corazón de Ivar y la hombría de su cuerpo. Una mujer llamada Freydis.
Ella, dirige un par de miradas hacia el deshuesado captando finalmente la atención de la misma. A Ivar le parecía curioso e incluso cuestionable la forma de mirarle pues no parecía temerle y de ese sentimiento, Ivar había empezado a sentirse cansado. El deshuesado ofrece una copa de hidromiel a la joven, deseoso por poder hablar con alguien desde su parte más humilde. Quizás en busca de una amistad no correspondida por parte de la muchacha.
— ¿Quién eres?
— Mi nombre es Freydis, gran Ivar.
— ¿No temes por tu vida estando cerca de mí?
— No temo por ello, sino por caer embaucada con el color de sus ojos.
El deshuesado frunce su ceño como acto reflejo. No esperaba esa respuesta pero tampoco puede negar el agrado de las palabras de la joven. A Ivar le encantaba ser idolatrado, valorado, amado...
— Obedeceré sus órdenes bajo cualquier circunstancia, joven Ivar.
— ¿Sean cuales sean?
— Por supuesto. Creo en el poder que le han otorgado los dioses. — La muchacha se acerca a Ivar, pasando sus manos por los brazos del mismo— Eres fuerte, valiente, seguro... Nadie podrá hacerle frente.
Una sonrisa nace en las comisuras de los labios del vikingo. La joven bebe la copa ofrecida anteriormente por el mismo y sin apartar los ojos de él, pide que le sirvan de nuevo otra. La noche transcurre llena de alcohol y algún que otro acercamiento y finalmente, concluye en la cama del deshuesado. Freydis había conseguido embriagar al rey de Kattegat hasta tal punto que ni él mismo era consciente de cuanto hacía, cayendo completamente dormido sobre la cama en el mismo instante en que su cuerpo la tocó. Freydis sabía que aquella noche no pudieron copular, pero también era consciente que nadie en aquella habitación lo descubriría. Así pues, despojó al deshuesado de sus ropajes, igual que ella hizo lo mismo con los suyos y amanecieron desnudos golpeados por los rallos de sol.
Ivar abre sus ojos con lentitud notando un fuerte dolor de cabeza. Recorre con la mirada su cuerpo y también el de la mujer que yacía dormida al lado.
— ¿Que ha pasado aquí...? — susurra el deshuesado haciendo verbales sus pensamientos. No puede creer que se haya podido acostar con otra mujer y no recordar nada de lo ocurrido, así como tampoco, entregarse a alguien diferente a Heleritz. La joven despierta tras escucharle, sonriendo mientras se despereza.
—Buenos días. —susurra besando los hombros del vikingo.
— Buenos días...
La joven, intentando solventar las dudas del deshuesado o creándole un mayor desconcierto, pasa sus manos por los mismos hombros que besaba y depositando un suave beso en la mejilla confiesa. — Me hiciste la mujer más feliz de Kattegat.
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Northland (Ivar The Boneless)
FanfictionUxo y Heleritz, dos mellizos acostumbrados a convivir rodeados de la paz y tranquilidad que el asombroso reino de Sogn le proporcionaba, se ven envueltos en una fatídica lucha tras el pacto de unión de su actual rey, Harald I. Sus padres, dedicados...
