Capítulo 20 — Lujuria
Ivar decide aislarse de todos cuanto le rodean. No quiere sentir las miradas de sus hermanos acusándole, no quiere sentir como la gente le etiqueta de asesino, no quiere sentirse culpable por la mirada ajena cuando ni siquiera la suya es capaz de perdonarle. Sin embargo, él tiene claro que ha sido un infortunio debido a la ceguera que le habían provocado las palabras de su hermano y está seguro que, si no hubiese sido su hermano, habría acabado con él mucho antes.
Antes de adentrarse en la arboleda para poder despejarse y aclarar su mente, Uxo se cruza en su camino. El vikingo, con una sonrisa triunfante debido a la batalla, se acerca a él. No obstante el mellizo le ignora y decide continuar su paso, golpeando de nuevo el hombro del deshuesado.
— ¿No eres suficiente hombre como para enfrentarme? — pregunta Ivar retándole.
El mellizo gira levemente su rostro, mirando de reojo al moreno. — Soy lo suficientemente hombre como para cuidar de mi hermana y no matarla.
Acto seguido, el mellizo continua su paso enfurecido. Ivar grita, liberando la ira que ha crecido en su pecho. Bödvar en la lejanía ha contemplado la escena. Sabe que su hijo tiene algo en contra del guerrero y sabe que no se trata de la muerte de Sigurd. Conoce a su hijo perfectamente y, aunque esos valores los tiene muy inculcados, la ira que siente es directamente proporcional a la estima que siente por su hermana. El berserker al igual que el mellizo, son conscientes del riesgo que tendría unir a dos almas tan iguales y oscuras, y ambos saben la alta probabilidad de que eso ocurra, ya que, al menos por parte de Heleritz, ella siempre había admirado a los hombres rudos y fuertes, capaces de plantarle cara a cualquiera.
Ivar camina despacio entre la arboleda. Sabe que cualquier movimiento en falso podría hacerle perder el equilibrio y quiere poder controlar la situación. Después de motivarse tras ver a Bödvar en batalla, quiere ser capaz de caminar como todos los guerreros que le rodean y que su cojera no sea un impedimento. Sin embargo, tras llegar al lugar, es una cabellera pelirroja la que encuentra entre la soledad.
La melliza se pone en guardia tras escuchar como el vikingo ha carraspeado su garganta de manera totalmente intencionada. — Tranquila, no voy a herirte.
La melliza frunce su ceño, desconfiando totalmente del vikingo. No obstante, este mantiene su mirada afligida, ignorando todo comportamiento defensivo de ella. Ivar camina hacia el tronco en el que siempre reposaba y se deja caer sobre éste. Suspira con pesadez y luego cierra sus puños con fuerza, como si quisiera olvidar algún recuerdo que golpea su cabeza.
— No voy a juzgarte por ello.
Las palabras de la melliza captan la atención de Ivar. Dirige su mirada a la de ella, perdiéndose de nuevo, en la profundidad de sus ojos. Su boca se entreabre, haciéndole parecer tierno y confundido. No hay ningún signo de ira o frustración en su rostro, sino más bien, delicadeza y temor. Temor a quebrarse, temor a confiar en alguien.
— No soy esa clase de persona, pue yo también he matado a personas por lo que pudiesen decir de mí. — Por una vez, la melliza se sincera ante alguien totalmente desconocido, confesando el verdadero motivo de la leyenda que acarrea su nombre. — Yo también sé qué quiere decir no poder satisfacer a alguien.
— Yo sí puedo satisfacer a una mujer. — Se defiende indignado.
La melliza sonríe de medio lado y niega con su cabeza. Reconoce esa actitud pues ella, ha matado a cientos de hombres por ser incapaz de acostarse con ellos a consecuencia de la violación a su temprana edad.
— Está bien, solo te engañaras a ti mismo.
— No creo haber encontrado a la persona en quien confiar.
ESTÁS LEYENDO
Northland (Ivar The Boneless)
FanfictionUxo y Heleritz, dos mellizos acostumbrados a convivir rodeados de la paz y tranquilidad que el asombroso reino de Sogn le proporcionaba, se ven envueltos en una fatídica lucha tras el pacto de unión de su actual rey, Harald I. Sus padres, dedicados...
