Me quedo contigo

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Amelia se escondió automáticamente tras de mí como una niña pequeña muerta de miedo. El corazón se me encogió al notar su respiración agitada.

- ¿Qué coño hacéis juntas? - dijo Sebas muy sulfurado

- Te mentí, conozco a Amelia desde hace unos meses - solté decidida - al final nuestra relación se basa en las mentiras ¿no?

- ¿Por qué dices eso? Y ¿de qué cojones os conocéis?

- Sé que me mentiste - grité - sé que retiraste la denuncia por tu madre, y no porque reflexionaras ni nada por el estilo

- ¿Me vas a decir de qué os conocéis?

- Eso no importa ahora

Sebas se quedó perplejo. Parece que recordó que había descubierto su mentira y que ya no sabía cómo solucionar lo nuestro.

- Luisita vámonos, por favor - me suplicó Amelia en voz baja

- Espera - la agarré de la mano y me acerqué a ellos - a partir de ahora no le vais a hacer más daño ¿está claro?

- Luisita ¿qué te pasa? Deja de decir tonterías y de meterte dónde no te llaman - dijo Sebastián padre con bastante mal genio

- Me pasa que...

- ¡Me da igual lo que te pase! - gritó - era una forma de hablar ¿desde cuándo he escuchado yo a una mujer? Demasiado que he tenido que pasar por lo que mi mujer nos ha pedido, pero la pobre está enferma de lo suyo y no era cuestión de darle más disgustos...

Ese señor me agarró muy nervioso para apartarme de Amelia

- Padre, déjela tranquila - pidió ella

- ¡A mí no me vuelvas a llamar padre en tu vida!

- Lo siento, pero déjela en paz, por favor - rompió a llorar - esto no va con ella

- Pues déjame que siga dando un paseo con mi hijo - enfatizó - y no me vuelvas a mirar a la cara como si me conocieras ¿estamos?

- Sí - dijo cabizbaja

- No tenéis vergüenza - solté indignada por como la trataban y sobre todo por cómo la miraban - deberíais de estar orgullosos en vez de... - Sebastián padre se alejaba y Sebas me miraba perplejo

- Luisita para, por favor - dijo Amelia

- Luisi tenemos que hablar de esto ¿me oyes? - Sebas estaba como aniquilado, no era capaz ni de dar una voz

- Sí, claro que hablaremos, pero no ahora

Finalmente él continuó el camino con su padre. Amelia se quedó a mi lado y la escuché sollozar a los pocos segundos. Sin decir nada la abracé con cuidado, recordando lo dolorida que estaba, ella se dejó caer en mí derrotada.

- Tranquila, ya ha pasado

- No, Luisita, no puedo estar tranquila, ahora vas a tener problemas con mi hermano y era lo último que quería ¿lo entiendes?

- Él solo se ha buscado los problemas, yo estoy muy tranquila, Amelia

- Pues yo quiero que te alejes de mí - sentenció tajante - no pienso permitir que lo pases mal por defenderme

- Amelia eso es algo que decido yo - le agarré de la mano - no te preocupes por nada

- Luisita ¿no eres capaz de entenderlo? No podemos ser amigas, estás a punto de casarte con mi hermano y él no te lo va a permitir

- Pero... ¿Tú cómo sabes eso?

- Me lo dijo el otro día, en la visita que me hizo a la cárcel, que iba a casarse y que no quería volver a verme, que quería ser feliz. Él no sabía que yo estaba al tanto de la persona con la que se va a casar...

Ella. Luimelia.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora