C-42 Oferta.

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Los chicos llegaron a la escuela pensando que iba a ser un día completamente normal, pero estaban equivocados. En el desayuno todos estaban en el comedor.

Amelia: ¿Se dieron cuenta de que ni Alejandro ni Silvana vinieron a clase hoy?

Nancy: Y que bueno, la verdad. Después de lo que hicieron.

José: Tal vez les pasó algo.

Graciela: ¿Alguien se lleva bien con ellos?

Richard: Nadie.

Damiana: Para nada.

Joel: Bueno, olvidemos eso. No creo que les haya pasado nada, seríamos los primeros en enterarnos. Jesús, ¿cómo te sientes?

Galilea: Es verdad, en cualquier momento debe llegar la representante.

Jesús: No les niego que estoy muy nervioso por lo que me va a preguntar, pero estoy seguro de mí mismo como siempre.

Joel: Así se habla, bro.

Terminó el desayuno y todos estaban en clase del maestro de matemáticas, cuando derrepente alguien toca la puerta del salón y todos desvían la mirada del pizarrón a la puerta.

Maestro: Pase maestra y señorita.

Maestra: Buenos días, chicos.

Todos: Buenos días, maestra.

Cecilia: Buenos días, mi nombre es Cecilia.

Maestra: La señorita Cecilia viene a darles una noticia que los va a dejar muy felices a todos.

Cecilia: Jesús, por tu desempeño, medite todo el domingo, hablé con mis superiores y otros contactos que tengo. Te conseguí una beca de canto y baile en una de las mejores universidades de artes en Amsterdam.

Todos se quedaron atónitos y Jesús estaba pálido.

Maestra: Tienes que decir algo, hijo.

Jesús: Yo... Yo...

Joel: Está sorprendido.

Cecilia: Después de que hayas acabado de estudiar todo lo relacionado con las artes, yo seré tu representante y empezarás con tu carrera musical que será un éxito.

Jesús: ACEPTO.

El salón se llenó de aplausos y gritos. Jesús estaba llorando de felicidad, no podía creerlo. Sabía que no contaba con el apoyo de sus padres, pero tenía mucho dinero ahorrado, gracias a su humildad y a donde iría todo estaría cubierto por la beca, lo único malo era que debería irse del lugar donde creció, dejaría a sus amigos pero ellos estaban más que contentos por él, "¿vendrás a visitarnos cuándo seas famoso?" "¿nos llamarás seguido?" "Te vamos a extrañar", le dijeron muchas cosas, pero él sólo pensaba en Graciela. A la salida, la jalo del brazo y la llevó a un lugar más privado para hablar.

Jesús: Cariño, ¿cómo estás?

Graciela: Muy feliz por ti.

Jesús: Pero, me iré, por muchos años. No sé que haré sin ti.

Graciela: Sí estoy triste, pero quiero que cumplas tus sueños, mi amor.

Jesús: Lo nuestro apenas está comenzando, no quiero dejarlo aquí.

Graciela: Te amo.

Jesús: Regresaré por ti.

Graciela: Y yo te esperaré toda la vida si es necesario.

Ambos se besaron, pero Graciela no aguanto las ganas de llorar, todo era felicidad así que no habían pensado en su relación hasta ahora. Jesús se iría unos días antes de la graduación, todo estaba pasando muy rápido y poniéndose cada vez más triste, pero viéndolo por otro lado, Jesús cumpliría todos sus sueños. En casa de los Pirse estaban planeando algo.

Joel: Organizaré una fiesta de despedida para Jesús.

Amelia: Me apunto para ayudarte.

Nancy: Yo también, deberíamos hacerlo en en el patio.

Joel: Iré a podar.

Amelia: Yo limpiaré la piscina.

Nancy: Yo le avisaré a todos.

Empezaron a hacer sus quehaceres y Nancy habló con todos sus amigos para hacerle la mejor fiesta de despedida a Jesús, una que no podría olvidar jamás y le ayudaría a atesorar los últimos recuerdos con sus mejores amigos. Jesús estaba muy feliz y triste a la vez, le dijo a sus padres y ellos no pudieron detenerlo. Empezó a dejar su casa limpia, a empacar cosas y sacó cosas para regalarle a sus amigos antes de irse. Le avisaron de la fiesta, lo que lo puso aún más sensible, se iría en una semana y ya estaba extrañando todo y a todos.

Continuará...

A falta de amor: La última llave.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora