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Capítulo 27 — Incompleta

Ivar se levanta antes que el sol se ponga, quiere aprovechar la oscuridad para sacarle ventaja a su víctima. Sin embargo, la melliza le detiene pasando su mano por el torso desnudo del vikingo antes de bajar de la cama.

— Aún es temprano, Ivar. ¿Dónde vas?

— Voy a acabar con todo.

Heleritz se incorpora, mientras observa los movimientos del deshuesado. Sabe que ha de ser rápida, debe adelantarse a sus acciones aunque sea una partida de ajedrez avanzada.

El deshuesado irrumpe en los aposentos de la escudera, Lagertha. Con su muleta en mano y un hacha en la otra, clava su mirada desafiante en ella. Esta le espera sobre su cama, sentada mientras le pide a Thor fuerzas antes de besar el collar que colgaba de su cuello con un martillo pequeño.

— Estaba esperándote, Ivar... — susurra.

— Ha llegado tú hora. — escupe con rabia.

Heleritz escucha tras el umbral de la puerta la discusión que empezaba entre ellos y sorprendentemente, Björn imita su papel. Por una vez, el joven no interviene sino que, se mantiene a la espera, expectante por las decisiones de su madre.

Lagertha había padecido mucho últimamente. Su aspecto físico estaba excesivamente deteriorado y su estado anímico parecía estar quebrado. Lagertha no podía soportar haber perdido al amor de su vida, y sentirse tan sola y desubicada. En cierto modo, se había rendido ante el poder y ante la vida.

Ivar alza su hacha dispuesto a clavársela a Lagertha y acabar por siempre con la vida de la famosa escudera. Tanto la melliza como Björn pueden ver el reflejo de ambos desde el umbral y finalmente, el hijo de la misma decide intervenir.

— ¡Detente, Ivar! — exclama ganándose la atención del deshuesado.

Tiempo atrás, la escudera hubiese utilizado la distracción para cambiar las tornas, pero ahora, no se sentía con fuerzas para ello. E Ivar sabía de la ventaja que disponía.

— ¿Qué es lo que quieres?

— No habrán más guerras, hijo mío. — responde Lagertha ante la mirada desconcierta de Björn. — Ivar, nos rendimos.

Los ojos de Heleritz se abren de par en par al igual que los de Ivar, quien no es capaz de asimilar dicha confesión. En Björn, por el contrario, la rabia crece por su cuerpo, apoderándose de sus pensamientos.

— Mañana, al anochecer, me entregaré a ti.

— No puedes hacer eso, madre.

— Es mi decisión, Björn. Mi tiempo aquí ha acabado.

El rubio sale de los aposentos, ignorando a todo aquel que se cruce en su camino. Sin embargo, tiene muy claras sus ideas y no estaba dispuesto a perder a su madre en manos de su hermano pequeño, como un acto de venganza.

Ivar también sale del lugar, encontrándose a una Helertiz decepcionada por las acciones de la famosa escudera. El deshuesado pasa su brazo por los hombros de la misma y ambos caminan hacia el salón principal. Él no puede ocultar la sonrisa que emana de sus labios ante tal maravillosa noticia. Por fin, cumpliría su ansiada promesa.

O eso creía él.

Tras el anochecer, tres personas encapuchadas irrumpen en los aposentos de Lagertha. Tapan su boca con brusquedad y golpean su nuca con el mango del hacha para mantenerla inconsciente tras sus forcejeos. Tres personas que no pueden permitirse verla morir.

...

5 años más tarde

En Kattegat, jamás se supo nada más acerca de Lagertha, así como tampoco de Ubbe, Björn y Torvi. Había sido completamente liderada por Ivar y Helertiz aunque éstos aún se habían casado. Además, Hvitsärk se había convertido en un gran apoyo para ambos, e increíblemente, el deshuesado había acabado confiando en alguien más que no fuese la melliza.

Northland (Ivar The Boneless)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora