Décimo capítulo.

17 8 13
                                        

La primera semana de clases, a la cual Joel había regresado con normalidad, había ido muy bien por el momento. Daniel decidió dar el primer paso con Amelia, realmente empezaba a quererla, así que la invitó a una cita romántica, a la luz del atardecer, en un muelle ¿quién no se enamoraría así? Bueno, Amelia era un poco especial, pero seguramente apreciaría el gesto tan bello. Cuando salieron de la escuela, se acercó y le hizo la pregunta frente a sus amigas y hermanos.

Daniel: Amelia, necesito preguntarte algo...

Amelia: Dime...

Estaba muy nervioso y Joel sólo lo miro, le levantó una ceja, Daniel lo veía y se ponía aún más nervioso, imagínense esa escena jajaja. Amelia abrió los ojos como platos y Daniel no sabía que hacer exactamente, ya tenía planeado todo, no quería arruinarlo, así que se incó, le tomó la mano y en ese momento todos quedaron boquiabiertos, pensaron que sería una propuesta de matrimonio, que divertido. Las palabras salieron de su boca tímidamente, y ella le dijo que aceptaba ir a cenar con él, fue muy lindo, pero como siempre, a Joel no se le veía muy feliz, espero que las amigas de Amelia se le pegaran como abejas a la miel y se acercó a Daniel.

Joel: ¿Qué planeaste? Mi hermanita se merece lo mejor.

Daniel: Lo será, tú tranquilo.

Joel: Más te vale, ¿no necesitas mi ayuda?

Daniel: Ahora que lo pienso, un poco.

Joel: ¿Qué necesitas?

Daniel: Un camarero.

Joel: Estás jugando, verdad? Jaja.

Daniel: No.

Joel: Ouh...

Joel aceptó la propuesta, quería ver todo lo que Daniel le había preparado a Amelia, como se pueden dar cuenta es un tanto celoso cuando se trata de sus hermanas, pero, había algo que andaba mal, a José también le gustaba Amelia, estaba con Jesús, viendo todo lo que estaba pasando, al principio se sorprendió, pero era de esperarse.

José: Yo también quiero a Amelia...

Jesús: Hey, no te pongas así, tal vez lo que hizo Daniel no fue lo mejor para ti, porque es tu amigo y debió decirte primero, porque sabía lo que sentías por ella, pero, sabes? A veces el amor llega derrepente y no podemos hacer nada.

José: Tienes razón, pero no puedo evitar sentirme mal, debí ser más atento con ella.

Jesús: No quiero mal aconsejarte, bro. Perdón, no puedo decir nada más.

José: No te preocupes, entiendo, así eres tú, muy correcto, aprecio tu apoyo, gracias.

Jesús: No hay de qué, y bueno, planeo hacer una fiesta por mi cumpleaños este fin de semana en un local cerca de la playa, tenemos que invitar a todos.

José: Es verdad, ahí estaré, ahí estarán todos, eres todo un galán, habrán chicas por montones, así que, aún hay oportunidad para mí en el amor.

Jesús: Perfecto, mañana les diré a todos.

Daniel llevo a los hermanos a su respectiva casa, antes de que Amelia se bajara, le pidió si podía hablar con ella un minuto en privado, asintió y los demás bajaron.

Amelia: ¿Qué pasa, Daniel?

Daniel: ¿Crees que voy muy rápido?

Amelia: Depende, a qué te refieres?

Daniel: Con esto, a lo que quiero construir contigo, Amelia.

Amelia: Daniel... Yo... Realmente me pareces un gran chico, no diré nada más, sorprendeme y tal vez haya una respuesta más tarde. -le sonríe y le da un beso en la mejilla.

Amelia se baja del coche, Daniel observa que entre a su casa y...

Daniel: Como me hubiese gustado que ese beso fuese en la boca.

Estaba muy nervioso, quería hacer las cosas bien con ella, sabía que Alejandro la había lastimado, pero no hasta que grado, aunque parecía ser grave. Dejo todo perfecto, se vistió lo más elegante que pudo, casi llegaba la hora, en eso sus hermanas salieron de sus habitaciones y le llevaron algo.

Yahaira: Dani, bro, ten...

Daniel: ¿Qué es?

Damiana: Le compramos una pulsera hecha de las más hermosas conchas a tu futura novia.

Daniel: Está muy bonita, gracias y parecen más ilusionadas que yo, no sé cómo saldrán las cosas.

Yahaira: Tranquilo, aquí estaremos para ti, por cualquier cosa.

Daniel: Gracias, las amo. -las abraza.

A la cabeza de Daniel llegaron recuerdos muy lindos de su infancia con sus hermanas. El momento de la cita estaba apunto de llegar, Daniel pasó por Amelia, la chica estaba vestida como un ángel, tenía un vestido blanco, ni tan corto, ni tan largo y Joel ya estaba en el lugar arreglando todo, Daniel Lo había llevado antes. En todo el camino, no hablaron, pero se veían las mejillas rojas de ambos. Cuando llegaron, Amelia vió una hermosa y pequeña mesa al final del muelle, justo a la orilla del mar, con un borde de concreto blando, con siluetas, su hermano tenía una bandeja y una mesa con rueditas que tenía todo los que iban a degustar esa tarde. Daniel le abrió la puerta a Amelia, la tomó de la mano y bajo suavemente de la camioneta. Llegaron, le jalo la silla, Amelia se sentó y Daniel también. El rostro de Amelia se iluminó, su mirada era brillante y alegre, Joel les sirvió, comieron, rieron, platicaron y cuando el sol se iba a poner e iba a anochecer, se sentaron a la orilla del muelle, Daniel sacó la pulsera y...

Daniel: Es para ti, es igual de bella que tú.

Amelia: De verdad que me has sorprendido mucho hoy, es hermosa, me la pondré.

Daniel: Me alegro que te gustará.

Amelia: No me gustó, me encantó, no me la quitaré nunca.

Daniel: ¿Te gustó todo?

Amelia: Nadie, jamás había hecho algo tan hermoso para mí.

Daniel: Quiero ser el primero y el último.

Amelia: Eres tan lindo. -le acaricia la mejilla.

Los ojos de Amelia brillaban cada vez que Daniel le decía algo lindo, acaso su alma se estaba ablandando aún más? Daniel, la miraba y no podía pensar en otra cosa, miraron como el sol se fue detrás del agua y al primer rayo de luz de luna, se dieron su primer beso.

Continuará...

A falta de amor: La última llave.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora